Showing posts with label hijo. Show all posts
Showing posts with label hijo. Show all posts

Thursday, May 26, 2011

Mamá a los 40.

“Me encanta dormir”, “amo dormir…”. Eso pensaba muchos fines de semana mientras daba vueltas en mi cama y sabía que no tenía que levantarme todavía, podía seguir durmiendo hasta que me diera la gana, pero como estaba por cumplir 39 años, el siguiente pensamiento era “¿cómo voy a tener un hijo si lo que más amo es dormir?”. Esa duda la traía clavada en el pensamiento desde hacía algunos meses, no me atormentaba pero había empezado a cuestionármelo, no por la presión social, porque esa en realidad nunca me había importado, pero sí por la presión del reloj biológico que como mujer llega un momento en que sí te pega. ¿Me arrepentiré algún día de no ser mamá? y aunque estaba perfectamente informada y sabía que una mujer de 40 años es biológicamente capaz de tener hijos, sobre todo cuando has sido una mujer sana, cuando empiezas a ver que los 40 se acercan es inevitable pensar que ya eres bastante mayorcita para tenerlos, piensas en los riesgos que pudiera haber, y sobre todo en si estás dispuesta a cambiar tu estilo de vida por un hijo. En este país el que una mujer quiera hacer muchas cosas antes de tener hijos es visto como algo muy raro, ahora tal vez ya no tanto, pero hace unos 10 años mucho. Te ven raro desde tus amigas, quienes me llevaban ya mucha delantera en el asunto, hasta tu familia. En mi caso ni siquiera me detenía a pensar si quería hacer o no más cosas, simplemente no sentía la necesidad de ser mamá, pero me estaba acercando a la edad que me había puesto como plazo para tomar una decisión definitiva en cuanto a ese “pendientito” en la vida de una mujer.

Un fin de semana, de esos en los que todavía tenía 39 años, me metí a la página de la Ibero a buscar diplomados. Algo tenía que hacer porque él se acababa de comprar una moto y me estaba quedando sola algunos fines de semana. “Me tengo que meter a estudiar algo o encontrar un hobbie como él”. Teníamos ya 7 años juntos y como buenos cuarentones, llevábamos mucho tiempo instalados en el puritito hedonismo: desarrollo profesional, muchos proyectos juntos, viajes, fiestas, compras, restaurantes, en fin. La idea de ser papás era, de todos los proyectos que habíamos hecho juntos, el que veíamos más remoto y además, a con todo y mis dudas, ni siquiera lo estábamos buscando. El domingo fuimos a una comida familiar y le platiqué a él que tenía un retraso, cosa rara porque apenas eran unos 3 días. Al salir compramos, por no dejar, una prueba de embarazo, llegamos a casa y no me la quise hacer, “mañana”, pensé. “La verdad no creo”. El lunes, mientras estaba la manzanita de un archivo muy pesado que estaba salvando, me la hice…. esperé… y ¡ay cabrón! Positivo. El estaba lavando su moto y subí temblando a darle la noticia, ninguno de los dos lo podíamos creer…. “¿¿¿nosotros, papás????”. Decidimos no esperar y acto seguido le dimos bueno, mas bien él, empezó a darle la noticia a todo mundo. Ese cuarentón rejego a ser papá le hablaba feliz a todo mundo para contarle. ¿Yo? estaba en shock… ¿y ahora? “mi hermana subió 30 kilos, ¿yo engordaré tanto también?” , y ya casi soy una cuarentona, ¿ saldrá todo bien?, y mi trabajo, ¿cómo le voy a hacer?, estaba tan en shock que ni siquiera recuerdo si me dio alegría. De todas formas por si las dudas todavía en la tarde me hice una segunda prueba y otra vez positiva. Estaba “bien embarazada”, como me dijo después el ginecólogo que lo confirmó. Tenía aproximadamente 5 semanas de embarazo.

Y empezaron a correr los 9 meses, la naturaleza es sabia y qué bueno que son 9 meses, porque en ese tiempo más o menos tienes tiempo de prepararte para lo que viene, más o menos dije, porque cuando llega la criaturita todo se queda corto.

