Tuesday, April 10, 2012
"Nos hicieron creer..."
Las personas crecen a través de la gente. Si estamos en buena compañía, es más agradable.
Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en la vida merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de completar lo que nos falta.
Nos hicieron creer en una fórmula llamada "dos en uno": dos personas pensando igual, actuando igual, que era eso lo que funcionaba. No nos contaron que eso tiene nombre: anulación. Que sólo siendo individuos con personalidad propia, podremos tener una relación saludable.
Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de término, deben ser reprimidos. Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados.
Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.
No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas. ¡Ah!, tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto...... cada uno lo va a tener que descubrir solo. Y ahí, cuando estés muy enamorado de tí, vas a poder ser muy feliz y te vas a enamorar de alguien.
Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor …
… aunque la violencia, se practica a plena luz del día..."
- John Lennon
Monday, August 29, 2011
Con mucho glamour
29 de agosto de 2011.
Han transcurrido cuatro semanas desde que partiste. Este periodo de tiempo ha sido sumamente confuso pues parecería que fue ayer que nos dieron la horrible noticia y a la vez tu ausencia hace sentir como si ya hubieran pasado varios meses. Tú nos diste más que compañía, con tu alegría e insaciable deseo por vivir y llamar la atención llenabas todos los huecos de tiempo y espacio de nuestras vidas. En tan sólo 3 años te convertiste en mi mejor amiga dándole todo un nuevo significado a este término. Tú me ayudaste a entender el "aquí y el ahora" pues nadie sabe mejor que los perritos lo que significa "vivir en el presente". Me enseñaste lo que es el amor incondicional, tan confuso y aparentemente inalcansable para los seres humanos, obsequiándonos con entusiasmo sólo lo mejor de ti. ¡Cómo serías de generosa que hasta un cachorrito dejaste a nuestro cuidado!
Hoy, al igual que cualquier otro de los días transcurridos, no dejo de pensar en ti. Sin embargo, ya no lo hago con tanta tristeza y es por eso que decidí escribirte esta carta. Es justo que sepas lo que ocurrió desde que enfermaste.
Primero lo más importante, la Lolita se ha hecho cargo de tu pequeñito. Hablamos con ella y le dijimos que como tú ya no estabas él la necesitaba. Y aunque nunca tuvo cachorros propios, supo perfectamente lo que tenía qué hacer. De un salto entró a la caja que les habíamos preparado a ti y a él, con cuidado se recostó a su lado y amorosamente permitió que se le pegara a las tetillas. Pocos días tuvieron que pasar para que comenzara a producir leche ¡imagínate a tu comadre como mamá postiza! Lo ha hecho muy bien, lo alimenta, baña y comienzan a jugar juntos. Al pequeñito le salieron sus primeros dientes y tambaleándose da sus primeros pasos. Todos hemos colaborado para sacarlo adelante y hace unos cuántos días tus veterinarias nos dijeron que ya está fuera del peligro de las primeras semanas de vida. ¡Estamos muy emocionados con el pequeñito! Está guapísimo, es muy juguetón y hasta ha llegado a emitir un pequeño ruido que se asemeja a un gruñido cuando algo no le parece. Aún no tiene nombre pues ya sabes que papá y yo a veces tardamos en ponernos de acuerdo. No te preocupes, te prometo que será uno muy lindo y con mucha personalidad... así como el tuyo.
Quiero que sepas que en cuanto se dio la noticia de tu enfermedad en las redes sociales, se desató una oleada de amor y luz que a la fecha nos sigue conmoviendo hasta el tuétano. He perdido la cuenta de las personas que se movilizaron para ayudar. Aunque el día que enfermaste era un día de lluvia y tráfico de locos, decenas de dueños y mascotas recorrieron la ciudad y llegaron al hospital veterinario para ofrecer la sangre que necesitabas o llamaron para dejar sus datos; la recepcionista del hospital nos dice que hasta la fecha los contactan para preguntar por ti y por nosotros. Otras muchas, muchísimas, nos enviaron mensajes de apoyo en forma de tuits, oraciones, mantras, plegarias, emails, visitas y llamadas telefónicas. No dejaban de llegar las demostraciones de cariño y preocupación, incluso personas que nunca habían encendido una veladora, lo hicieron para pedir por ti. Fue tanto el amor que nos enviaron que se creó una especie de ola cálida que nos envolvió incluso durante los días posteriores a tu muerte. Seguimos recibiendo llamadas y mensajes de apoyo y cariño ¡la gran mayoría de parte de personas que nos eran completamente desconocidas! Hoy ya no lo son. Papá y yo los llevamos a todos y cada uno de ellos en nuestras mentes y corazones. Con sus mensajes y demostraciones de cariño tejieron alrededor nuestro lo que llamo "la red de un sólo corazón". Esta red nos apoyó durante tu convalecencia y nos sostuvo en el momento que tuvimos que decirte adiós. La red de un sólo corazón nos dio mucho más de lo que pedimos. Nos dio la prueba de que en este mundo nadie está completamente solo, que sólo basta abrir nuestro corazón y pedir ayuda para que otros corazones misericordiosos se pongan en contacto con él y no lo suelten ya más.
