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Tuesday, April 10, 2012

"Nos hicieron creer..."

“Nos hicieron creer que el “gran amor”, sólo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años. No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado.

Las personas crecen a través de la gente. Si estamos en buena compañía, es más agradable.
Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en la vida merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de completar lo que nos falta.

Nos hicieron creer en una fórmula llamada "dos en uno": dos personas pensando igual, actuando igual, que era eso lo que funcionaba. No nos contaron que eso tiene nombre: anulación. Que sólo siendo individuos con personalidad propia, podremos tener una relación saludable.

Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de término, deben ser reprimidos. Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados.

Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.
No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas. ¡Ah!, tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto...... cada uno lo va a tener que descubrir solo. Y ahí, cuando estés muy enamorado de tí, vas a poder ser muy feliz y te vas a enamorar de alguien.
Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor …
… aunque la violencia, se practica a plena luz del día..."

- John Lennon

Thursday, May 19, 2011

20 años no son nada…

Y ahí estaba yo... dando vueltas en mi cama y preguntándome si en verdad había pasado o había imaginado todo por cenar de más, aunque sabía la respuesta y me aterraba. Yo, una mujer estable, casada con un tipazo, guapo, exitoso y amoroso cual más , siempre sensata y precavida en mi forma de actuar... Yooo había devuelto un beso apasionado (muy apasionado) a ese hombre con el que había salido algunas veces 20 años atrás. ¿Qué cómo pasó? hmmm es una larga historia que trataré de hacer corta.

Hace unos 22 años, en una fiesta de disfraces durante mi época universitaria, estaba yo, muy animada con mi faldita, tobilleras y colas de caballo al estilo vaselina 100% cuando de repente se oyó a alguien decir en voz alta "Sí, Andrea, ¡que desfile Andrea!" ante lo cual volteé para ver quién era ese hombrecito a quien jamás había visto. Me sonrió desde lejos con esa sonrisa encantadora -que hasta el día de hoy conserva- y eso fue todo... hasta el momento en que me dirigí a la puerta y de repente oí nuevamente su voz que me decía " Adiós Andrea, soy Pepe X, a ver si un día cenamos"... cosa, que sobra decir... jamás sucedió.

Pasó algún tiempo, como 2 años, había acabado la universidad y trabajaba en Polanco en un prestigiado hotel. Viviendo en Satélite me lanzaba al periférico todos los días a las 8:30 de la mañana para escabullirme habilmente entre los autos y lograr llegar a tiempo a la oficina. Ese día en particular había un tráfico desquiciante y en una atrevida maniobra para cambiar de carril me le cerré intempestivamente al pobre cristiano que venía al lado sin ver ni quién era. Una vez que estuve delante de él miré por el espejo retrovisor y oh sorpresa... la sonrisa de Pepe X estaba en esa cara y movía la cabeza como diciendo "Se puede, pero no se vale..."

Yo me tapé la cara en un ademán de "Sorry bro, but a woman's gotta do what she has to do". Entonces, de repente lo vi en el carril de junto con el vidrio abajo y tras unos wayfarer de "Risky business" y oí su voz lejana decir ----- ¿Cómo te llamas?, ¿Dame tu teléfono?

Lo cual hice como mejor pude antes de verlo despedirse con la mano y perderse entre los autos dándome cuenta perfectamente de que él no tenía el más mínimo recuerdo de quién era yo.

Llamó esa misma tarde a mi casa y cuando llegué mi mamá me dijo:

---Recibí una llamada extraña, buscaban a una Andrea, pero no eras tú.

Yo me la quedé viendo con cara de What????

----Mamá ¿por qué dices que no era yo? ¿Cómo sabes?

----Porque dijeron una Andrea de lentes, y tú ¡nunca has usado lentes!

Fuuuuuuckkkkk! Maldije el momento en que pensé que los lentes eran un elemento glamoroso que me hacia ver intelectual e interesante y más aún maldije el día en que me había comprado mis "pretenders" para lograr este look... adiós para siempre a mi cita con el hombre de la voz sexy y la encantadora sonrisa...

Pero la vida, como siempre digo, nunca deja de sorprenderme y ahí no acabó la historia..

Pasaron algunos días y no me volví a acordar del asunto hasta que una mañana iba yo camino a la oficina y de repente lo vi... Salía de una casa en su golf gris acero y entonces supe dónde vivía...

A partir de ese momento mi mente de sólo repetía "piensa... piensa... piensa ¿qué puedes hacer?" y qué creen que hice... pues claro lo que más me gusta hacer… le escribí. Le conté de la fiesta y el asunto de los lentes falsos y después me armé de valor - que saqué de no sé donde- y una tarde me paré frente a su casa y más rápidamente de lo que Flash Gordon lo hubiera hecho bajé del coche, la eché en el buzón y me fui corriendo... Aún después de tantos años me río al acordarme de la escena. Yoooo que siempre he guardado la cordura... yo dejando cartas a escondidas, pero pensé que si las cosas habían pasado así sería por algo, y además ¿qué podía perder?

Un día después de que dejé la carta pasó lo que tenía que pasar... el hombre llamó a mi casa y cuando mi mamá me dijo te habla Pepe X casi me caigo del temblor de rodillas -¿Y ahora qué?" pensé... tomé el teléfono y contesté no sé ni con que voz, pero antes de que me diera cuenta nos enfrascamos en una amena conversación y al día siguiente por supuesto me invitó a comer.

