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Friday, November 12, 2010

Las enseñanzas del tío Gus - 2a Parte

Lección 3

- Pareces chivo en cristalería, Juana. ¿Quién te manda a decir todo lo que piensas de buenas a primeras? A ver, ¿quién te manda?

- Pues para que se sepa si va o no va, Gus. Ya ves al Gringo. Mi primer cigarro lo vio el día que lo conocí. Y luego se la pasó quejándose porque fumaba, como si yo le hubiera tomado el pelo.

- Mira que el gringo por eso anda más solo que un dedo. Pero tú andas por ahí encuerándote, opinando de todo, contando vida y milagros de Juanita Montalbán de buenas a primeras. No les has acabado de enseñar los brazos de gimnasio cuando ya les dijiste que sin brasier las tetas se te van al suelo. Y ni siquiera han tenido el chance de desabrocharlo.

- Esto es lo que hay, Tío. Lo toman o lo dejan.

- Lo van a dejar, Juana, y te vas a quedar igual que el gringo. ¿Tú fabricas muebles, no?

- Sí.

- Y si yo llego a comprarte muebles, me vas a decir que tu mueble es el de la MEJOR calidad, pero seguro no me dices que es más caro que el de la competencia.

- ¿Pues qué, tú quieres que quiebre?

- No, negra. La que quiere quebrar eres tú. No con los muebles, con los hombres. ¿Por qué un hombre ha de escoger estar con una mujer que anda mostrando los problemas de la mercancía en la primera página del catálogo? Yo te conocí con el gringo, y él fue un idiota por andar reclamando que fumaras. Pero tú, además del cigarro, sacaste el historial de ex-novios, más el historial de problemas con los exnovios, más el historial de problemas con la familia, más el resto de los historiales, a la menor oportunidad.

- Ya lo dije: es lo que hay.

- Si el gringo o cualquier otro galán fueran posibles clientes para tu negocio les llevarías un catálogo con lo mejor de tu mercancía… Los historiales guárdalos para después. Así como el mueble que vendes es real, también es real mostrar lo mejor de ti en tu catálogo. Los brazos de gimnasio, la sonrisa y las tetas, con el brasier bien amarrado. No les muestres lo que no te están pidiendo ver. No les des la información que no te soliciten.

- Sí, claro, calladita me veo más bonita, ¿verdad?

- No. No te estoy diciendo que no hables, sino que no hables DE MÁS. Está bien que cuentes tus chistes tontos. Ojala y se rían. Pero no rebeles tu larga lista de problemas, animadversiones, grillas, exnovios... Hay una fumadora con carácter de miedo. Pero también tiene los brazos duros y sentido del humor. Eso enseñas. Lo demás deja que ellos lo averigüen a su tiempo.

- Pero eso es decir mentiras, Gus.

- No, Juana. Es sacar el catálogo. Si el cliente reclama después, ya que sea tu comprador, entonces como tú misma lo dijiste, ves como llegan a algún acuerdo. Ese, el velo de la subjetividad, hay que colocarlo frente a los ojos masculinos. Y con el velo frente a los ojos nuestros vicios quedan velados, válgame la redundancia.

Pensé en dejar de fabricar de muebles para producir velos… pero esos no pagan la colegiatura.


Lección 4

Entre velos y redes el Tío Gus me puso pinta y pareja al leer mis conclusiones de la 2ª lección.

- ¡Es que no entendiste nada negra! ¡Tú no sales a cazar! Te pintas las alas bien bonitas y revoloteas como quien no nada busca.

- Entonces ahora sí que me vas a regañar, porque llamó el Panista, y lo invité al cine.

- ¿Y?

- Nada, fuimos al cine. Con su primo y una amiga mía.

- ¿Y después?

- El primo le pidió a mi amiga su teléfono.

- ¿Nada más?

- Nada más.

- Bueno, al menos alguien sacó algo de provecho. Tu amiga sí sabe ser mariposa. Ponle atención.

- Necesitaba energía masculina. Una que no fuera de mi padre ni de mi hijo ni de los esposos de mis cuatas ni de mis cuates, ¿entiendes?

- Si no te digo… Por eso siempre debes de tener un plan B. Sobretodo si te llama.

- Genial, no tengo un plan A y quieres que tenga un plan B.

- Invéntatelo. Le dices que ya tienes algo que hacer aunque no tengas nada que hacer.

- Pero, Gus, yo sí quiero tener algo que hacer. Cine teatro baile o cena, lo que sea. Inventarle un plan B es patético. Enfatiza el hecho de que, en efecto, no tengo ningún plan.