Tú mi chiquita hermosa, hiciste en salud y en enfermedad milagros maravillosos. Primero, llegaste a mi vida para ayudarme a abrir los ojos del alma, despertar y salir de la obscuridad que tenía nublado mi camino. Segundo, de la manera más inusual convocaste voluntades, deseos, mentes, esfuerzos y, por supuesto corazones, uniéndolos por siempre. Nos diste la oportunidad de experimentar en carne propia la fuerza del amor, la fuerza de la red que se teje de corazón a corazón. Yo estoy convencida que desde donde te encuentres, sabes que lo que digo es cierto y te llenas de felicidad porque fuimos capaces de percibirlo.
Te prometo chiquita mía que de ahora en adelante viviré con todo el entusiasmo, la confianza, la alegría y el amor con el que tú recorriste tu camino por la Tierra. Y en tu honor, Penélope adorada, a todo lo que yo haga le pondré mucho "glamour".
Tú y yo somos una hasta la eternidad.
Con todo mi amor, hasta pronto.

Wednesday, August 17, 2011
Una mujer excepcional
25 mayo 2011
Una mujer excepcional
Hoy es el aniversario luctuoso número 19 de mi madre, una mujer cómo
pocas; con gusto impecable, elegante, inteligente, sensible, activista social,
cínica… todo.
Hoy siento la necesidad de celebrar su vida, de recordarla cómo creo que a
ella le gustaría ser recordada.
Silvia Piatok. Una sobreviviente del Holocausto, una sobreviviente punto.
Para mi mamá era muy importante que supiéramos su historia y la historia de
la familia, me contaba que ellos no sabían que eran judíos hasta que llegó
Hitler a recordárselos. Recuerdo que desde los 8 años yo veía películas y
documentales del Holocausto, obligada por ella, hoy no me parece taaan
buena idea, pero ella siempre decía, que no podíamos olvidar lo que pasó
nuestra familia, que debíamos perdonar, pero nunca olvidar.
Nos contaba millones de historias, nos contó que de churro los mandaron a
Siberia, de churro, por que era Siberia en vez de Auschwitz.
No había nada en el mundo que mi mamá disfrutara tanto cómo comer, decía
que había que aprovechar la comida mientras hubiera. Contaba historias de
su juventud, cómo “sólo tenía una falda azul marino y una blusita blanca
monísima” para salir, y que se veía “DI-VI-NA”. Fue socialista hasta que
descubrió que el Capitalismo era mucho más cómodo. Se sentía Aristócrata,
decía que ella era de Varsovia, el ombligo del universo.
Amaba ir al Palacio de Hierro y se refería a Liverpool cómo “El Puerto de
Liverpool”.
Tenía una ética laboral inquebrantable.
Se enfermó de cáncer a los 52 años, se dio cuenta de que estaba enferma
cuando ya estaba muy avanzado su cáncer de riñón. Se quejaba de dolores
en la espalda baja, pero lo atribuía al pobre soporte lumbar de su silla en el
trabajo, me decía que iba a hablar con su jefe para que le cambiaran su silla.
El día que le dijeron que estaba enferma ella nos dio ánimos a nosotros, nos
dijo que le iban a quitar el riñón y que todo iba a estar bien. Tuvo 12
quimioterapias de caballo, ella siempre con una sonrisa. Era tan sociable que
se hizo amiga de todos los pacientes de cáncer del Hospital Inglés, platicaba
con ellos mientras estaban todos en la quimio.
Un día me dijo que alguien le comentó que la mota era buena para las
secuelas de la quimio, un día fumamos juntas y creo que nunca me he
divertido tanto cómo esa vez.
Creo que lo más difícil era ver cómo se diluía mes con mes, se veía tan
chiquita, con su mascada en la cabeza, siempre elegante, hasta el último día.
La última vez que la vi, hizo un “thumbs up”. Esa es la esencia de mi mamá,
un thumbs up, un positivismo casi molesto, un “al mal tiempo, buena cara”
perene.
Mi mamá y yo tenemos muchas en común, la que más me duele es que ella
también perdió a su mamá a los 20 años.
Han pasado 19 años y no hay día en que no la extrañe y la necesite. Dicen
que el tiempo cura las heridas, para mi el tiempo que ha pasado me permite
funcionar, pero hace más evidente la ausencia. Todos los momentos felices
se vuelven agridulces porque no los puedo compartir con ella.
Sé que está feliz dónde quiera que esté, seguro rodeada de gente
maravillosa cómo ella.
--- por Amy Kegan @AmyKegan
Friday, July 15, 2011
LA RAZA CÓSMICA.
Por mi raza hablará el Espíritu.
José Vasconcelos, el gran pensador mexicano del siglo XX, presagió el nacimiento de la raza cósmica en México e iberoamérica. Comparto fragmentos de su ensayo, La Raza Cósmica, publicado en 1925.
Tenemos el deber de formular las bases de una nueva civilización; y por eso mismo es menester que tengamos presentes que las civilizaciones no se repiten ni en la forma ni en el fondo.
Ya nadie puede contener la fusión de la gente, la aparición de la quinta era del mundo, la era de la universalidad y el sentimiento cósmico.
El Cristianismo predicó el amor como base de las relaciones humanas, y ahora comienza a verse que sólo el amor es capaz de producir una humanidad excelsa.
Pues la razón, la pura razón, puede reconocer las ventajas de la ley moral, pero no es capaz de imprimir a la acción el ardor combativo que la vuelve fecunda. En cambio, la verdadera potencia creadora de júbilo está contenida en la ley de la raza cósmica, que es emoción de belleza y un amor tan acendrado que se confunde con la revelación divina.
