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Tuesday, May 24, 2011

Sobre ser humano

Durante el pasado mes de marzo se celebró el Día Internacional de la Mujer, despertando polémica alrededor de las razones del por qué sí o no festejarlo. En Estrógeno3 quisimos mostrar el punto de vista masculino e invitamos a un buen amigo, Homero Velázquez, a escribir sobre ello.

Este post también es colaboración de otro buen amigo el cuál nos invita a reflexionar sobre la importancia de honrar al ser humano los 365 días del año y no a través de la mala práctica de conmemorarlo (con sus diversas etiquetas) 1 vez al año.


“Sobre ser humano”

Solo una reflexión sobre el ser humano y el obsoleto día de la mujer.

Te voy a contar.

Que leer un artículo en un blog me hizo reflexionar sobre una idea. Con gran valor Homero Velázquez hace en ese artículo una defensa valiente de la mujer, invitando a festejarle 365 días y no solo uno. Leerlo basta para alabar ese justo tributo.

Yo voy a caminar por ese terreno pero por otro camino.

Primer pregunta ¿Es tan heroico ser mujer o madre o padre o secretaria o indígena o periodista o maestro o bombero o cartero o soldado o estudiante o trabajador o niño o americano o inocente como para apartar un día completo ? Si, es heroico, aunque ser madre, secretaria, indígena o periodista no es lo que les da la grandeza. Hay algo más. Y no es precisamente la fiesta de ese día lo que engrandece a la gente.

¿Qué tienen todos esos festejados en común? Al menos dos cosas: son diferentes y son seres humanos. Y entiendo que todos los seres humanos piensan, y son capaces. Pueden entonces hacer cualquier cosa que se propongan. Cualquiera.

¿Qué debe hacer un ser humano? Nadie podrá responder esa pregunta sin entrar en temas filosóficos o teológicos. Para no entrar a ese terreno, recordé ese día con el artículo de Homero a Heinlein y prometí usarlo para hacer mi reflexión. Lo voy a citar, pues es mi punto de partida: “Un ser humano debe ser capaz de cambiar un pañal, planear una invasión, despiezar un cerdo, ensamblar una barca, diseñar un edificio, escribir un soneto, hacer un balance, levantar una pared, expresarse en otro idioma, remendar un hueso roto, confortar a un moribundo, obedecer a órdenes, cooperar, actuar en solitario, resolver ecuaciones, analizar un nuevo problema, esparcir estiércol, manejar un ordenador, cocinar una comida sabrosa, sufrir con entereza y luchar eficientemente. La especialización es para los insectos.“1

Me gusta, y me parece genial, nos invita a olvidar la rivalidad entre hombres y mujeres. Es necesario tratar de no ser insectos y portar la estafeta de ser humano con dignidad. Eso, eso si es un reto.

Entonces ¿No son las mujeres las que se especializan en la cocina y cosas domésticas, en las tareas de intelecto y algunas tareas dedicadas? No.

Y ¿No son los hombres los que se especializan en tareas políticas, ejecutivas y rudas? Tampoco.

Soy poco partidario de esos famosos días, de la madre, de la mujer, de la secretaria, etc., y coincido con Homero. El acotar el festejo a un día, implica olvidar el mismo motivo del festejo, los otros 364. Eso pasa con los grandes eventos y personajes del pasado, los recordamos solo un día al año en el que si tenemos conciencia reflexionamos solo para olvidar la reflexión al día siguiente.

Acaba de pasar el famoso día en que nos piden apagar luces una hora para ahorrar energía. ¿Increíble? ¿Loable? ¿Lleno de intenciones? ¿Genial? ¿Humanitario? NO.

El llamado “Earth hour” es el equivalente a la confesión católica: me arrepiento 10 minutos, pongo en paz mi conciencia, lavo la culpa que me tortura, Dios me sonríe y mañana sigo haciendo las mismas cagadas. En un tiempo razonable cuando me vuelva a comer la culpa, regresaré.

Si vamos a recordar a los héroes y aprender de las batallas del pasado, debe ser diario. Si vamos a ahorrar energía, sepamos que una hora al año es solo el .011 % del año. Si apagaste la luz esa hora, te burlaste de los mismos principios geniales que te motivaron a apagarla.

Sucede lo mismo cuando festejamos un día a una mujer o a un hombre o a un cartero o a un niño. Un día es tan solo el 0.27% del ese año. Que pobre concepto tenemos de honrar a quienes queremos y admiramos.