Salimos algunas veces y nos divertíamos pero nunca hubo nada, creo que ni la mano nos dimos jamás y en el inter yo conocí al que hoy es mi marido.

¿Qué pasó después? pasó la vida …muchos años y entonces un día de esos en que la magia se libera tuvimos uno de esos reencuentros que no se planean pero la vida te regala y recordamos, hablamos y nos reímos con esa complicidad en la mirada que nos hace saber que 20 años no son nada pero al final del día… son todo.

Y por supuesto me besó.

Cerré mi mandala…

--- por Andrea Santamarina (sin cuenta de Twitter)

Monday, May 2, 2011

¿Cómo hacer aterrizar al piloto? O ¡Corre por tu vida!

He aquí la continuación del post anterior "Pesadilla en la calle de la superación personal".

Un par de meses después del inspirador seminario “Nuevo horizonte”, estaba yo en mi oficina, concentrándome en no distraerme, cuando recibí una extraña llamada.

-Hola Martha. Soy Aerolano Altosvuelos (obviamente, nombre ficticio para proteger su identidad y mi vida).

-¿Aerolano?” ¿Eres de los de cobranza de American Express?

-No, no. ¿No te acuerdas de mi? Soy EL PILOTO.

-¡El piloto! Claro. ¿Cómo has estado?

-Antes de contestar tu pregunta, quiero hacerte otra. ¿Cómo cambió tu vida el seminario que tomamos?

- Hombre, pues así que tú digas, qué bárbaro, qué cambio, pues no. Tal vez ahora cuestiono un poquitín más a la autoridad antes de acabar por obedecer, pero fuera de eso….

-Ese curso cambió mi vida. La CAMBIÓ por completo. La cambió para siempre. Para empezar, me estoy divorciando.

-¿QUÉ? No te lo puedo creer. ¿Te estás divorciando de tu mujer, esa que te gustaba tantísimo? (evité comentar sobre su persistente deseo de copular con ella en público).

-Me di cuenta de que no era para mi. Me di cuenta de que todo fue una pasajera ilusión. Una quimera. Un espejismo. No fue fácil. De hecho, te estoy hablando del ala psiquiátrica del hospital ABC. Tuve un colapso nervioso. Un breakdown, que le llaman. Pero cuando salga, ¿te puedo invitar un café?

Piensa. Piensa. Piensa. Piensa. Eres casada. No. Ya sabe que no. En realidad, eres hombre. Hum. Tienes hongos en los pies. PIENSA. Una excusa. Rápido.

-Ehhh, esteeeee, eeeeee…..

-¡No se diga más! Cuando salga, te llamo. Gracias por escucharme, preciosa. Acabo de comprobar que la conexión que sentí contigo no estaba sólo en mi imaginación.

¿Conexión? ¿Cuál conexión? Cruzamos a lo mucho 10 palabras en el curso, casi siempre cuando él soltaba a su mujer para tomar aire. Y además, una no se siente demasiado inclinada a salir con alguien que le acaba de llamar desde el ala psiquiátrica del hospital ABC, o CDE, o el que sea. Hubiera preferido que me llamara el emo. Es más, hubiera preferido que me llamara el HIJODELAGRANPUTAQUELOVIONACER, que seguro fue quien le dio mi teléfono.

En aquél entonces, una de las cosas que no logré cambiar con el seminario “Nuevo horizonte” (aunque ya voy mejor) fue mi enorme dificultad física y emocional para decir simplemente “no”. Por eso, cuando el piloto llamaba (y llamaba sin tregua ni piedad), yo inventaba millones de razones por las cuales me era VERDADERAMENTE IMPOSIBLE verlo:

“Tengo una uña enterrada y no puedo caminar”.
“Me sacaron las muelas del juicio y estoy deforme”.
“Tuve un brote espontáneo de sarna tropical”.
“Me atacó la conjuntivitis aguda”.
“Insolación”. “Herpes”. “Fiebre aviar”. “Dengue hemorrágico”. “Insuficiencia renal”.

Ya casi se me estaban acabando los pretextos, cuando tuve la suerte de tener uno de verdad:

-Martha, habla Aerolano. ¿Estás mejor de tu acné post juvenil? ¿Ya te atreves a salir a la calle?

-Sí. La dermatóloga no sabe ni qué fué lo que pasó, pero ya con los peelings y las lociones voy mucho mejor.

-Entonces….¿vienes a cenar conmigo mañana?

-“Aerolano, ahora sí que no me lo vas a creer, pero me voy a Oaxaca a una boda”.

-¿A Oaxaca? Es bellísimo. ¿Ya has ido?

- No, es la primera vez.

-¿Y en qué vuelo te vas?

(Por qué razón no presentí los acontecimientos subsecuentes en ese preciso momento, nunca lo entenderé)

-No sé. Mi amiga Adriana, la que tomó el curso conmigo, fue la que compró los boletos. Nada más sé que salimos muy temprano.

-Ahhh, me acuerdo muy bien de Adrianita. Salúdamela mucho y disfruten Oaxaca. Te llamo la semana que viene.