La raza más apta para adivinar y para imponer semejante ley en la vida y en las cosas, ésa será la raza cósmica. Por fortuna, tal don, lo posee en grado subido la gente mestiza del continente iberoamericano; gente para quien la belleza es la razón mayor de toda cosa.
Solamente la parte ibérica del continente americano dispone de los factores espirituales, la raza y el territorio que son necesarios para la gran empresa de iniciar la era universal de la humanidad.
Muchos obstáculos se oponen al plan del Espíritu, pero son obstáculos comunes a todo progreso.
Tenemos todos los pueblos y todas las aptitudes, y sólo hace falta que el amor verdadero organice y ponga en marcha la ley de la historia.
Mediante el ejercicio de la triple ley, materia, intelecto y estética, llegaremos en América, antes que en parte alguna del globo, a la creación de una raza hecha con el tesoro de todas las anteriores, la raza final, la raza cósmica.
La humanidad debe pasar por tres estados, el de la fuerza, en la cual se basaba el poder primitivo; de la razón, donde se basa el actual poder, leyes y lógica impuestas por el poder de las herramientas del hombre blanco; y finalmente, el estado para la raza cósmica: el estético, guiado por el gusto, un estado donde la belleza es el factor dominante y la fealdad no se reproduce.
Palabras que resuenan con el momento que estamos viviendo, el nacimiento de una nueva conciencia colectiva, universal y cósmica. En homenaje a José Vasconcelos, todo un visionario mexicano.
yo_lo_creo_
ARTESANOS, 11-11-11
Una película de vida que demuestra que la raza cósmica ya está entre nosotros. Somos todos. Estamos a un cambio de mirada de compartirla.
--- por Santiago Pando @SantiagoPando @SoyArtesano
Thursday, July 7, 2011
DE LA ALEGRÍA Y LA TRISTEZA.
En memoria de Horacio y Amelia.
Hablar de la muerte no es fácil, menos cuando te toca de cerca. Mis padres trascendieron el mismo día hace casi tres años. Ese día cambio mi mirada con respecto a la entrega final, el último acto de la vida.
El poder del corazón es vida y muerte al mismo tiempo. Es lo bien y lo mal caminando juntos de la mano, unidos y en paz. Es el hombre y la mujer haciendo el amor en la oscuridad de la luz de luna. Es el cielo y la tierra compartiendo puertas y ventanas. Es la alegría y la tristeza desnudas, sin culpas ni miedos.
La tristeza es perderlos, la alegría es saber que en realidad los ganamos de otra manera.
La tristeza es no verlos más cerca de uno, la alegría es que ahora están en todos lados.
La alegría cuando está triste llora, la tristeza cuando está alegre sonríe.
La muerte es un principio triste porque la vida es un final feliz. En verdad no hay separación alguna entre la vida y la muerte: son uno mismo.
Cuando la vida es una entrega de corazón, la muerte se convierte en un honor divino.
Es cuando la trascendencia se convierte en ejemplo de vida.
De corazón.
Santiago Pando
Thursday, June 30, 2011
ABRAZANDO EL PERDÓN COLECTIVO.
México es un país cargado de culpas. Ajenas y propias. Individuales y colectivas. Conscientes e inconscientes. Religiosas y laicas. Nos educaron para sentir culpa de todo: por lo que hicimos y por lo que dejamos de hacer; por lo que pensamos y por lo que nos hacen pensar; por lo que se pudo y por lo que no se pudo.
Y las culpas del pasado proyectan miedo al futuro. Y nos ausentan del presente.
El miedo que vivimos en México es resultado de las culpas que cargamos del pasado. La cruz que nos tocó vivir, dirían las voces más conservadoras. Aquellas que sostienen que la vida es para sufrir. Y que la paz sólo se puede obtener después de la muerte, siempre y cuando uno se haya portado bien en vida. Y portarse bien es obedecer al pie de la letra las órdenes del miedo disfrazado de razón institucional.
La moral del miedo es dogmática y conservadora, desde hace siglos.
Vivir sosteniendo una buena carga de culpas era ser buen hijo, buen cristiano y buen mexicano. Era que por fortuna finaliza ahora en estos tiempos.
Así crecimos la mayoría. Y así piensa el imaginario colectivo que proyecta la televisión y escribe los discursos de los políticos y habla desde el púlpito de las iglesias. México es más grande que sus problemas: es la frase que decreta como eternos los sufrimientos del país. Y de alguna manera, entre todos hemos sostenido este pensamiento con nuestras quejas y nuestro pesimismo crónico. Piensa mal y acertarás: otra frase guillotina que nos mantiene postrados de miedo e impotencia ante lo negativo. Ante el mal y la desgracia. Ante la miseria y la pobreza. Ante la inseguridad y la violencia. Ante la corrupción y la impunidad. Ante el diablo mismo que habita entre nosotros. Y por ello desconfiamos de todo y de cada uno, lo que nos impide trabajar en equipo, como un cuerpo colectivo.
Sentir culpa, ser víctima, es señalar como culpables de mis males a los demás.