Por eso propongo simplemente olvidar el género y reconocernos solo como seres humanos. Tomar conciencia de que somos irrepetibles, que tenemos conciencia y que somos capaces de expresarnos . Que tenemos ideas, que las compartimos y que elegimos.

Comúnmente encontramos placer en la naturaleza y no resistimos la emoción al ver atardeceres, playas, estrellas, noches, ríos y paisajes. Sin embargo, yo he notado que las cosas que son resultado de acciones humanas nos dan mayor placer y generan mayores emociones. Yo veo ejemplos cotidianos en la música, el arte y los libros. También en la arquitectura, la ingeniería, la ciencia y la tecnología. Una simple conversación o la mera observación de una persona, puede producir mayor emoción que la noche mas estrellada. Ver la pintura de Van Gogh que lleva ese nombre, produce más emoción que la misma emoción que esa misma noche estrellada produjo a Vincent ese día.

¿Importa que Pablo Neruda y Alejandro Dumas sean hombres o que Simone de Beauvoir e Isabel Allende sean mujeres? ¿Nunca has disfrutado un cuadro de autor anónimo? La emoción es lo que cuenta y es lo que no envejece. Cuando lees las letras o contemplas la pintura, estás en realidad inmerso en un mundo que alguien hizo para ti, y no estás jamás pensando en el bigote o los aretes de ese alguien.

Entonces, lo importante es que somos humanos, y que con eso, vivimos 365 días. Cuando te des cuenta de eso, vas a olvidar esos días que solo enaltecen de manera ridícula a la mujer o al hombre el 0.27% del tiempo y vas a empezar a valorar al de al lado y al de enfrente.

Herman Melville nos emociona con su personaje Bartleby2, ese escribano que se niega a escribir un día. “Preferiría no hacerlo”, y se deja morir de hambre. Al final el abogado que cuenta la historia, (sin nombre), trata de explicar el comportamiento de Bartleby y en su tristeza exclama: ¡Oh Humanidad!

¡No debemos dejar a ningún Bartleby dejar de escribir! Es tu obligación encontrar a un Bartleby y cuando lo encuentres exclámale ¡Oh amig@! Y no le dejes morir.

Lamenta cuando ocurra la pérdida de un Ser Humano, y festeja cada día la existencia de tantos, pues es en el ser Ser Humano en donde se encuentra la grandeza y no en ser hombre o en ser mujer.

Piensa esto: La conexión entre la realidad de otros seres humanos y la tuya, no es mera coincidencia, y no trates de entenderla pues dejarás de disfrutar su efecto. Es en la esencia de esa conexión donde encontrarás la sensibilidad y no en los extremos.

Recuerda que en algunas partes del mundo es rudo ser mujer mientras que en otras ¡ser mujer se considera rudo!

Homero, tu madre es un gran Ser Humano, y como tal, le rindo tributo.

Made in Chinga

--- por Jorge González Báez @jorge_jgb

CITAS

1 Robert A. Heinlein. Tiempo para Amar, 1973

2 Herman Melville. Bartleby, el Escribiente, 1853

Thursday, May 19, 2011

20 años no son nada…

Y ahí estaba yo... dando vueltas en mi cama y preguntándome si en verdad había pasado o había imaginado todo por cenar de más, aunque sabía la respuesta y me aterraba. Yo, una mujer estable, casada con un tipazo, guapo, exitoso y amoroso cual más , siempre sensata y precavida en mi forma de actuar... Yooo había devuelto un beso apasionado (muy apasionado) a ese hombre con el que había salido algunas veces 20 años atrás. ¿Qué cómo pasó? hmmm es una larga historia que trataré de hacer corta.

Hace unos 22 años, en una fiesta de disfraces durante mi época universitaria, estaba yo, muy animada con mi faldita, tobilleras y colas de caballo al estilo vaselina 100% cuando de repente se oyó a alguien decir en voz alta "Sí, Andrea, ¡que desfile Andrea!" ante lo cual volteé para ver quién era ese hombrecito a quien jamás había visto. Me sonrió desde lejos con esa sonrisa encantadora -que hasta el día de hoy conserva- y eso fue todo... hasta el momento en que me dirigí a la puerta y de repente oí nuevamente su voz que me decía " Adiós Andrea, soy Pepe X, a ver si un día cenamos"... cosa, que sobra decir... jamás sucedió.