-¿Pooor?

-Hasta entonces.

Al día siguiente, muy temprano en la madrugada, estabamos Adriana y yo en la sala de espera del aeropuerto, entregadas a lecturas profundas (Vanidades y Cosmopolitan), cuando mi amiga levantó la vista y con voz entrecortada me dijo:

-Martha…..el piloto….el piloto.

_¿Cuál de todos?

-Mensa….TU piloto. Viene derechito para acá.

-NOOOOOOOOOOOOOOO. Bueno, calma, después de todo es piloto. Es lógico que esté en el aeropuerto, ¿no? No me digas que es el piloto de nuestro avión. No, no puede ser, sería verdaderamente….

-“Hola Martha…Adriana…buenos días”.

Trémulamente, contesté:

-Buenos días, Aerolano. Qué casualidad ¿verdad? ¿VERDAD?

Adriana se sumergió en el cosmopolitan y me abandonó a mi suerte. Le pregunté al señor Altosvuelos a dónde se dirigía y con terror escuché las palabras: “A Oaxaca, linda”.

-¿Eres el piloto de nuestro avión?

-No. Vengo de pasajero.

-¿Y el atuendo? ¿Por qué vienes vestido de piloto?

-Eh…eh…es que así me puedo subir gratis ¿Quieren un café?

¿Un café? ¿Quería un tequila, un valium, una pistola. Quería que apareciera su ex mujer y les diera por copular en público otra vez. Quería que lo viera su supervisor y le dijera que el piloto González había faltado y lo tenían que mandar a Kuala Lumpur.
Quería todo menos que este personaje se nos pegara y pretendiera ir a turistear y luego a la boda de mis amigos. Quería preguntarle al HIJODELAGRANPUTAQUELOVIONACER que de dónde demonios había conseguido este hombre mi teléfono.

Mientras Aerolano, muy amablemente hay que admitir, fue por nuestros cafés, Adriana me advirtió que tendríamos que escapar del piloto a como diera lugar, porque si se nos unía, ella iba a emprender la graciosa huída. Yo le dije “Pero pobrecito” y ella replicó “Pobrecito ni madres. Es un acosador profesional. Ahora que si te da tanta lástima, paséalo tú”. “No, no, no, tienes razón. Acosador profesional. Asesino serial en potencia. Y además, es idéntico a Droopy”.

Al abordar, Aerolano, muy en su papel de pilotopasajero, saludaba a todos fila por fila, tocando ligeramente su gorro con la mano, a modo militar, y diciendo:
“Buen vuelo…buen vuelo….buen vuelo…buen vuelo”.

Adriana, la reencarnación de Nostradamus, se volteó y le dijo a la señora sentada junto a mi:

-Señora, en breves momentos aparecerá un piloto pidiéndole cambiar su asiento con el de él. POR NINGÚN MOTIVO Y BAJO NINGUNA CIRCUNSTANCIA SE CAMBIE DE LUGAR”.

La señora, apenada, dijo tímidamente:

-Pero…¿qué le digo?

-Lo que sea. Lo que sea.

Dicho y hecho, instantes después:
-Señora, si me permite, conozco a estas señoritas y me gustaría sentarme junto a ellas.

La señora, en un arrebato de genialidad, le dijo que estaba muy apenada pero que era extremadamente supersticiosa y que jamás se movía del asiento que le había tocado. Aerolano tocó su gorro, se despidió con otro “buen vuelo” y se fue a la última fila.

Durante el trayecto nos dedicamos a planear cómo ibamos a brincar de la fila 16 a la 1, salir corriendo, atacar la banda de equipajes y volar hacia la salida. Con todo y todo, yo me estaba sintiendo muy apenada con Aerolano pero no podía dejar de pensar en las 10,000 formas de perderlo en el aeropuerto de Oaxaca.

Aterrizamos. Brincamos. Corrimos. Corrimos más. Agarramos las maletas. No eran nuestras. Las devolvimos. Ahora sí, estas son. Corrimos. Corrimos más. ¿Sus comprobantes de equipaje? Dónde están los comprobantes? Los tienes tú. No. Los tienes tú. ¿COÑO,DÓNDE ESTÁN? Aquí están. Taxiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.

Nos dio tiempo de ver a Aerolano waving goodbye y gritando “¿En qué hotel estáaaaaaan?

Lo peor del caso es que me tardé horas en sacudirme la culpa que me dio. ¿Lo invite? No. ¿Entonces? ¿Por qué me sentía como Cruela de Vil, como la madrastra de la cenicienta, como Catalina Creel? Me imaginaba a Aerolano, con aquél calorón, enfundado en su flamante uniforme de piloto, sentadito en una pirámide, buscando el teléfono del ABC.

Nunca volví a verlo. Me llamó una última vez para decirme que Adriana era una bruja (jajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja) y que estaba seguro de que, de no haber estado ella, hoy seríamos muy felices.

Colgando con él, me inscribí al fructífero curso “Aprenda a decir que no sin culpa”. Después de todo, una tiene que seguir en este camino de la superación personal, ¿o no?