Crecí en una familia conservadora, católica. Estudié con los Hermanos Maristas. He vivido el peso de la culpa en carne propia. Y gracias a este andar he comprendido que en este punto de quiebre histórico, las culpas colectivas pueden ser el mejor aliado de nosotros. Porque en realidad, las culpas son cargas de luz apagadas, en negativo.
Hay que encenderlas, uniendo el lado positivo a la visión negativa para que se revele la luz de la verdad 360 grados.
Todo es una polaridad, los opuestos son complementarios, no contrarios: hombre y mujer, sol y luna, día y noche, luz y oscuridad, positivo y negativo, izquierda y derecha. Cuando logramos unir las polaridades, la luz se enciende y nos revela el para qué del camino. Dejar de juzgar los hechos como cosas buenas o malas y aceptarlos como son: hechos de verdad.
La realidad no es lo que juzgamos de ella, sino lo que es. La verdad es un contraste de luz encendida por la unión de los opuestos.
Desde esta perspectiva, México está en plena labor de parto. Está naciendo entre nosotros una consciencia colectiva que no es nacional, sino planetaria. Es por ello que el viejo sistema de la dualidad está en crisis terminal, tiene que colapsar al tiempo que florece el reino natural del todos somos uno.
Las contracciones del miedo, la violencia de los espasmos, la sangre y la incertidumbre son los síntomas últimos del inminente parto de luz.
¿Por qué en México? Porque es un país cargado de culpas históricas, con una resistencia única y con una fe inquebrantable. A pesar de todos los pesares, aquí estamos. Hay que recordar que la luz se hace en base a resistencia. Cuando nos perdonamos, nos descargamos de culpas y encendemos la luz acumulada en nuestras resistencias.
Y el perdón, además, ayuda a descargar culpas ajenas. El perdón dado a regañadientes por la razón oficial en Chapultepec, es el inicio del perdón colectivo.
Aplaudo la valentía tanto del presidente por encarar como la del poeta por exhibir. Cada quien en sus posiciones: un presidente agotado de no poder frente a un poeta fortalecido de dolor. Razones gastadas frente a latidos vitales. Ambos cumpliendo al pie de la letra su misión histórica.
La nueva luz naciendo de las cenizas de las culpas que mueren.
El perdón es una fuerza que se nos otorga cuando entregamos nuestras culpas al universo a cambio de luz propia. Un abrazo colectivo enciende de luz las culpas que nos han enfrentado a los unos contra los otros. Es el inicio de la era de la unidad. El perdón nos libera y nos hace responsables.
Ser artesanos de la vida es aceptar la luz de la creación en nuestras manos.
Y así, la serpiente del juicio final se transmuta en águila real, principio de libertad. La profecía ancestral se cumple y la serpiente emplumada eleva su vuelo. Renace la luz del corazón que nos abraza a todos porque somos uno.
Caminar con los brazos abiertos, en señal de perdón, es entregarnos al abrazo del presente divino.
yo_lo_creo_
--- por Santiago Pando @SantiagoPando
Monday, June 13, 2011
La mirada del poeta
Paradójicamente Javier se apellida igual que como se llama la isla donde se dice que nacieron los primeros mafiosos: Sicilia. Y es poeta. Y está herido de muerte.
Y su dolor lo ha hecho caminar por senderos tan insospechados para él mismo, que todo parece indicar que se trata de alguien predestinado.
Muchos ciudadanos agraviados por la podredumbre de un sistema de justicia cruel e inhumano han levantado la voz a lo largo de los últimos años, más es la primera vez que un poeta lo hace en primera persona. Con esa voz dulce y a la vez enérgica que los caracteriza. Transmutando el dolor en palabra, y la rabia en cadencia. Abriendo una compuerta que no estaba contemplada por los bandos en guerra: el amor.
Todo nace del dolor de lo que muere. La primavera brota de los restos fríos del invierno.
Mientras la razón oficial y el crimen organizado, espejos de sí mismos, repiten como merolicos sus sinrazones, el poeta les habla de amor al prójimo, de perdón y compasión. Mientras que el presidente enciende los ánimos de guerra, y acentúa aún más las divisiones, el poeta en cambio, habla de unidad como la única forma de alcanzar la paz.
Qué fácil es declarar una guerra cuando no son tus hijos los que se sacrifican.
Cuando un presidente habla de guerra la está decretando. La palabra es el principio de la acción. Entre más hable un dirigente de guerra, más violencia habrá. Las palabras de miedo acaban convertidas en hechos de odio. La guerra política llevada a violencia en las calles. Todo aquel que detona una guerra en realidad está en pleito consigo mismo.
Y, al final, la guerra termina provocando algo distinto a lo planeado por los estrategas del miedo: provoca un pensamiento de unidad y paz.
El poeta nació, creció, y maduró espiritualmente hasta llegar a este momento histórico donde su mirada periférica tiene la misión de abrazar tantas voces y de hilvanar tantos caminos. Sólo la mirada de un poeta puede hacer visible la red de un solo corazón. El poeta no razona, palpita. No habla, canta. No ofende, desnuda. No juzga, ilumina. No violenta, pacifica. No lastima, consuela.
La fuerza política se sustenta en nuestras divisiones. El poder ciudadano nace de la unión de corazones. Los ciudadanos en México, y el mundo, están despertando. Gracias a las redes sociales se están uniendo y levantando la voz cada vez más fuerte. Es un parto de luz pública.