- La bronca con ustedes las mujeres es que cuando encuentran un posible merecedor de sus afectos generan tantas expectativas que la vida cotidiana les parece vulgar. Y la energía que desprenden es como de aves de rapiña. Si el dueño de sus pasiones es el plan A cualquier prospecto "tirable" puede funcionar como plan B. En lo que llega el plan A (y por favor elimina al Panista de la lista) aprende a construir un plan B de manera inteligente y certera, como serpiente, no como ave de rapiña.

- ¿A qué te refieres con moverse como serpiente? ¿Arrastrarse, enroscarse y luego morder?

- ¡Por eso no tienes ni un plan X! Me refiero a conducirse con sigilo y con astucia, no con fuerza. Debes seducir y hacerle creer al sujeto en cuestión, esto es a cualquier sujeto "tirable", que es maravilloso. Nosotros necesitamos esa atención, y tú debes esmerarte en este proceso, ya que este trabajo rendirá frutos y servirá para perfeccionar la técnica. Tienes que cautivar a todos los "tirables", inclusive si son "tirables solo media borracha". Así se construye el plan B.

Después del cine el Panista cesó sus llamadas de los sábados a las 2:30 pm. Tampoco llamó a las 6, ni el martes, ni dos semanas después. Seguro conoció una muchachita de 30, alguna codorniz, golondrina o guajolota. Y yo me quedé como la gallina que describió el Tío Gus, sin plan A ni B ni X.


--- Colaboración especial de Juanita Montalbán. juanitamontalban@hotmail.com

Monday, November 8, 2010

Las enseñanzas del tío Gus

No sé ustedes. Yo llevo muchos años… muchos… tratando de comprender la mentalidad masculina, y nada más no le atino. Tengo padre, hijo, perro, patrón, asistentes, colaboradores, amigos heterosexuales, amigos homosexuales… Y el mundo de la testosterona me sigue pareciendo un misterio. Después de cada fracaso amoroso suelo pedirle a algún hombre en alguna de las categorías anteriores que me explique donde metí la pata, cómo debo comportarme, qué hago, qué dejo de hacer, pero las respuestas suelen ser:

Del amigo gay: "no eres tú es él."

Del amigo buga: "si somos de lo más simples…"

Del patrón: "a los hombres no les gustan las mujeres fuertes, independientes, inteligentes, agresivas, liberadas, liberales, libertinas… Claro que no a mi…"

Del exnovio: "mi chava sale de México esta semana. Mejor nos tomamos un trago y ahí lo platicamos."

De mi padre: "es que los hombres mijita, somos unos pendejos."


Ninguna de las respuestas anteriores me ha servido para comprender la psicología masculina, mucho menos para saber qué hago y qué dejo de hacer con Ellos. Los Ellos pueden ser terribles, machines o pendejos, como ellos mismos se describen, pero Yo los encuentro encantadores y fascinantes. Mi problema, claro, es fascinarles a ellos también. ¿Han leído esos libros de las mujeres que huyen con los lobos, y los de Marte y las de Venus, y porque los hombres aman a las cabronas? Yo no. Los he visto en Samborn’s, pero me dan tanto miedo como poner un anuncio en match punto com y asumir mis fracasos amorosos.

Por suerte, para mi ventaja y mi sabiduría, recientemente conocí al Tío Gus. El Tío Gus es buga (heterosexual), casadísimo, con hijos, cuarenta y cinco años de experiencia en el tema y sin pelos en la lengua. El Tío Gus, dispuesto a compartir los secretos de su logia, me dio una sorprendente perspectiva de la psicología masculina sin afán de decirme lo que creía que yo quería escuchar. Por primera vez me habló derecho de las pendejadas que yo hago (y que a veces, hacemos todas.)

Decido compartir las enseñanzas del Tío Gus porque me parecieron de gran utilidad, de GRAN utilidad. Y si han estado preguntando (y preguntándose) al igual que yo ¿qué pasa? sin recibir una respuesta satisfactoria, tal vez este manual de la conducta masculina les sirva de algo.


LECCIÓN 1

Para poner las cosas en contexto, su servidora, Juanita Montalbán, 40 años, hijo en la primaria, con trabajo, carrera y todo eso que las mujeres contemporáneas creemos que debemos ser, acababa de terminar con su novio. Segundo intento con un tío de 55, muy serio, muy conservador, de trabajo estable, casa estable e, increíblemente, cuenta de banco estable. El caballero en cuestión, a quien denominaremos el Panista, en el interín entre yo y yo, estuvo un par de años con una chica 25 años menor que él. Y lo mandaron al carajo, entre otras razones, porque la muchachita en cuestión no quería lidiar con sus hijos cinco años menores que ella.