Pasó algún tiempo, como 2 años, había acabado la universidad y trabajaba en Polanco en un prestigiado hotel. Viviendo en Satélite me lanzaba al periférico todos los días a las 8:30 de la mañana para escabullirme habilmente entre los autos y lograr llegar a tiempo a la oficina. Ese día en particular había un tráfico desquiciante y en una atrevida maniobra para cambiar de carril me le cerré intempestivamente al pobre cristiano que venía al lado sin ver ni quién era. Una vez que estuve delante de él miré por el espejo retrovisor y oh sorpresa... la sonrisa de Pepe X estaba en esa cara y movía la cabeza como diciendo "Se puede, pero no se vale..."

Yo me tapé la cara en un ademán de "Sorry bro, but a woman's gotta do what she has to do". Entonces, de repente lo vi en el carril de junto con el vidrio abajo y tras unos wayfarer de "Risky business" y oí su voz lejana decir ----- ¿Cómo te llamas?, ¿Dame tu teléfono?

Lo cual hice como mejor pude antes de verlo despedirse con la mano y perderse entre los autos dándome cuenta perfectamente de que él no tenía el más mínimo recuerdo de quién era yo.

Llamó esa misma tarde a mi casa y cuando llegué mi mamá me dijo:

---Recibí una llamada extraña, buscaban a una Andrea, pero no eras tú.

Yo me la quedé viendo con cara de What????

----Mamá ¿por qué dices que no era yo? ¿Cómo sabes?

----Porque dijeron una Andrea de lentes, y tú ¡nunca has usado lentes!

Fuuuuuuckkkkk! Maldije el momento en que pensé que los lentes eran un elemento glamoroso que me hacia ver intelectual e interesante y más aún maldije el día en que me había comprado mis "pretenders" para lograr este look... adiós para siempre a mi cita con el hombre de la voz sexy y la encantadora sonrisa...

Pero la vida, como siempre digo, nunca deja de sorprenderme y ahí no acabó la historia..

Pasaron algunos días y no me volví a acordar del asunto hasta que una mañana iba yo camino a la oficina y de repente lo vi... Salía de una casa en su golf gris acero y entonces supe dónde vivía...

A partir de ese momento mi mente de sólo repetía "piensa... piensa... piensa ¿qué puedes hacer?" y qué creen que hice... pues claro lo que más me gusta hacer… le escribí. Le conté de la fiesta y el asunto de los lentes falsos y después me armé de valor - que saqué de no sé donde- y una tarde me paré frente a su casa y más rápidamente de lo que Flash Gordon lo hubiera hecho bajé del coche, la eché en el buzón y me fui corriendo... Aún después de tantos años me río al acordarme de la escena. Yoooo que siempre he guardado la cordura... yo dejando cartas a escondidas, pero pensé que si las cosas habían pasado así sería por algo, y además ¿qué podía perder?

Un día después de que dejé la carta pasó lo que tenía que pasar... el hombre llamó a mi casa y cuando mi mamá me dijo te habla Pepe X casi me caigo del temblor de rodillas -¿Y ahora qué?" pensé... tomé el teléfono y contesté no sé ni con que voz, pero antes de que me diera cuenta nos enfrascamos en una amena conversación y al día siguiente por supuesto me invitó a comer.

Salimos algunas veces y nos divertíamos pero nunca hubo nada, creo que ni la mano nos dimos jamás y en el inter yo conocí al que hoy es mi marido.

¿Qué pasó después? pasó la vida …muchos años y entonces un día de esos en que la magia se libera tuvimos uno de esos reencuentros que no se planean pero la vida te regala y recordamos, hablamos y nos reímos con esa complicidad en la mirada que nos hace saber que 20 años no son nada pero al final del día… son todo.

Y por supuesto me besó.

Cerré mi mandala…

--- por Andrea Santamarina (sin cuenta de Twitter)

Tuesday, May 17, 2011

Ganitas

He de confesarte que no es nada fácil, las ganitas le entran a una cuando menos lo espera, ojalá fuera siempre en casa, pero no es así. Por lo menos a mi, no sé por qué demonios esas ganas me agarran en el coche escuchando a Zabludovsky, en la cola del banco mientras hago las cuentas de todo lo que hay que pagar, en el súper cuando estoy eligiendo cual jamón es el mejor para mi hijo, en la yoga, cuando supuestamente tengo que tener la mente en blanco: es entonces cuando me alcanzan las ganitas.

Y ahí si ni como hacerle, ni pa´ donde hacerse. Hay que aguantarse. Lo que he aprendido es que si pienso en otra cosa, no sirve de nada, pienso y pienso: en que estoy buscando trabajo, en que por quién voy a votar, hasta como dicen por ahí… practico las tablas de multiplicar, pero ni así se me van. Es como si entre mis piernas viviera un ser muy chiquito cuya misión es tocarme el clítoris, así tal cual, como si fuera de su propiedad, su juguete, haciéndole lo que quiera, y no solo mi clítoris, mi vagina entera, a veces creo que sube y se mueve por toda ella, lo que hace que entonces me den más ganitas.