La verdad, la verdad, he de confesar que el embarazo no me gustó, para mi no es el estado ideal de la mujer, como había oído por ahí, y consté que digo para mi. Te sientes pesada, los últimos meses no puedes dormir ni abrocharte tú misma unos tenis, se hinchan los pies, se hincha la nariz , y para qué mencionar el vaivén hormonal que se pone durísimo, estás sumamente sensible. A pesar de que me fue bastante bien, a mi no me gustó. Lo que es padre es lo amable que es la gente contigo en todos lados, pareciera que el ser humano tiene un lado bondadoso que se sigue enterneciendo cuando imagina al ser humanito que está creciendo dentro de esa panza.

Alguna vez una amiga a la que fui a visitar cuando tuvo a su tercer o cuarto hijo, ya no me acuerdo, me dijo: “¿y tú? “apúrate porque si no te van a decir primigesta añosa”. ¡Primigesta añosa! Sí, así te nombran en algunos hospitales cuando no has tenido hijos antes de los 36 años. Primigesta lo llegamos a ser todas, en nuestra primera gestación, pero ¿añosa?. ¿Cuál es la necesidad de etiquetarnos? Y si es tan necesario pues entonces por qué mejor no nos dicen: “primigesta madurona”, o “primigesta vividita”, cualquier cosa se oye mejor que el chocante añosa. Por supuesto que bien me aseguré de conseguirme un ginecólogo y un hospital que ni por un segundo se les ocurriera etiquetarme con ese horroroso nombre.

Natalia llegó perfectamente sana y hermosa en abril de 2010, ya habiendo cumplido yo los temibles 40. Llegó en un parto natural sin absolutamente nada de anestesia, cosa que tampoco jamás había imaginado, nunca pensé tener la valentía de parir así. Fue un parto humanizado - así le llaman ahora - en agua, en la posición que yo quise, con música, con mi marido al lado y en un trance – conciencia que jamás olvidaré. ¡En un hospital por supuesto!, pero con un doctor que fue más un espectador, estando ahí en caso de ser necesario claro, pero que dejó que el parto se convirtiera en algo mío, de mi marido, y de esa pequeñita que estaba llegando a este mundo siendo recibida primero que nadie por su papá. Así es, con la ayuda del doctor su papá la conoció primero que yo.

Natalia acaba de cumplir un año y es verdad tooodo lo que dicen, “la vida es una antes, y otra después de los hijos’. Vino a transformar completamente nuestra vida. ¿Dormir?, es verdad , “no vuelves a dormir igual”. ¿Cine? , olvidado por un buen rato. Sigo trabajando pero ahora con el pendiente de esa personita que siempre quiere estar conmigo. Es verdad, tooooodo cambia!!! Pero también es verdad que el amor que siento por esa personita es algo absolutamente inexplicable, creo que es la verdadera definición de amor, es un amor sin esperar absolutamente nada a cambio, sin ninguna expectativa, es puro y absoluto amor. Te demandan el 100% de atención, sí. Muchas desveladas, también, pero cuando te despiertas por las noches a darle de comer y ella te ve con esos ojos, sientes que esos ojos te atraviesan el alma. La forma en cómo te mira tu bebé es algo que te toca el corazón como nada te lo ha tocado. Hoy un año después, lo sigo sintiendo cuando me mira. Hoy un año después, pienso que nada es por casualidad y que si Natalia llegó a mi vida a los 40 es porque yo tenía que vivir todo lo que ya he vivido para poder ser su mamá, para poder ser la mujer que soy hoy con más paciencia y con más madurez para disfrutar cada uno de sus gestos, sus sonrisas, sus llantos. Hoy, un año después del nacimiento de mi hija, pienso que la maternidad no es una necesidad sino un gran regalo de la vida, y hoy un año después, doy gracias porque esta personita llegó, y volteó mi vida de cabeza, pero me dejó saber lo que es ser mamá… a los 40.