--- por Martha Soler @cholechita @estrogeno3

Monday, November 29, 2010

"Las enseñanzas del tío Gus - 3a Parte"

Lección 5

El Panista reapareció en mi celular el sábado y luego el domingo. El martes en la noche también apareció, pero no en el celular sino con una “chica” en un café del barrio. En la mesa de junto (sí, la mesa de junto) había cuatro personas sentadas: dos mujeres y un hombre de 30… y el Panista, a quien por lo que pude leer en su lenguaje corporal, le habían arreglado una cita a ciegas. Claro que éstas solamente son mis conjeturas, porque nunca me paré a preguntarles “¿Disculpen, ustedes ya se conocían o los acaban de presentar?”

Tal vez el encuentro fue coordinado por algún oráculo extraño para que el Tío Gus acabara de reprobarme en mis lecciones pasadas: “Yo no soy un vulgar consejero sentimental – me escribió – como amigo ya te dije cómo piensa el hombre… El [Panista es un] güey, [que] sin saberlo sigue mi consejo. El apunta a un Plan B y lo cuida y lo riega… TÚ ERES SU PLAN B. Usa este ejemplo triste y doloroso para darte cuenta de lo que implica: es un tipo que no te interesa, que tal vez ni siquiera te divierte y de quien no te vas a enamorar en la ching… vida, pero no te da asco. Y que si no tienes otra cosa que hacer le vas a permitir que pague los alimentos y los tragos y el café y te lo vas a encamar solamente si tienes ganas y si él se esmera lo suficiente. Pero lo tratas bien para que no se escape (¡¡¡QUÉ ES LO QUE HACE ESTE TIPO CONTIGO!!!)”

Según el Tío Gus, es necesario contar con dos o tres Planes B para que te busquen y te alimenten el ego. Esto te permite estar en un lugar tranquilo y seguro para buscar tu Plan A. Además, creo yo, esto también impide que nos portemos como aves de rapiña.

El Tío Gus me explica –ya un poco más sereno- que siendo yo el Plan B del Panista, el seguirá llamando para confirmar que todavía estoy a su disposición y/o cuando no tiene nada que hacer. Claro que cada vez que llama, pienso que ya cambió de opinión y he conseguido pasar a ser su Plan A. Mientras tanto, el Panista sigue buscando codornices. Es evidente que prefiere andar dando de bandazos con un indefinido número de mujeres a estar conmigo, pero mientras yo se lo permita, seguirá llamándome para alimentar su narcisismo.

Un buen ejemplo de los efectivos resultados que pueden conseguirse con la técnica del Tío Gus me lo dio mi amiga la Huera. La Huera anduvo dando de bandazos por un lapso de tiempo considerable con uno que otro caballero simpaticón que se encontraba por la vida. Los Planes B, C, D, etc. podían ser tanto el sujeto que conoció en nuestra cantina habitual y le pidió el teléfono, como un acostón con algún individuo del pasado a quien reencontraba en un reventón. Esto sucedía, claro, si la ocasión era propicia y el tío tirable, (porque hemos de reconocer que no todo lo que fue tirable ayer sigue siendo merecedor de nuestras camas hoy.)

Recientemente, la Huera conoció lo que pintaba como un Plan A. Esto es, un hombre con quien tuvo una excelente química de manera inmediata y que además, desde que la llamó por primera vez, le dedicó suficientes atenciones y energías como para sentirse apreciada y codiciada: invitaciones al cine, mensajes de texto, llamadas telefónicas y visitas excitantes a altas horas de la noche. El tipo además era bien parecido, soltero, interesante, ligero, divertido e inteligente. Y por si esto fuera poco, sus encuentros en la cama eran fogosos y muy, MUY satisfactorios (según la Huera.)

En términos del Tío Gus, ambos estaban entretejiendo juntos sus respectivos velos de subjetividad, o sea, la forma de percibir al otro cómo el ser más maravilloso de la tierra independientemente de sus chichis estiradas o su cigarro en la mano. Tristemente el tipo desapareció repentinamente; empezó a llamar con menos frecuencia hasta limitarse a enviar escuetos mensajes telefónicos, canceló citas y fue desvaneciéndose. La Huera estaba devastada. Como muchas de nosotras en muchas ocasiones, no entendía qué había sucedido ni por qué el tipo se había alejado. El ave de rapiña se apoderó de su ser y, como personaje de Sex and the City trasnochado, se preguntaba obsesivamente que habría sucedido con su plan A.

En algún momento, en el transcurso de esta desesperante situación, se cruzó por su camino uno de sus Planes B. El vecino de un amigo con quien había tenido un agradable encontronazo en el pasado. El vecino de su amigo tal vez no era el hombre de sus sueños pero al menos podría saciar su “sed” y levantar su ego herido y desmejorado. A este Plan B, poco a poco, se sumaron el C y el D. La clave estaba, por un lado, en no quedarse encerrada en casa regodeándose en sus heridas y, por el otro, saber aceptar una propuesta decente aunque no fuera LA propuesta. Y si bien el Plan A no funcionó y mi amiga no vivió feliz para siempre con él al igual que la Cenicienta, y si bien de vez en cuando aún lo extraña pensando que es un cabrón hijo de su tal por cual, ha podido divertirse, entretenerse y sentirse bien atendida con sus otros Planes. Bueno, al menos no se queda en casa deprimida los sábados por la noche.