¿Un secreto que tenemos la mujeres? Y espero no estar traicionando a mi adorado género, los jeans: de verdad son una gran ventaja en estos casos, al parecer entre más ajustados, mas se tranquiliza el bichín. Caminando con unos jeans apretaditos y unos tacones altos, se aligeran las ganitas, o por lo menos se empieza a sentir algo de alivio.

No sé por qué pero desde chiquita me han perseguido, siempre sentía esas cosquillas en mi “partecita”, como la llamaba mi mamá. Un día mis manos de ocho años bajaron y bajaron hasta ese lugar que solo servía para hacer pipí y sucedió, ¡uy que si sucedió…! descubrí que algo, en ese mismísimo y escondido lugar, era el centro del mundo, el big bang, ¡vamos! mejor que cualquier viaje a Acapulco o a Disney, mejor que recibir una muñeca de regalo, incluso mejor que la Navidad, era como para estarse horas y horas tocando, descubriendo, disfrutando. Cuando me llamaron a comer, era ya muy tarde, nunca se me olvidó que entre mis piernas tenía el poder de hacerme sentir bien, poderosa, contenta y a la hora que yo quisiera y como lo quisiera.” ¡No hay postre niña! Que me importa”, pensaba muy descaradita y con una sonrisa en el rostro, al fin y al cabo tengo conmigo algo mejor que el chocolate y esto si que nadie me lo puede quitar. Conforme crecí, fui aprendiendo mañas, manías, la manera de caminar para provocarme ese placer secreto, el usar tanguitas para sentir más y muchas otras que no puedo seguir contando.

En fin, que ahora mientras manejo por el segundo piso del periférico voy planeando ¿Cómo voy a hacer por la noche, cuando se haya dormido el niño? y por fin esté sola, ¿qué fantasía tendré? ¿Quién será el receptor de mis deseos? ¿Me miraré al espejo y me veré más bella? Por que después del orgasmo, después de masturbarse, de tocar, gozar, mojar, moverse, y llegar al orgasmo, le queda a una un destello de niñez en la mirada.

Y total no sé que es más placentero en el orgasmo solitario, visto como prohibido, el toqueteo lento, al ritmo que una triste sonata, o rápido desenfrenado, o ambos… por que ¿sabes? comienzas, te excitas, te humedeces, te haces un café, miras la tele, pero las ganitas siguen, hasta que llega el momento en el que las manos ya no son tuyas, ya no tienen control, la mente no puede parar, y el bichito ese que te contaba no deja de moverse hacia arriba, hacia abajo, golpeteando, jugando, es entonces cuando viajo sin límites por cuerpos, por pieles, por paisajes, y cuando la película “El Imperio de los sentidos” tiene su razón de ser, te quedas solita, muerta, pero que soledad y que muerte… ¡qué ganitas!

--- por Magui Arnal @Magui12

Monday, March 21, 2011

¿SEXO DÉBIL? O cómo reconocer que ellas tienen más ovarios que nosotros huevos.

En Estrógeno 3 hemos dicho muchas veces que somos fans de la testosterona y celebramos tanto nuestras coincidencias como nuestras diferencias. Hemos tenido la suerte de encontrarnos en el camino con representantes masculinos que son tan amantes de las mujeres como nosotros lo somos de los hombres. Uno de ellos es nuestro querido, querido amigo Homero Velásquez, fiel seguidor de nuestro blog, porrista sin sueldo e incansable fan de las mujeres. A pesar de la amistad que nos une, no conocíamos su historia, el increíble ejemplo que le dio su madre y las razones por las cuales él sostiene que estamos muy lejos de ser “el sexo débil”.

Agradecemos mucho su generosidad para contarnos esa historia y la belleza de las palabras que nos dedica.

Homero, eres una refrescante dosis de testosterona en medio de tanto estrógeno.


¿SEXO DÉBIL? O cómo reconocer que ellas tienen más ovarios que nosotros huevos.

La molestia y rechazo de muchos a la reciente “celebración” del Día Internacional de la Mujer se hizo más que evidente entre hombres y mujeres por igual, sobre todo, en las redes sociales.