La mirada del poeta es de 360 grados. Es la mirada periférica, donde cabemos todos.
El despertar de la conciencia colectiva es un hecho. Al igual que el fin de la guerra política de la división. La serpiente de la dualidad se arrastra hasta que el águila de la unidad vuela. Los ciudadanos somos el águila que abrazados desplegamos las alas. Y, entonces, se cumple la profecía: México convertido en faro de luz del planeta.
La mirada del poeta refleja el amor a nosotros mismos.
Foto y texto: Santiago Pando @SantiagoPando
Thursday, June 9, 2011
El mayor regalo de papá
Mi hermana menor se encontraba acostada en la cama mientras hacíamos vigilia cuidando a papá. Hacía tan sólo 3 meses que le habían diagnosticado cáncer de páncreas en su etapa terminal.
Terminal. Esa palabra ocupa todo el espacio y no deja lugar para la esperanza. Los médicos nos dijeron que no había mucho que pudieran hacer. "Llévenselo a su casa a morir. Le quedan 3 meses aproximadamente de vida y no hay nada más qué hacer por él”.
Como se podrán imaginar, una noticia así cimbró a la familia entera. Él era nuestro pilar, nuestra roca, el gran roble en cuya sombra nos cobijábamos todos nosotros.
Nos volvimos detectives. Investigadores. Buscamos cualquier tipo de información sobre medicamentos alternativos, remedios ancestrales, lo que fuera y estuviera en nuestras manos.
Papá, como el gladiador que era, nos dijo "No nos vamos a dejar vencer". Palabras suficientes para que los corazones se nos llenaran y siguiéramos en la lucha por la vida, aún ante tan funesto pronóstico. Fueron los 3 meses más angustiosos, dolorosos y a la vez los más maravillosos que pudimos vivir.
Deben saber que papá y yo tuvimos siempre una relación mágica. Él conservaba hasta sus últimos días una carta que le escribí de chiquita donde le decía que lo quería no porque fuera mi padre sino porque era mi mejor amigo. Así éramos los dos, los mejores amigos.
Circunstancias de la vida y errores que cometen aún los padres más perfectos lo llevaron a buscar refugio en mi casa por una temporada. Por un mal entendido, se fue lastimado. No volvimos a hablar por dos largos años. Durante ese tiempo traté de suavizar las cosas entre nosotros pero encontraba una respuesta áspera, que hoy entiendo venía más del dolor que de falta de amor hacia mi.
El tiempo de separación terminó abruptamente al recibir la espantosa noticia. No lo pensé ni un segundo:
Tenía que estar a su lado, quisiera él o no. Por fortuna, en el momento que me vio llegar al hospital me sonrió como siempre y yo corrí a abrazarlo. A partir de ese momento no me despegué de su lado.
Tuve la enorme fortuna de contar con jefes y amigos de gran corazón que me permitieron salir de mi trabajo para acompañarlo mientras la enfermedad mermaba su magnífico ser. Porque no sólo consumió su cuerpo. El dolor poco a poco fue acabando con su esplendoroso espíritu.
Esos tres meses nos permitieron decirnos todo lo que nos teníamos que decir. Y aunque no fuera necesario pues no había nada qué perdonar, aún así nos perdonamos mutuamente. Yo le dije que todo lo que yo era, como hija, mujer, amiga, trabajadora, lo era de alguna u otra forma por él. Él me dijo lo orgulloso que se sentía de mi. Como siempre, tenía el don de hacerme sentir especial.
El pronóstico de los médicos no podía ser más atinado. Papá murió la noche del 18 de marzo de 2004 y yo estuve ahí. ¡Qué curioso! El único miedo que tenía yo de chiquita era que él muriera y yo estaba a punto de presenciarlo.
Durante todo ese día no paraban de llegar personas que, enterándose de su estado, querían despedirse de él. Su casa parecía romería. Entraban y salían gentes de todas las edades, tamaños y clases sociales. Papá se consideraba un ser privilegiado, un hombre rico, pero no por el dinero sino por los amigos que tenía y la gente que lo quería. Se sabía bien querido y no era gratuito. Era un hombre extraordinario. Elegante, sonriente, siempre generoso tenía un gesto amable para todos y cada una de las personas que se encontraba en su camino. No puedo decirles lo conmovedor que fue ver las filas de gente esperando poder pasar a decirle lo especial que había sido en sus vidas, aún sabiendo que estaba sedado a causa del inmenso dolor que padecía.
Finalmente llegó la noche y todos se fueron. Mi hermana y yo nos ofrecimos a pasar la noche con él. Algo me decía que no debía separarme.
Fui a mi casa por una muda de ropa y de regreso pasé a comprar un libro que me acompañara en las horas de vigilia. Me llamó la atención la portada de uno que tenía la fotografía de una caja envuelta como regalo con un moño rojo. El título: El Presente. Lo compré y me fui a la casa de mi papá.