--- Colaboración especial de Juanita Montalbán juanitamontalban@hotmail.com

Friday, November 12, 2010

Las enseñanzas del tío Gus - 2a Parte

Lección 3

- Pareces chivo en cristalería, Juana. ¿Quién te manda a decir todo lo que piensas de buenas a primeras? A ver, ¿quién te manda?

- Pues para que se sepa si va o no va, Gus. Ya ves al Gringo. Mi primer cigarro lo vio el día que lo conocí. Y luego se la pasó quejándose porque fumaba, como si yo le hubiera tomado el pelo.

- Mira que el gringo por eso anda más solo que un dedo. Pero tú andas por ahí encuerándote, opinando de todo, contando vida y milagros de Juanita Montalbán de buenas a primeras. No les has acabado de enseñar los brazos de gimnasio cuando ya les dijiste que sin brasier las tetas se te van al suelo. Y ni siquiera han tenido el chance de desabrocharlo.

- Esto es lo que hay, Tío. Lo toman o lo dejan.

- Lo van a dejar, Juana, y te vas a quedar igual que el gringo. ¿Tú fabricas muebles, no?

- Sí.

- Y si yo llego a comprarte muebles, me vas a decir que tu mueble es el de la MEJOR calidad, pero seguro no me dices que es más caro que el de la competencia.

- ¿Pues qué, tú quieres que quiebre?

- No, negra. La que quiere quebrar eres tú. No con los muebles, con los hombres. ¿Por qué un hombre ha de escoger estar con una mujer que anda mostrando los problemas de la mercancía en la primera página del catálogo? Yo te conocí con el gringo, y él fue un idiota por andar reclamando que fumaras. Pero tú, además del cigarro, sacaste el historial de ex-novios, más el historial de problemas con los exnovios, más el historial de problemas con la familia, más el resto de los historiales, a la menor oportunidad.

- Ya lo dije: es lo que hay.

- Si el gringo o cualquier otro galán fueran posibles clientes para tu negocio les llevarías un catálogo con lo mejor de tu mercancía… Los historiales guárdalos para después. Así como el mueble que vendes es real, también es real mostrar lo mejor de ti en tu catálogo. Los brazos de gimnasio, la sonrisa y las tetas, con el brasier bien amarrado. No les muestres lo que no te están pidiendo ver. No les des la información que no te soliciten.

- Sí, claro, calladita me veo más bonita, ¿verdad?

- No. No te estoy diciendo que no hables, sino que no hables DE MÁS. Está bien que cuentes tus chistes tontos. Ojala y se rían. Pero no rebeles tu larga lista de problemas, animadversiones, grillas, exnovios... Hay una fumadora con carácter de miedo. Pero también tiene los brazos duros y sentido del humor. Eso enseñas. Lo demás deja que ellos lo averigüen a su tiempo.

- Pero eso es decir mentiras, Gus.

- No, Juana. Es sacar el catálogo. Si el cliente reclama después, ya que sea tu comprador, entonces como tú misma lo dijiste, ves como llegan a algún acuerdo. Ese, el velo de la subjetividad, hay que colocarlo frente a los ojos masculinos. Y con el velo frente a los ojos nuestros vicios quedan velados, válgame la redundancia.

Pensé en dejar de fabricar de muebles para producir velos… pero esos no pagan la colegiatura.


Lección 4

Entre velos y redes el Tío Gus me puso pinta y pareja al leer mis conclusiones de la 2ª lección.

- ¡Es que no entendiste nada negra! ¡Tú no sales a cazar! Te pintas las alas bien bonitas y revoloteas como quien no nada busca.

- Entonces ahora sí que me vas a regañar, porque llamó el Panista, y lo invité al cine.

- ¿Y?

- Nada, fuimos al cine. Con su primo y una amiga mía.

- ¿Y después?

- El primo le pidió a mi amiga su teléfono.

- ¿Nada más?

- Nada más.

- Bueno, al menos alguien sacó algo de provecho. Tu amiga sí sabe ser mariposa. Ponle atención.

- Necesitaba energía masculina. Una que no fuera de mi padre ni de mi hijo ni de los esposos de mis cuatas ni de mis cuates, ¿entiendes?

- Si no te digo… Por eso siempre debes de tener un plan B. Sobretodo si te llama.

- Genial, no tengo un plan A y quieres que tenga un plan B.

- Invéntatelo. Le dices que ya tienes algo que hacer aunque no tengas nada que hacer.

- Pero, Gus, yo sí quiero tener algo que hacer. Cine teatro baile o cena, lo que sea. Inventarle un plan B es patético. Enfatiza el hecho de que, en efecto, no tengo ningún plan.

- La bronca con ustedes las mujeres es que cuando encuentran un posible merecedor de sus afectos generan tantas expectativas que la vida cotidiana les parece vulgar. Y la energía que desprenden es como de aves de rapiña. Si el dueño de sus pasiones es el plan A cualquier prospecto "tirable" puede funcionar como plan B. En lo que llega el plan A (y por favor elimina al Panista de la lista) aprende a construir un plan B de manera inteligente y certera, como serpiente, no como ave de rapiña.

- ¿A qué te refieres con moverse como serpiente? ¿Arrastrarse, enroscarse y luego morder?