El argumento es en sí mismo una paradoja poderosa: Al tratar de darle un lugar preponderante, un espacio particular como pretexto deferente, una importancia singular, una atención especial a la Mujer… se confirma por antonomasia, de manera simultánea, que la equidad de género sigue siendo una falacia, todavía distante de conquistar en las mentes de una sociedad que, aún con características matriarcales, se niega a dejar atrás la cultura machista con la que crecieron nuestros padres y con la que nos educaron a la generación hoy parricida, al menos en intento, de los estorbosos legados que aún marcan la separación de géneros.

Por fortuna, generación tras generación, se han ido erradicando los oscuros velos que mantenían a la mujer en el falso perfil de inutilidad, como una invisible y anacrónica “burka”. No obstante, los países occidentales hacen que se noten cada vez menos estas manifestaciones de inseguridad machista. Pocos son los que saben o incluso recuerdan que también hay un Día Internacional del Hombre. Y eso mismo nos confirma que nadie cree necesitarlo, a diferencia del Día de las Maravillosas Féminas del que todos hacemos alharaca.

Tendríamos que empezar por hacer de los 365 días del año los Días de nuestras mujeres. Cuando logremos -de forma normal y cotidiana- respetar y venerar a nuestras hijas, hermanas, esposas, madres… primas, amigas, amantes, concubinas, compañeras de trabajo, vecinas, conocidas y extrañas que se cruzan en la calle y en nuestras vidas, habremos conquistado una frontera que, tristemente, todavía está hoy llena de filosas púas.

Yo creo estar haciendo mi parte. ¿Cómo no adorarlas? Si ellas son la fuente de la vida. Ellas son el corazón del placer. Son nuestro motor para crecer… nuestra razón para enloquecer de amor y de pasión.

Yo crecí en un hogar donde una mujer, solita, nos sacó adelante a 4 hijos. Donde una mujer, sin ayuda, nos enseñó a proteger a nuestra única hermana... nos mostró con su rudeza que para decir "te amo" no teníamos que abrir la boca. Ella era una sencilla Maestra de Primaria, egresada de la Normal Superior. Y tenía un modestísimo sueldo, por usar un amable eufemismo. Ella hacía magia para estirar los raquíticos recursos. La hacía de madre, padre, amiga... guía, consejera y, muchas veces, de confidente.

Una noche, ya en la madrugada, recuerdo caminar semi dormido rumbo al baño, cuando un sollozo me hizo verla entre las sombras… sentada en una silla, con la cabeza entre sus rodillas y sus manos cubriendo el rostro. Yo era un chiquillo de 7 años. Y con la estupidez que usualmente acompaña la inocencia infantil, le creí entonces con absoluta convicción, que la razón de su llanto era un machucón en el dedo. No pasé mucho tiempo en descubrir que ella, simplemente, ya no podía más. Trabajar doble turno para apenas alcanzar a salir con los gastos, se había vuelto incluso insuficiente. Seguía agregar al matutino y vespertino, las clases en una escuela nocturna.

A partir de ese evento, Raquel Pineda se cuidó conscientemente de no volver a llorar frente a mi o a mis hermanos, ni siquiera en horas inhábiles. Estoica, firme y determinada, siguió adelante multiplicándose como lavandera, educadora, costurera, cocinera, asesora cultural y guía de vida.

El asunto es que mi madre no es sino sólo un ejemplo particular de los millones de mujeres que se han aventado la misma faena heróica, en otro tanto de millones de hogares en México y latinoamérica.

Por eso es que las Mujeres son las heroínas de este cuento.

Por eso… la pregunta es ¿cómo no admirarlas? Si por donde se les vea son una chulada.

Cómo no respetar a quien me ha dado lo mejor de mi vida: mis hijos.

¿Sexo débil? Qué risa me genera ese calificativo tan elementalmente ciego. Ellas tienen más ovarios que muchos de los que presumen tener huevos.

Para rendirles tributo, he aquí un homenaje público que, por escrito, pretende dejar huella permanente en honor a todas las MUJERES a quienes deberíamos venerar todos los días. Y no se trata sólo de compartir este intento de poema, sino de darnos cuenta que ellas mismas son el poema perfecto.


Débil Sexo

Autor © Homero Velázquez Pineda

Extraído del Libro de Poemas “Estados de Ánima”.


¿Valientes?

Valientes ellas...

¿Quién fue el idiota

que las bautizó de

“El Sexo Débil”..?


El futuro es a ellas

como el presente a nosotros.

Las enloquece el mañana...

nos enamora el hoy.

Ven el resultado en su mente...

fantasía de convertirlo en hoy.


La evolución las conquista...

a todo le buscan reparación.

Aterrados del cambio,

la tranquilidad de lo estable

apacibles preferimos.