Clau se acostó en la cama (papá ya no soportaba estar acostado por lo que dormía en un reposet) y yo me senté a su lado. Puse en mi iPod la música de la película Amelié y compartí mis audífonos con él. Pensé que la música le podía venir bien. Saqué mi libro nuevo y comencé a leer. No avancé mucho. Como a la tercera página entendí que "El Presente" estaba dedicado precisamente al mayor regalo que tenemos: el aquí y ahora, nuestro momento presente. Una vez que me cayó el veinte, tomé la mano de mi papá y le agradecí por todo lo que me había dado en la vida y por permitirme estar en ese preciso momento a su lado. Le di gracias a Dios por permitirme estar con él. Me puse a orar. Justo cuando acabé de hacerlo, volteé a ver a papá y de su cuerpo salió su último aliento. Pude estar con este esplendoroso y amoroso ser en el último suspiro de su vida. Por ello no puedo más que sentirme afortunada.
Papá y ese momento me dieron el mayor regalo que he recibido: Entender que no tenemos nada más maravillo que el PRESENTE. No importa cuán difícil o duro pueda ser, está en nuestro poder decidir cómo lo vivimos. Está en nuestros corazones y en nuestras mentes convertir, aún la despedida más devastadora, en un instante mágico de conexión y amor. Cada instante de nuestra vida nos da razones para sentirnos agradecidos, para apreciar lo que tenemos y a la gente que nos hemos encontrado en el camino. No puedo imaginar un regalo más grande.
Papá está presente en mi vida porque su recuerdo, sus enseñanzas, su ejemplo y su amor permanecen en mi corazón. El libro, nunca lo terminé.
--- por Ana Patricia Castañeda @GranComandante @estrogeno3
Monday, June 6, 2011
PARTO DE LUZ PÚBLICA.
La guerra contra las drogas ha fracasado con consecuencias devastadoras para personas y sociedades de todo el mundo. Comisión global de políticas de drogas.
Estamos viviendo un momento de alumbramiento colectivo.
Un cambio de paradigma: soltar la batalla milenaria de los buenos contra los malos para unirnos al despertar de la conciencia del todos somos uno.
La evolución marcha sobre ruedas.
Una caravana de paz recorre parte del país. La caravana del consuelo le han llamado.
Un movimiento, de contracciones cada vez más frecuentes y profundas, que surge del dolor. Estamos hablando de un parto de luz pública. El nacimiento de una nueva conciencia colectiva: la unidad.
Nacer duele. Hay que soltar las amarras del pasado para poder abrir las alas del presente.
Y mientras la caravana rueda por los caminos hacia el norte del país, miles y miles de ciudadanos libres, sin partido, llenan de amor las plazas públicas de todo México. Un águila real blanca desplegando sus alas de libertad por todos los rincones de la nación.
Tomar la plaza pública, como se hizo en España, es ayudar al parto colectivo de luz.
Es recordar lo que es ser ciudadano. Es honrar a los ancestros y bendecir a nuestros hijos. Es escuchar el llamado del Gran Espíritu que hace sonar el caracol en todas las direcciones.
Es la unión del cielo y la tierra. Abrazo del pasado con el futuro. Y puente entre la izquierda y la derecha.
Parto que se comparte entre abrazos, besos, lágrimas y sonrisas. Parto que duele y conmueve. Parto que alumbra con fuego el corazón de una nación. La verdad ciudadana transmutada en luz pública y conciencia global.
México como faro de luz del planeta.
Y un pensamiento de unidad baña de luz las naciones hermanas de Latinoamérica. El contagio es exponencial. Por arriba de las montañas sagradas vuelan juntos, como la profecía indica, el águila y el cóndor.
Es la unión de los dos hemisferios, el fin de las fronteras que nos separan.
La razón oficial es una cosa, la verdad histórica es otra. Una responde a intereses políticos, la otra al latido de los ciudadanos. Entre más se justifica la razón institucional, más gana poder la verdad callejera, el latir colectivo. Mientras las instituciones se pudren por dentro, una verdad superior renace: es la unidad ciudadana.
Nacer, dar a luz al final del túnel oscuro, es un acto de fe.
Thursday, May 19, 2011
¡Ay San!
¡Ay San! Nada es coincidencia, todo pasa por algo… Así comenzó esta historia…
Desde que somos pequeños nos hacen creer con nuestra alma gemela, ese príncipe encantador que nos hará feliz hasta la muerte, o esa princesa de sonrisa perfecta que se convertiría en la esposa y madre perfecta, pero… ¿y si tu alma gemela viene en presentación diferente?
Hace aproximadamente 9 meses conocí a San vía Twitter. Una amiga me la presento por medio de esa red social para ayudarla con un problema que ella tenía con una de sus hijas y yo sin dudarlo decidí apoyarla en lo que me fuera posible. Recuerdo que la primera vez que hablamos por teléfono para hablar más ampliamente del problema yo le dije: ¡Ay San! Nada es coincidencia, todo pasa por algo… haciendo referencia a una detalle que teníamos en común, y fue una frase que a ella se le quedo muy dentro, siempre me la repite…Y así paso el tiempo, se le dio solución al asunto de su hija, pero el contacto jamás se perdió. Mails, llamadas por celular, tweets, video llamadas y todo tipo de contacto tecnológico, hasta que en septiembre nos conocimos.
Recuerdo perfecto el día que llegue a su casa acompañada de un amigo, desde que la vi vi en ella una sonrisa, y una luz increíble, de esas que difícilmente olvidas. Después de un fin de semana increíble, nuestra amistad siguió creciendo, día tras día nos hablábamos, nos escribíamos, en fin, dábamos forma a una amistad sin igual. No sé en qué momento nos hicimos tan unidas, en qué momento empezamos a necesitar la una de la otra, creo que era tanta la necesidad de cariño por parte de las dos que no podía pasar un día sin saber una de la otra.