El reencuentro entre nosotros se dio porque el Panista necesitaba un hombro de vieja sobre el cual llorar después de que lo mandaron a la mierda. Me pidió el mío, y se lo presté con toda la intención que también me pidiera el resto del cuerpo y, con el tiempo, mi amor y devoción. El cuerpo de hecho sí me lo pidió. Pero en cuanto acabó de llorar, a la vieja se le salió lo vieja y el Panista, que fue abandonado cruelmente por la chica de 30, siguió buscando otros culitos de 30 para pedirles hombro, cuerpo y devoción.

Desesperada, con lágrimas en los ojos y dos tequilas en el cuerpo, acudí al Tío Gus en busca de algún consuelo:

- No entiendo - y el tío Gus me responde:

- ¿Qué no entiendes?

- Qué chingaos tiene que estar haciendo con una escuincla…

- Si yo me separara de mi mujer Juana, lo cual no está en mis planes, también me pondría a buscar a alguien de 30.

- No jodas, Gus.

- ¿Pero que estás loca? Tienen la piel más firme que tú, y no les cuelgan los brazos.

- Oye, a mí no me cuelgan los brazos, y uso un brasier que me amarra bien las tetas (que después de amamantar están listas para darles la temperatura del piso.)

- Sí, ya me había dado cuenta.

- Que malo eres… Lo van a volver a mandar por un tubo otra vez, con todo e hijos.

- Tal vez, negra. Pero tú no te puedes enganchar ahí…

- ¿Ahí en donde? ¿En su andropausia?

- Mira, Juana, para que un tío esté contigo, tiene que verte a través del velo de la subjetividad, ese que hace que te quieran a ti, sólo a ti y a nadie más que a ti. A pesar de las tetas caídas y de los brazos tintineantes…

- ¡Que a mi no me cuelgan los brazos, carajo!…

- Pues cuídalos, que así sigan. Inviertes en Victoria´s Secrets, que igual ayuda, y además te dedicas a comer lechuga con zanahorias cocidas veinticuatro horas al día. Pero sobretodo, bajo ningún motivo sales a la calle sin maquillaje, ni jeans apretados, ni tacones. Olvídate de los pants y de los tenis y de la ropa cómoda.

- Mijo entra a la escuela a las siete.

- Pues igual te emperifollas a las siete aunque te dé flojera. Pero sobretodo, mi querida Juana, no te atrevas a salir de tu casa sin una sonrisa en la boca. Así se te venga el mundo encima, de tu casa sales con los jeans apretados, un par de tacones, los labios pintados y una sonrisa en la boca.


LECCION 2

- Tío Gus, llamó el Panista…

- Y…

- Nada… Llama, me pregunta cómo estoy, cómo está mijo, cómo va el trabajo, cómo están mis padres, cómo está mi perro, si fui al súper y si fui al gimnasio. Le contesto, le pregunto lo mismo, me responde, me espero a que me diga por qué llama, y nada.

- Ah…

- ¿Para qué llama?

- ¡Olvídalo!

- Pero es que me habla cada ocho días… Todos los sábados, a las dos para ser exactos.

- ¡Olvídalo!

- Cuando yo llamo a alguien, es por algo o para algo. Para vernos, para pedirle un favor, para contarle un chisme… ¿Él para qué llama?

- ¡Qué lo olvides, te digo! Llama, para no quedarse con hambre… Mira, Juanita, los hombres somos cazadores. Siempre hemos sido cazadores, desde los Neandertales. Estamos diseñados para cazar… Pero sólo tenemos cinco balas en el rifle, y como es fácil fallarle a una codorniz, no dejas que se vaya la gallina. Por ahí la guardas, y te guardas dos balas. Tu Panista prefiere comer codorniz, pero por si le fallan las balas, no suelta a la gallina.

No me gustó que me compararan con una gallina, pero me quedé pensando cuantas balas podría cargar en su fusil un andropáusico. En teoría no muchas, pero debía reconocer que el panista venía bien equipado.

- Entonces, si lo que quiere es tenerme agarrada de los huevos, mejor no le contesto…

- No. Le contestas. Pero cuelgas. Le respondes muy bonito, muy civilizada, y también muy civilizada lo mandas a la mierda. Le dices que estás esperando otra llamada o que tienes que ir por tu hijo… A ver, ¿quién terminó la llamada?

- Yo, de hecho me estaba esperando mijo…

- Eso no importa… ¿qué a ti no te enseñaron nada sobre los hombres?

- Es que lo que me dice suena como al estereotipo que…

- Neta que quieres cazar mariposas con una pala. Y para cazar mariposas se necesita una red, no una pala. La pala la agitas y les rompes el crisma. La red la tiras y no sabes si atrapas algo, pero algo atrapas. Así que, mi querida Juanita, ponte a tejer la red.


--- Colaboración especial de Juanita Montalbán. juanitamontalban@hotmail.com