Convencidas de sus sueños,

no aceptan realidad alguna...

y en valiente desafío a Dios,

rebeldes cuestionan su creación.



Todas afirman

que somos todos iguales,

ello es clara muestra

de nuestra falta de premeditación.


Una interminable lista

es su firme prueba

de que con nosotros...

Dios les falló.


Rebeldes admirables...

inconformes perpetuas.


¡Me encantan esos zapatos!

Pero con la hebilla de éstos...

y en el color de aquéllos.

ya luego los pinto.


Qué afán tan decidido

de querer modificarlo todo.


La Mona está bien.

pero la siento muy Lisa...

preferiría otra sonrisa.

Qué va a saber Leonardo...

si el pobre insulso

solamente era hombre.


Les cautiva su sueño...

y precisamente a su gusto.

Mejor un bloque de marmol

que la escultura ya hecha...

cincelarán luego a su antojo.


“A él... lo acepto tal cual es.

Al fin luego hago que cambie.”

“Así como está me la llevo...

sólo cámbiele el tapiz.”


“Me urge agrandarme los senos.”

“Yo me los quiero achicar.”

“Me veo mejor de morena.”

“De rubia me voy a pintar.”

“Tengo que subir de peso.”

“Ya sé cómo enflacar.”


Las más severas jueces...

de sí mismas exigentes críticas.

Si ni ellas llenan sus requisitos... ¡olvídenlo!

nosotros jamás podremos.


Su mayor conflicto:

todo lo que no pueden cambiar.

Envidiable fuerza con que se enfrentan a ello.


¿Quién de nosotros podría,

por dar sólo un ejemplo,

con todos los pagos mensuales

que Dios les cobra con sangre?


¿Quién es el macho

que se dice el fuerte...

y aguanta el dolor de un parto?


Inimaginable dolor

por desconocido.

Envidiable experiencia

de generar en su interior la vida.


¿Valientes?

Valientes ellas...

¿Fuertes?

Fuertes ellas...


¿Quién habrá sido el idiota

que las quiso etiquetar de Sexo Débil?


Ya quisiéramos todos

los del Sexo Fuerte,

tan sólo por un día,

la mitad de la fuerza

de su débil sexo.


© Homero Velázquez Pineda.

Monday, November 29, 2010

"Las enseñanzas del tío Gus - 3a Parte"

Lección 5

El Panista reapareció en mi celular el sábado y luego el domingo. El martes en la noche también apareció, pero no en el celular sino con una “chica” en un café del barrio. En la mesa de junto (sí, la mesa de junto) había cuatro personas sentadas: dos mujeres y un hombre de 30… y el Panista, a quien por lo que pude leer en su lenguaje corporal, le habían arreglado una cita a ciegas. Claro que éstas solamente son mis conjeturas, porque nunca me paré a preguntarles “¿Disculpen, ustedes ya se conocían o los acaban de presentar?”

Tal vez el encuentro fue coordinado por algún oráculo extraño para que el Tío Gus acabara de reprobarme en mis lecciones pasadas: “Yo no soy un vulgar consejero sentimental – me escribió – como amigo ya te dije cómo piensa el hombre… El [Panista es un] güey, [que] sin saberlo sigue mi consejo. El apunta a un Plan B y lo cuida y lo riega… TÚ ERES SU PLAN B. Usa este ejemplo triste y doloroso para darte cuenta de lo que implica: es un tipo que no te interesa, que tal vez ni siquiera te divierte y de quien no te vas a enamorar en la ching… vida, pero no te da asco. Y que si no tienes otra cosa que hacer le vas a permitir que pague los alimentos y los tragos y el café y te lo vas a encamar solamente si tienes ganas y si él se esmera lo suficiente. Pero lo tratas bien para que no se escape (¡¡¡QUÉ ES LO QUE HACE ESTE TIPO CONTIGO!!!)”

Según el Tío Gus, es necesario contar con dos o tres Planes B para que te busquen y te alimenten el ego. Esto te permite estar en un lugar tranquilo y seguro para buscar tu Plan A. Además, creo yo, esto también impide que nos portemos como aves de rapiña.

El Tío Gus me explica –ya un poco más sereno- que siendo yo el Plan B del Panista, el seguirá llamando para confirmar que todavía estoy a su disposición y/o cuando no tiene nada que hacer. Claro que cada vez que llama, pienso que ya cambió de opinión y he conseguido pasar a ser su Plan A. Mientras tanto, el Panista sigue buscando codornices. Es evidente que prefiere andar dando de bandazos con un indefinido número de mujeres a estar conmigo, pero mientras yo se lo permita, seguirá llamándome para alimentar su narcisismo.