- ¡Por eso no tienes ni un plan X! Me refiero a conducirse con sigilo y con astucia, no con fuerza. Debes seducir y hacerle creer al sujeto en cuestión, esto es a cualquier sujeto "tirable", que es maravilloso. Nosotros necesitamos esa atención, y tú debes esmerarte en este proceso, ya que este trabajo rendirá frutos y servirá para perfeccionar la técnica. Tienes que cautivar a todos los "tirables", inclusive si son "tirables solo media borracha". Así se construye el plan B.

Después del cine el Panista cesó sus llamadas de los sábados a las 2:30 pm. Tampoco llamó a las 6, ni el martes, ni dos semanas después. Seguro conoció una muchachita de 30, alguna codorniz, golondrina o guajolota. Y yo me quedé como la gallina que describió el Tío Gus, sin plan A ni B ni X.


--- Colaboración especial de Juanita Montalbán. juanitamontalban@hotmail.com

Monday, November 8, 2010

Las enseñanzas del tío Gus

No sé ustedes. Yo llevo muchos años… muchos… tratando de comprender la mentalidad masculina, y nada más no le atino. Tengo padre, hijo, perro, patrón, asistentes, colaboradores, amigos heterosexuales, amigos homosexuales… Y el mundo de la testosterona me sigue pareciendo un misterio. Después de cada fracaso amoroso suelo pedirle a algún hombre en alguna de las categorías anteriores que me explique donde metí la pata, cómo debo comportarme, qué hago, qué dejo de hacer, pero las respuestas suelen ser:

Del amigo gay: "no eres tú es él."

Del amigo buga: "si somos de lo más simples…"

Del patrón: "a los hombres no les gustan las mujeres fuertes, independientes, inteligentes, agresivas, liberadas, liberales, libertinas… Claro que no a mi…"

Del exnovio: "mi chava sale de México esta semana. Mejor nos tomamos un trago y ahí lo platicamos."

De mi padre: "es que los hombres mijita, somos unos pendejos."


Ninguna de las respuestas anteriores me ha servido para comprender la psicología masculina, mucho menos para saber qué hago y qué dejo de hacer con Ellos. Los Ellos pueden ser terribles, machines o pendejos, como ellos mismos se describen, pero Yo los encuentro encantadores y fascinantes. Mi problema, claro, es fascinarles a ellos también. ¿Han leído esos libros de las mujeres que huyen con los lobos, y los de Marte y las de Venus, y porque los hombres aman a las cabronas? Yo no. Los he visto en Samborn’s, pero me dan tanto miedo como poner un anuncio en match punto com y asumir mis fracasos amorosos.

Por suerte, para mi ventaja y mi sabiduría, recientemente conocí al Tío Gus. El Tío Gus es buga (heterosexual), casadísimo, con hijos, cuarenta y cinco años de experiencia en el tema y sin pelos en la lengua. El Tío Gus, dispuesto a compartir los secretos de su logia, me dio una sorprendente perspectiva de la psicología masculina sin afán de decirme lo que creía que yo quería escuchar. Por primera vez me habló derecho de las pendejadas que yo hago (y que a veces, hacemos todas.)

Decido compartir las enseñanzas del Tío Gus porque me parecieron de gran utilidad, de GRAN utilidad. Y si han estado preguntando (y preguntándose) al igual que yo ¿qué pasa? sin recibir una respuesta satisfactoria, tal vez este manual de la conducta masculina les sirva de algo.


LECCIÓN 1

Para poner las cosas en contexto, su servidora, Juanita Montalbán, 40 años, hijo en la primaria, con trabajo, carrera y todo eso que las mujeres contemporáneas creemos que debemos ser, acababa de terminar con su novio. Segundo intento con un tío de 55, muy serio, muy conservador, de trabajo estable, casa estable e, increíblemente, cuenta de banco estable. El caballero en cuestión, a quien denominaremos el Panista, en el interín entre yo y yo, estuvo un par de años con una chica 25 años menor que él. Y lo mandaron al carajo, entre otras razones, porque la muchachita en cuestión no quería lidiar con sus hijos cinco años menores que ella.

El reencuentro entre nosotros se dio porque el Panista necesitaba un hombro de vieja sobre el cual llorar después de que lo mandaron a la mierda. Me pidió el mío, y se lo presté con toda la intención que también me pidiera el resto del cuerpo y, con el tiempo, mi amor y devoción. El cuerpo de hecho sí me lo pidió. Pero en cuanto acabó de llorar, a la vieja se le salió lo vieja y el Panista, que fue abandonado cruelmente por la chica de 30, siguió buscando otros culitos de 30 para pedirles hombro, cuerpo y devoción.

Desesperada, con lágrimas en los ojos y dos tequilas en el cuerpo, acudí al Tío Gus en busca de algún consuelo:

- No entiendo - y el tío Gus me responde:

- ¿Qué no entiendes?

- Qué chingaos tiene que estar haciendo con una escuincla…

- Si yo me separara de mi mujer Juana, lo cual no está en mis planes, también me pondría a buscar a alguien de 30.

- No jodas, Gus.

- ¿Pero que estás loca? Tienen la piel más firme que tú, y no les cuelgan los brazos.