--- por Claudia Sotelo

Thursday, April 14, 2011

Mi amor

El blog de Estrógeno3 nació "compartiendo". En el ánimo de una charla entre amigas mientras bebíamos, comíamos, abríamos nuestros corazones y ventilábamos experiencias y sentimientos, surgió la idea de crear un espacio donde pudiéramos hacer lo mismo entre nosotras y otras personas. ¿La razón? Porque creemos que al compartir nuestras experiencias automáticamente estamos abriendo nuestros corazones a los demás, mostrándonos tal como somos: vulnerables y sensibles ante la cotidianidad y la desconcertante falta de control sobre nuestras vidas. Pero es en el compartir donde estiramos los brazos hasta alcanzar las manos de otros, para tocarnos y entrelazar el yo con el todos. Es ahí donde la calidez y la generosidad se encuentran para transformarnos por dentro y por fuera.
Estos últimos meses nuestro sueño ha comenzado a ver frutos pues hemos recibido de nuestros mismos lectores (ahora amigos) y de nuestros amigos (ahora lectores) varias contribuciones para este espacio. Este no es el primero de ellos pero sí uno de los más conmovedores por lo que agradecemos a su autora el que nos comparta a todos este escrito. Por solicitud de la misma se ha posteado de manera anónima, lo cuál no lo hace menos hermoso. Esperamos les guste.

Noviembre, 2003

Cuento infantil.

Mi amor, así tal cual, amor mío. Te me metiste al cuerpo al alba en la calle de Alba y te fuiste a medio día en Carracci, irónico, es el nombre de un pintor que no me gusta.

Y te cuento como si fuera un cuento para dormir, de esos que jamás leo porque aquí entre tú y yo, no soy una mamá ejemplar como dirían otras, las que sí lo son.

Sentí que te me escapabas desde el primer día, ¿qué le va hacer uno cuándo alguien no se quiere quedar? Nada, te lo digo yo, no se puede obligar ni mandar en cabeza ajena. Pero de verdad ya era muy feliz, convencida de continuar mi vida como era y hasta me enamoré de tu foto en blanco y negro, de tu figurita, tus manitas, la locomotora que oí en tu corazón. Y te imaginaba…

Es de noche y vacía está la casa que dejaré en dos semanas, por qué a un Lirio me voy, y te sigo contando para que te enteres como soy y que hago, o para que te des una brevísima idea: bajita, tenía el pelo muy largo y rizado, ya ves, una locura se me ocurrió y me lo corté hace tiempo, ahora es rojo, mañana no sé, pero en realidad es blanco. Tengo los pies grandes y las manos delgadas, “de pianista” dice mi padre, una nariz rarísima y la boca gordita, quienes me conocen muchas veces mencionan mis grandes ojos, pero yo no me la creo. Desde antes de acabar la Universidad y por necia, trabajo en un museo que es muy chiquito y está lleno de tesoros, tiene miles de pinturas y esculturas y grabados, y son del otro continente, tiene el nombre de un santo y está en uno de los lugares más peligrosos y tristes de tu ciudad. Pero ahora me quieren llevar a otro, más grande, y me cuentan que es más lindo. Viajo mucho, viajo muchísimo, tengo que parar un día, voy y vengo: de Londres a Argentina, de Monclova a Cleveland, de Madrid a Cuernavaca y así. Me río mucho, a lo estúpido y de todo, cuando estoy contenta, cuando estoy nerviosa, cuando quiero llorar, mejor me río, y a carcajadas hasta que duela la tripa. Si que soy enojona, y detestable y sapos y culebras me saltan de de la boca cuando en esas ando, suerte hubiera sido para ti ya que eso no suele ser muy a menudo. Tengo cosquillas por todo el cuerpo, como mal, y odio hacer ejercicio. Amo y me hace feliz leer y escribir, tomar fotos, oler la humedad, escuchar una y otra vez a Beethoven y Debussy y claro a “The Cure” y U2, estar en casa, bañarme, mirar a la gente, chismear, odio hablar por teléfono más de cinco minutos, me rebasa eso de ir al “super “y me vuelven loca los chocolates y la leche. Soy dormilona, soy friolenta y no puedo dejar de querer nunca.

¿Para qué coños te escribo estas cosas? Tú conoces partes de mí que yo, ni idea, sabes cómo soy por adentro, dicen que no somos rositas o rojos, que eso es por la sangre, dicen que somos amarillos como carne de pollos crudos, ¿es cierto? , no me vas a poder responder por que te fuiste, te me deshiciste como carne molida, como manchones de un linaje inexistente y sangre, a ramalazos, golpe sobre golpe en un mismo sitio, como soledad. ¡Ni un “adiós”!, uno se despide siempre, no te puedes levantar y largarte de la mesa así nomás, ¿no sabes que es de pésima educación?