Un buen ejemplo de los efectivos resultados que pueden conseguirse con la técnica del Tío Gus me lo dio mi amiga la Huera. La Huera anduvo dando de bandazos por un lapso de tiempo considerable con uno que otro caballero simpaticón que se encontraba por la vida. Los Planes B, C, D, etc. podían ser tanto el sujeto que conoció en nuestra cantina habitual y le pidió el teléfono, como un acostón con algún individuo del pasado a quien reencontraba en un reventón. Esto sucedía, claro, si la ocasión era propicia y el tío tirable, (porque hemos de reconocer que no todo lo que fue tirable ayer sigue siendo merecedor de nuestras camas hoy.)

Recientemente, la Huera conoció lo que pintaba como un Plan A. Esto es, un hombre con quien tuvo una excelente química de manera inmediata y que además, desde que la llamó por primera vez, le dedicó suficientes atenciones y energías como para sentirse apreciada y codiciada: invitaciones al cine, mensajes de texto, llamadas telefónicas y visitas excitantes a altas horas de la noche. El tipo además era bien parecido, soltero, interesante, ligero, divertido e inteligente. Y por si esto fuera poco, sus encuentros en la cama eran fogosos y muy, MUY satisfactorios (según la Huera.)

En términos del Tío Gus, ambos estaban entretejiendo juntos sus respectivos velos de subjetividad, o sea, la forma de percibir al otro cómo el ser más maravilloso de la tierra independientemente de sus chichis estiradas o su cigarro en la mano. Tristemente el tipo desapareció repentinamente; empezó a llamar con menos frecuencia hasta limitarse a enviar escuetos mensajes telefónicos, canceló citas y fue desvaneciéndose. La Huera estaba devastada. Como muchas de nosotras en muchas ocasiones, no entendía qué había sucedido ni por qué el tipo se había alejado. El ave de rapiña se apoderó de su ser y, como personaje de Sex and the City trasnochado, se preguntaba obsesivamente que habría sucedido con su plan A.

En algún momento, en el transcurso de esta desesperante situación, se cruzó por su camino uno de sus Planes B. El vecino de un amigo con quien había tenido un agradable encontronazo en el pasado. El vecino de su amigo tal vez no era el hombre de sus sueños pero al menos podría saciar su “sed” y levantar su ego herido y desmejorado. A este Plan B, poco a poco, se sumaron el C y el D. La clave estaba, por un lado, en no quedarse encerrada en casa regodeándose en sus heridas y, por el otro, saber aceptar una propuesta decente aunque no fuera LA propuesta. Y si bien el Plan A no funcionó y mi amiga no vivió feliz para siempre con él al igual que la Cenicienta, y si bien de vez en cuando aún lo extraña pensando que es un cabrón hijo de su tal por cual, ha podido divertirse, entretenerse y sentirse bien atendida con sus otros Planes. Bueno, al menos no se queda en casa deprimida los sábados por la noche.

--- Colaboración especial de Juanita Montalbán juanitamontalban@hotmail.com

Friday, November 12, 2010

Las enseñanzas del tío Gus - 2a Parte

Lección 3

- Pareces chivo en cristalería, Juana. ¿Quién te manda a decir todo lo que piensas de buenas a primeras? A ver, ¿quién te manda?

- Pues para que se sepa si va o no va, Gus. Ya ves al Gringo. Mi primer cigarro lo vio el día que lo conocí. Y luego se la pasó quejándose porque fumaba, como si yo le hubiera tomado el pelo.

- Mira que el gringo por eso anda más solo que un dedo. Pero tú andas por ahí encuerándote, opinando de todo, contando vida y milagros de Juanita Montalbán de buenas a primeras. No les has acabado de enseñar los brazos de gimnasio cuando ya les dijiste que sin brasier las tetas se te van al suelo. Y ni siquiera han tenido el chance de desabrocharlo.

- Esto es lo que hay, Tío. Lo toman o lo dejan.

- Lo van a dejar, Juana, y te vas a quedar igual que el gringo. ¿Tú fabricas muebles, no?

- Sí.

- Y si yo llego a comprarte muebles, me vas a decir que tu mueble es el de la MEJOR calidad, pero seguro no me dices que es más caro que el de la competencia.

- ¿Pues qué, tú quieres que quiebre?

- No, negra. La que quiere quebrar eres tú. No con los muebles, con los hombres. ¿Por qué un hombre ha de escoger estar con una mujer que anda mostrando los problemas de la mercancía en la primera página del catálogo? Yo te conocí con el gringo, y él fue un idiota por andar reclamando que fumaras. Pero tú, además del cigarro, sacaste el historial de ex-novios, más el historial de problemas con los exnovios, más el historial de problemas con la familia, más el resto de los historiales, a la menor oportunidad.