- Oye, a mí no me cuelgan los brazos, y uso un brasier que me amarra bien las tetas (que después de amamantar están listas para darles la temperatura del piso.)

- Sí, ya me había dado cuenta.

- Que malo eres… Lo van a volver a mandar por un tubo otra vez, con todo e hijos.

- Tal vez, negra. Pero tú no te puedes enganchar ahí…

- ¿Ahí en donde? ¿En su andropausia?

- Mira, Juana, para que un tío esté contigo, tiene que verte a través del velo de la subjetividad, ese que hace que te quieran a ti, sólo a ti y a nadie más que a ti. A pesar de las tetas caídas y de los brazos tintineantes…

- ¡Que a mi no me cuelgan los brazos, carajo!…

- Pues cuídalos, que así sigan. Inviertes en Victoria´s Secrets, que igual ayuda, y además te dedicas a comer lechuga con zanahorias cocidas veinticuatro horas al día. Pero sobretodo, bajo ningún motivo sales a la calle sin maquillaje, ni jeans apretados, ni tacones. Olvídate de los pants y de los tenis y de la ropa cómoda.

- Mijo entra a la escuela a las siete.

- Pues igual te emperifollas a las siete aunque te dé flojera. Pero sobretodo, mi querida Juana, no te atrevas a salir de tu casa sin una sonrisa en la boca. Así se te venga el mundo encima, de tu casa sales con los jeans apretados, un par de tacones, los labios pintados y una sonrisa en la boca.


LECCION 2

- Tío Gus, llamó el Panista…

- Y…

- Nada… Llama, me pregunta cómo estoy, cómo está mijo, cómo va el trabajo, cómo están mis padres, cómo está mi perro, si fui al súper y si fui al gimnasio. Le contesto, le pregunto lo mismo, me responde, me espero a que me diga por qué llama, y nada.

- Ah…

- ¿Para qué llama?

- ¡Olvídalo!

- Pero es que me habla cada ocho días… Todos los sábados, a las dos para ser exactos.

- ¡Olvídalo!

- Cuando yo llamo a alguien, es por algo o para algo. Para vernos, para pedirle un favor, para contarle un chisme… ¿Él para qué llama?

- ¡Qué lo olvides, te digo! Llama, para no quedarse con hambre… Mira, Juanita, los hombres somos cazadores. Siempre hemos sido cazadores, desde los Neandertales. Estamos diseñados para cazar… Pero sólo tenemos cinco balas en el rifle, y como es fácil fallarle a una codorniz, no dejas que se vaya la gallina. Por ahí la guardas, y te guardas dos balas. Tu Panista prefiere comer codorniz, pero por si le fallan las balas, no suelta a la gallina.

No me gustó que me compararan con una gallina, pero me quedé pensando cuantas balas podría cargar en su fusil un andropáusico. En teoría no muchas, pero debía reconocer que el panista venía bien equipado.

- Entonces, si lo que quiere es tenerme agarrada de los huevos, mejor no le contesto…

- No. Le contestas. Pero cuelgas. Le respondes muy bonito, muy civilizada, y también muy civilizada lo mandas a la mierda. Le dices que estás esperando otra llamada o que tienes que ir por tu hijo… A ver, ¿quién terminó la llamada?

- Yo, de hecho me estaba esperando mijo…

- Eso no importa… ¿qué a ti no te enseñaron nada sobre los hombres?

- Es que lo que me dice suena como al estereotipo que…

- Neta que quieres cazar mariposas con una pala. Y para cazar mariposas se necesita una red, no una pala. La pala la agitas y les rompes el crisma. La red la tiras y no sabes si atrapas algo, pero algo atrapas. Así que, mi querida Juanita, ponte a tejer la red.


--- Colaboración especial de Juanita Montalbán. juanitamontalban@hotmail.com

Wednesday, June 30, 2010

La culpa es de la Oxitocina

¿Me quieres?

¿Entonces por qué nunca me lo dices?

¿Pero CÚANTO me quieres?

¿Mucho?

¿Más que a tu ex?

¿Me vas a querer para siempre?

De acuerdo. Estas son preguntas que hacemos las mujeres, no los hombres. Tradicionalmente, somos nosotras las que desplegamos esa necesidad de saber que nuestra relación va a durar, que no está amenazada por factores externos, que nuestra pareja suspira sin control al pensar en nosotras. Los hombres normalmente no entretienen estos pensamientos a menos que exista alguna buena razón.

Se han escrito libros sobre la forma en que las mujeres nos apegamos insensatamente a los hombres aún cuando las señales que nos mandan sean casi tan claras como si nos enviaran un telegrama con un mensaje corto y directo:

“Necesito (punto) mi (punto) espacio (y punto).

Todavía recuerdo cuando un novio que tuve hace varias vidas se atrevió a decirme que el problema era que yo estaba más enamorada que él. ¿Y qué hice? ¿Mandarlo al mismísimo demonio, como era de esperarse? ¿Acompañarlo a la puerta y cerrar con llave? ¿Reírme en su cara y preguntarle “estás seguro, mi amorrrrr”? No. Ojala, pero no.

