¡Ay San! Nada es coincidencia, todo pasa por algo… Así comenzó esta historia…
Desde que somos pequeños nos hacen creer con nuestra alma gemela, ese príncipe encantador que nos hará feliz hasta la muerte, o esa princesa de sonrisa perfecta que se convertiría en la esposa y madre perfecta, pero… ¿y si tu alma gemela viene en presentación diferente?
Hace aproximadamente 9 meses conocí a San vía Twitter. Una amiga me la presento por medio de esa red social para ayudarla con un problema que ella tenía con una de sus hijas y yo sin dudarlo decidí apoyarla en lo que me fuera posible. Recuerdo que la primera vez que hablamos por teléfono para hablar más ampliamente del problema yo le dije: ¡Ay San! Nada es coincidencia, todo pasa por algo… haciendo referencia a una detalle que teníamos en común, y fue una frase que a ella se le quedo muy dentro, siempre me la repite…Y así paso el tiempo, se le dio solución al asunto de su hija, pero el contacto jamás se perdió. Mails, llamadas por celular, tweets, video llamadas y todo tipo de contacto tecnológico, hasta que en septiembre nos conocimos.
Recuerdo perfecto el día que llegue a su casa acompañada de un amigo, desde que la vi vi en ella una sonrisa, y una luz increíble, de esas que difícilmente olvidas. Después de un fin de semana increíble, nuestra amistad siguió creciendo, día tras día nos hablábamos, nos escribíamos, en fin, dábamos forma a una amistad sin igual. No sé en qué momento nos hicimos tan unidas, en qué momento empezamos a necesitar la una de la otra, creo que era tanta la necesidad de cariño por parte de las dos que no podía pasar un día sin saber una de la otra.
Así empezaron a pasar los días, cada vez un amor más intenso, un cariño más tierno y poca a poco las manifestaciones de “las almas gemelas” comenzaron… Pensábamos lo mismo, opinábamos lo mismo (al mismo tiempo), llamadas por teléfono al mismo tiempo, mensajes, música, en fin muchísimas coincidencias, una conexión inenarrable, pero sobre todo un amor que crecía sin explicación alguna. Primero creíamos que era casualidad, después pensamos que ya era mucho para ser casualidad y, empezamos a buscar una respuesta, y esto fue lo que leímos que más nos cayó “Al verse, sienten una infinita necesidad de abrazarse e complementan en todos los sentidos... ¡casi piensan lo mismo!” Creo que después de esto no quedo duda y así nos dimos cuenta que coincidía perfecto con lo que nos pasaba, con lo que a veces nos daba miedo…
San ya no tiene miedo, ella ha aceptado el hecho de que hay almas gemelas, lazos de amistad ¿yo? Yo creo que falta poco para que lo termine de aceptar…