Y si que me cabrea este asunto, porque la gente en los pueblos, las viejas, las mujeres sabias de la Hacienda, ellas hablan de que los niños escogen a sus mamás allá -donde dicen que está el cielo y el llamado dios-. Si es así, pues creo que no te gusté lo suficiente como para qué hicieras un esfuercito de tu parte y te agarraras bien fuerte a mi cuerpo, te desbarataste, y de paso a mí. Me rompiste el útero, la vagina, los pechos, el corazón y la cabeza. No, no llores, no te odio, sólo es que estoy muy enojada, pero ya se me pasa cariño.

Dios no les da alas a los alacranes, y hay otro dicho que reza que; a las mamás solo les dan dos manos, una para cada chamaco que llegue a su vida. (No sé cómo le hizo tu bisabuela con nueve, pero ya ni está para preguntarle), pero yo creo que a mí ese señor que pintan barbón me vio con ojos de; “mira ni le hagas que ni novecientas te van a alcanzar porque eres un desmadre en esto de la maternidad.”

Y sigo haciéndote este cuento infantil tantito más; no supe si eras un niño o una niña, pero que nombre tan bonito hubieras tenido: Rodrigo, Enrique, María, Ana. No miré como eras, ni de qué color tenías los ojos, las probabilidades eran muy altas de que fueran azules o verdes, o sea hubieras “bisabueleado”. Tu hermano te habría caído rete bien, y seguro te cuidaría y abrazaría y pelearía contigo, es que no sabes, pero así se le hace en las familias aunque estén rotas.

El chiste de todo esto es que solo te quería preguntar: ¿por qué no te quisiste quedar? No te voy a escribir palabras que te cuenten de lo hermoso que es este mundo y la vida, porque estás muerto, y a los muertos no se les platican cosas que les den envidia. Además, no me puedes responder, y así como en mil cosas, me voy a quedar con la absurda duda todos los años que me resten. Y hoy amor mío, ya muero de sueño, pero no te quiero decir adiós, o no puedo, ya será en otra noche fría o más templada que me siente a pensarte y amarte como hoy.

Tu mamá.


----- (Anónimo).

Monday, December 6, 2010

Are we oversharing?

El otro día tuiteando tonterías como siempre, después de un par de tuits con un tuitero que ni siquiera yo seguía, él me pregunta directamente por mi hijo. Le contesté y después me quedé helada, sobra decirles el nivel de paranoia en el que entré: ¿quién es esta persona que me pregunta por mi hijo? ¿Sabe que tengo un hijo, sabe mi nombre y si hace un par de searches sabe casi todo lo que quiera de mi vida? Miedo a full, las imágenes e historias de secuestros en el país me pasaron por la mente.

Después pensé también en como en Twitter en cosa de minutos una tuitera fue ayudada en una emergencia o como se logró que no se aumentara el impuesto a Intrnet, por medio de la campana #internetnecesario, también me acordé como muchos se preocuparon y fueron ayudar cuando incendiaron parte del Bosque de Chapultepec “para salvar unos perros”.

Me empecé a tranquilizar… pensé… “este tuitero también es una persona que dado que sabe que tengo un nene y porque me ha seguido ya de algún tiempo conoce algo de mi vida” ¿podría ofrecerme el trabajo de mi vida? ¿Podría ayudarme en una emergencia? ¿Podría ser a la larga alguien que se convierta en un verdadero amigo?

Las dos cosas pueden ser, pero tiendo a creer que de la primera no son salvamos ni dejando de usar FB y TW y que existen muestras de que en la comunidad de Tw México a pesar la de las bromas, los trolleos y los insultos que pasan a diario por los TL existe solidaridad y consciencia y de cierta forma me regresan un poco la confianza en la gente.

Hace rato que vengo diciendo que si le pusiéramos nuestos “@arrobas” a las puertas nuestros coches (así como logos de empresa) seguramente el transito y la violencia en el manejo disminuirían. ¿Qué opinan?

--- por Lorena Pablos L. @lezorrillo @estrogeno3