- Ya lo dije: es lo que hay.

- Si el gringo o cualquier otro galán fueran posibles clientes para tu negocio les llevarías un catálogo con lo mejor de tu mercancía… Los historiales guárdalos para después. Así como el mueble que vendes es real, también es real mostrar lo mejor de ti en tu catálogo. Los brazos de gimnasio, la sonrisa y las tetas, con el brasier bien amarrado. No les muestres lo que no te están pidiendo ver. No les des la información que no te soliciten.

- Sí, claro, calladita me veo más bonita, ¿verdad?

- No. No te estoy diciendo que no hables, sino que no hables DE MÁS. Está bien que cuentes tus chistes tontos. Ojala y se rían. Pero no rebeles tu larga lista de problemas, animadversiones, grillas, exnovios... Hay una fumadora con carácter de miedo. Pero también tiene los brazos duros y sentido del humor. Eso enseñas. Lo demás deja que ellos lo averigüen a su tiempo.

- Pero eso es decir mentiras, Gus.

- No, Juana. Es sacar el catálogo. Si el cliente reclama después, ya que sea tu comprador, entonces como tú misma lo dijiste, ves como llegan a algún acuerdo. Ese, el velo de la subjetividad, hay que colocarlo frente a los ojos masculinos. Y con el velo frente a los ojos nuestros vicios quedan velados, válgame la redundancia.

Pensé en dejar de fabricar de muebles para producir velos… pero esos no pagan la colegiatura.


Lección 4

Entre velos y redes el Tío Gus me puso pinta y pareja al leer mis conclusiones de la 2ª lección.

- ¡Es que no entendiste nada negra! ¡Tú no sales a cazar! Te pintas las alas bien bonitas y revoloteas como quien no nada busca.

- Entonces ahora sí que me vas a regañar, porque llamó el Panista, y lo invité al cine.

- ¿Y?

- Nada, fuimos al cine. Con su primo y una amiga mía.

- ¿Y después?

- El primo le pidió a mi amiga su teléfono.

- ¿Nada más?

- Nada más.

- Bueno, al menos alguien sacó algo de provecho. Tu amiga sí sabe ser mariposa. Ponle atención.

- Necesitaba energía masculina. Una que no fuera de mi padre ni de mi hijo ni de los esposos de mis cuatas ni de mis cuates, ¿entiendes?

- Si no te digo… Por eso siempre debes de tener un plan B. Sobretodo si te llama.

- Genial, no tengo un plan A y quieres que tenga un plan B.

- Invéntatelo. Le dices que ya tienes algo que hacer aunque no tengas nada que hacer.

- Pero, Gus, yo sí quiero tener algo que hacer. Cine teatro baile o cena, lo que sea. Inventarle un plan B es patético. Enfatiza el hecho de que, en efecto, no tengo ningún plan.

- La bronca con ustedes las mujeres es que cuando encuentran un posible merecedor de sus afectos generan tantas expectativas que la vida cotidiana les parece vulgar. Y la energía que desprenden es como de aves de rapiña. Si el dueño de sus pasiones es el plan A cualquier prospecto "tirable" puede funcionar como plan B. En lo que llega el plan A (y por favor elimina al Panista de la lista) aprende a construir un plan B de manera inteligente y certera, como serpiente, no como ave de rapiña.

- ¿A qué te refieres con moverse como serpiente? ¿Arrastrarse, enroscarse y luego morder?

- ¡Por eso no tienes ni un plan X! Me refiero a conducirse con sigilo y con astucia, no con fuerza. Debes seducir y hacerle creer al sujeto en cuestión, esto es a cualquier sujeto "tirable", que es maravilloso. Nosotros necesitamos esa atención, y tú debes esmerarte en este proceso, ya que este trabajo rendirá frutos y servirá para perfeccionar la técnica. Tienes que cautivar a todos los "tirables", inclusive si son "tirables solo media borracha". Así se construye el plan B.

Después del cine el Panista cesó sus llamadas de los sábados a las 2:30 pm. Tampoco llamó a las 6, ni el martes, ni dos semanas después. Seguro conoció una muchachita de 30, alguna codorniz, golondrina o guajolota. Y yo me quedé como la gallina que describió el Tío Gus, sin plan A ni B ni X.


--- Colaboración especial de Juanita Montalbán. juanitamontalban@hotmail.com