Lo que hice fue entrar en un maratón desesperado por “emparejar” su nivel de amor con mi nivel de amor (cómo chingaos no se iba a poder). No quisiera ahondar mucho en los resultados de estos esfuerzos. Baste decir que mi corazón fue atropellado, estrujado, pisoteado, humillado, pulverizado, y desmantelado a pedazos. Se retorcía como almeja con limón. Después de mucho, mucho tiempo y varias sesiones de costoso psicoanálisis, llegué a la conclusión de que yo soy una reina encantadora y él un verdadero neanderthal, un macho misógino y patán de pie chiquito que jamás fue digno de mis múltiples (y cuando digo múltiples, quiero decir múltiples) atenciones.

Durante años me atormentó haber sido tan estúpida. Me consolaba el hecho incontrovertible de que había varias amigas tan estúpidas como yo, que se habían intentado pegar a sus parejas con cola loca (el pegamento, no piensen mal). ¿Cuántos litros de café, tequila y helado habremos consumido juntas, pensando por qué no habíamos amarrado, concretado y firmado con el ser idolatrado? ¿Qué hicimos mal?

Para mayor desdicha, después de nuestras rupturas colectivas, nuestros ex novios parecían recuperarse sin el menor esfuerzo. A otra cosa, mariposa. En mi caso personal soy experta en dejarlos listos para el matrimonio…con otra. Es un verdadero don.

Una respuesta a estas eternas interrogantes me llegó una noche, cenando con un grupo de amigas después de ver “Sex and the ciy 2” (malísima, por cierto, pero hay que verla porque es sex and the city y ni modo).

Una de ellas acababa de terminar una relación algo tormentosa con su galán. Era quizá el quinto intento fallido que había hecho por hacerla funcionar. Cada vez, nos decía que esta era ya la ruptura definitiva, pero cada vez, el efecto resistol 5000 la hacía regresar no tanto a él, sino a la idea de él, a la que ella se había apegado fuertemente.

De pronto, la güera (así le decimos) exclamó una frase que cambiaría mi comprensión de la naturaleza femenina (y masculina) para siempre:

“Es culpa de la oxitocina”

Whadafuck?

Y aquí empieza la parte teórica.

La oxitocina es la sustancia química del enlace. Se conoce, ni más ni menos, como la hormona del apego y se le ha llamado “la molécula del amor”. Durante el parto, la mujer segrega altos niveles de oxitocina que cumple la función de fortalecer el vínculo de la mamá con el bebé. La oxitocina en la mujer favorece su capacidad de responder a las necesidades emocionales de otros y a ser más empática y menos agresiva. La oxitocina favorece también la confianza y la generosidad.

Durante la relación sexual, tanto los hombres como las mujeres segregan oxitocina. Por eso, ellos son más propensos a decirnos que nos quieren en medio de la maroma. Pero, ¡SORPRESA! Después del orgasmo, los niveles de oxitocina del hombre bajan inmediatamente, y los de la mujer no. De ahí nuestra necesidad de seguir abrazaditas, oyendo palabras bonitas susurradas al oído, y de ahí mismo, la necesidad de ellos de fumarse un cigarro, darse la vuelta y a dormir como osos.

NO ES JUSTO. No es justo. No es justo, no es justo, no es justo. No es justo. Ah, y no es justo.

A mi me parecería fantástica esta hormona si su producción estuviera un poco más equilibrada con la de los hombres. Me encantaría que algún laboratorio desarrollara un “shot” de oxitocina para aplicarlo al ser amado en momentos estratégicos. Y ya entradas en gastos, por qué no sugerimos desarrollar un antídoto, una especie de pastilla de amnesia que nos haga más fácil desapegarnos de una relación que ya murió y a la que no hemos querido darle cristiana sepultura.

Sin embargo, como hasta el momento esas drogas son sólo parte de mi imaginación, creo que es muy importante hacer las siguientes recomendaciones:

· Si él no te ha llamado en toda la semana y estás a punto de marcar el teléfono.....

· Si sus excusas te están sonando como música celestial y empiezas a preferir sus mentiras que sus verdades….

· Si “trabaja” todos los fines de semana y sólo te puede ver los martes de 8 a 9….

· Si siente que invades su espacio…

· Si resulta que no estaba jugando golf sino jugando con una golfa…

· Si es más experto en desaparecer que David Copperfield…

· Si cortó contigo pero estás segura de que te adora, va a volver y sólo fue por darte celos….

…repite 500 veces este poderoso mantra:

“Yo soy más fuerte que la oxitocina, yo soy más fuerte que la oxitocina, yo soy más fuerte que la oxitocina, yo soy más fuerte que la oxitocina, yo soy más fuerte que la oxitocina, yo soy más fuerte que la oxitocina, yo soy más fuerte que la oxitocina…”.

Ahora bien, si tu pareja te trata como reina, si te quiere aunque no sea tan demostrativo como nos gusta a las mujeres, si disfruta el tiempo que pasa contigo y si te hace feliz, deja que la oxitocina se apodere de todos tus sentidos, porque el apego no es malo en sí mismo. El problema, mis queridas estrógenas, es apegarnos al cabrón equivocado.

Si has pasado por una sobredosis de oxitocina, desahógate, escríbenos y cuéntanos tu historia. Una cosa te podemos asegurar. No estás sola.

--- por Martha Soler @cholechita @estrogeno3