Así empezaron a pasar los días, cada vez un amor más intenso, un cariño más tierno y poca a poco las manifestaciones de “las almas gemelas” comenzaron… Pensábamos lo mismo, opinábamos lo mismo (al mismo tiempo), llamadas por teléfono al mismo tiempo, mensajes, música, en fin muchísimas coincidencias, una conexión inenarrable, pero sobre todo un amor que crecía sin explicación alguna. Primero creíamos que era casualidad, después pensamos que ya era mucho para ser casualidad y, empezamos a buscar una respuesta, y esto fue lo que leímos que más nos cayó “Al verse, sienten una infinita necesidad de abrazarse e complementan en todos los sentidos... ¡casi piensan lo mismo!” Creo que después de esto no quedo duda y así nos dimos cuenta que coincidía perfecto con lo que nos pasaba, con lo que a veces nos daba miedo…
San ya no tiene miedo, ella ha aceptado el hecho de que hay almas gemelas, lazos de amistad ¿yo? Yo creo que falta poco para que lo termine de aceptar…
Monday, May 2, 2011
¿Cómo hacer aterrizar al piloto? O ¡Corre por tu vida!
Un par de meses después del inspirador seminario “Nuevo horizonte”, estaba yo en mi oficina, concentrándome en no distraerme, cuando recibí una extraña llamada.
-Hola Martha. Soy Aerolano Altosvuelos (obviamente, nombre ficticio para proteger su identidad y mi vida).
-¿Aerolano?” ¿Eres de los de cobranza de American Express?
-No, no. ¿No te acuerdas de mi? Soy EL PILOTO.
-¡El piloto! Claro. ¿Cómo has estado?
-Antes de contestar tu pregunta, quiero hacerte otra. ¿Cómo cambió tu vida el seminario que tomamos?
- Hombre, pues así que tú digas, qué bárbaro, qué cambio, pues no. Tal vez ahora cuestiono un poquitín más a la autoridad antes de acabar por obedecer, pero fuera de eso….
-Ese curso cambió mi vida. La CAMBIÓ por completo. La cambió para siempre. Para empezar, me estoy divorciando.
-¿QUÉ? No te lo puedo creer. ¿Te estás divorciando de tu mujer, esa que te gustaba tantísimo? (evité comentar sobre su persistente deseo de copular con ella en público).
-Me di cuenta de que no era para mi. Me di cuenta de que todo fue una pasajera ilusión. Una quimera. Un espejismo. No fue fácil. De hecho, te estoy hablando del ala psiquiátrica del hospital ABC. Tuve un colapso nervioso. Un breakdown, que le llaman. Pero cuando salga, ¿te puedo invitar un café?
Piensa. Piensa. Piensa. Piensa. Eres casada. No. Ya sabe que no. En realidad, eres hombre. Hum. Tienes hongos en los pies. PIENSA. Una excusa. Rápido.
-Ehhh, esteeeee, eeeeee…..
-¡No se diga más! Cuando salga, te llamo. Gracias por escucharme, preciosa. Acabo de comprobar que la conexión que sentí contigo no estaba sólo en mi imaginación.
¿Conexión? ¿Cuál conexión? Cruzamos a lo mucho 10 palabras en el curso, casi siempre cuando él soltaba a su mujer para tomar aire. Y además, una no se siente demasiado inclinada a salir con alguien que le acaba de llamar desde el ala psiquiátrica del hospital ABC, o CDE, o el que sea. Hubiera preferido que me llamara el emo. Es más, hubiera preferido que me llamara el HIJODELAGRANPUTAQUELOVIONACER, que seguro fue quien le dio mi teléfono.
En aquél entonces, una de las cosas que no logré cambiar con el seminario “Nuevo horizonte” (aunque ya voy mejor) fue mi enorme dificultad física y emocional para decir simplemente “no”. Por eso, cuando el piloto llamaba (y llamaba sin tregua ni piedad), yo inventaba millones de razones por las cuales me era VERDADERAMENTE IMPOSIBLE verlo:
“Tengo una uña enterrada y no puedo caminar”.
“Me sacaron las muelas del juicio y estoy deforme”.
“Tuve un brote espontáneo de sarna tropical”.
“Me atacó la conjuntivitis aguda”.
“Insolación”. “Herpes”. “Fiebre aviar”. “Dengue hemorrágico”. “Insuficiencia renal”.
Ya casi se me estaban acabando los pretextos, cuando tuve la suerte de tener uno de verdad:
-Martha, habla Aerolano. ¿Estás mejor de tu acné post juvenil? ¿Ya te atreves a salir a la calle?
-Sí. La dermatóloga no sabe ni qué fué lo que pasó, pero ya con los peelings y las lociones voy mucho mejor.
-Entonces….¿vienes a cenar conmigo mañana?
-“Aerolano, ahora sí que no me lo vas a creer, pero me voy a Oaxaca a una boda”.
-¿A Oaxaca? Es bellísimo. ¿Ya has ido?
- No, es la primera vez.
-¿Y en qué vuelo te vas?
(Por qué razón no presentí los acontecimientos subsecuentes en ese preciso momento, nunca lo entenderé)
-No sé. Mi amiga Adriana, la que tomó el curso conmigo, fue la que compró los boletos. Nada más sé que salimos muy temprano.
-Ahhh, me acuerdo muy bien de Adrianita. Salúdamela mucho y disfruten Oaxaca. Te llamo la semana que viene.
-¿Pooor?
-Hasta entonces.
Al día siguiente, muy temprano en la madrugada, estabamos Adriana y yo en la sala de espera del aeropuerto, entregadas a lecturas profundas (Vanidades y Cosmopolitan), cuando mi amiga levantó la vista y con voz entrecortada me dijo:
-Martha…..el piloto….el piloto.
_¿Cuál de todos?
-Mensa….TU piloto. Viene derechito para acá.
-NOOOOOOOOOOOOOOO. Bueno, calma, después de todo es piloto. Es lógico que esté en el aeropuerto, ¿no? No me digas que es el piloto de nuestro avión. No, no puede ser, sería verdaderamente….
-“Hola Martha…Adriana…buenos días”.
Trémulamente, contesté:
-Buenos días, Aerolano. Qué casualidad ¿verdad? ¿VERDAD?
Adriana se sumergió en el cosmopolitan y me abandonó a mi suerte. Le pregunté al señor Altosvuelos a dónde se dirigía y con terror escuché las palabras: “A Oaxaca, linda”.
-¿Eres el piloto de nuestro avión?
-No. Vengo de pasajero.
-¿Y el atuendo? ¿Por qué vienes vestido de piloto?
-Eh…eh…es que así me puedo subir gratis ¿Quieren un café?
¿Un café? ¿Quería un tequila, un valium, una pistola. Quería que apareciera su ex mujer y les diera por copular en público otra vez. Quería que lo viera su supervisor y le dijera que el piloto González había faltado y lo tenían que mandar a Kuala Lumpur.
Quería todo menos que este personaje se nos pegara y pretendiera ir a turistear y luego a la boda de mis amigos. Quería preguntarle al HIJODELAGRANPUTAQUELOVIONACER que de dónde demonios había conseguido este hombre mi teléfono.
Mientras Aerolano, muy amablemente hay que admitir, fue por nuestros cafés, Adriana me advirtió que tendríamos que escapar del piloto a como diera lugar, porque si se nos unía, ella iba a emprender la graciosa huída. Yo le dije “Pero pobrecito” y ella replicó “Pobrecito ni madres. Es un acosador profesional. Ahora que si te da tanta lástima, paséalo tú”. “No, no, no, tienes razón. Acosador profesional. Asesino serial en potencia. Y además, es idéntico a Droopy”.
Al abordar, Aerolano, muy en su papel de pilotopasajero, saludaba a todos fila por fila, tocando ligeramente su gorro con la mano, a modo militar, y diciendo:
“Buen vuelo…buen vuelo….buen vuelo…buen vuelo”.
Adriana, la reencarnación de Nostradamus, se volteó y le dijo a la señora sentada junto a mi:
-Señora, en breves momentos aparecerá un piloto pidiéndole cambiar su asiento con el de él. POR NINGÚN MOTIVO Y BAJO NINGUNA CIRCUNSTANCIA SE CAMBIE DE LUGAR”.
La señora, apenada, dijo tímidamente:
-Pero…¿qué le digo?
-Lo que sea. Lo que sea.
Dicho y hecho, instantes después:
-Señora, si me permite, conozco a estas señoritas y me gustaría sentarme junto a ellas.
La señora, en un arrebato de genialidad, le dijo que estaba muy apenada pero que era extremadamente supersticiosa y que jamás se movía del asiento que le había tocado. Aerolano tocó su gorro, se despidió con otro “buen vuelo” y se fue a la última fila.
Durante el trayecto nos dedicamos a planear cómo ibamos a brincar de la fila 16 a la 1, salir corriendo, atacar la banda de equipajes y volar hacia la salida. Con todo y todo, yo me estaba sintiendo muy apenada con Aerolano pero no podía dejar de pensar en las 10,000 formas de perderlo en el aeropuerto de Oaxaca.
Aterrizamos. Brincamos. Corrimos. Corrimos más. Agarramos las maletas. No eran nuestras. Las devolvimos. Ahora sí, estas son. Corrimos. Corrimos más. ¿Sus comprobantes de equipaje? Dónde están los comprobantes? Los tienes tú. No. Los tienes tú. ¿COÑO,DÓNDE ESTÁN? Aquí están. Taxiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.
Nos dio tiempo de ver a Aerolano waving goodbye y gritando “¿En qué hotel estáaaaaaan?
Lo peor del caso es que me tardé horas en sacudirme la culpa que me dio. ¿Lo invite? No. ¿Entonces? ¿Por qué me sentía como Cruela de Vil, como la madrastra de la cenicienta, como Catalina Creel? Me imaginaba a Aerolano, con aquél calorón, enfundado en su flamante uniforme de piloto, sentadito en una pirámide, buscando el teléfono del ABC.
Nunca volví a verlo. Me llamó una última vez para decirme que Adriana era una bruja (jajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja) y que estaba seguro de que, de no haber estado ella, hoy seríamos muy felices.
Colgando con él, me inscribí al fructífero curso “Aprenda a decir que no sin culpa”. Después de todo, una tiene que seguir en este camino de la superación personal, ¿o no?
--- por Martha Soler @cholechita @estrogeno3