Wednesday, July 28, 2010

"El artículo más "IN" para esta temporada."

Todas las temporadas tienen un artículo a destacar. Artículos que a las mujeres nos encantan, tanto que hasta hay jalones de cabello por hacerse de uno de ellos. Sí, están de moda, son el hit del momento. Son... los "HAPPY DADDIES".

Las edades varían pero están cortados con la misma tijera tanto en el corte de pelo como en el corte del traje. Cinturón, corbata y zapatos de diseñador, un buen reloj en la muñeca izquierda, deslumbrante puesto impreso en su tarjeta de presentación, más de 1 teléfono móvil (por lo general BB y iPhone), mucho presupuesto y, lo más importante, tienen a la familia de vacaciones lejos de ellos. Así es, es época de vacaciones y durante el primer fin de semana los HAPPY DADDIES son vistos manejando de regreso en sus automóviles de lujo después de haber depositado a sus familias en Cuernavaca, Valle o Acapulco. Van felices con una radiante sonrisa en la boca preámbulo de la diversión y libertad que gozarán entre semana durante este periodo estival (desde luego los fines de semana pertenecen a la familia). Te los puedes encontrar en los restaurantes y antros de moda, por lo general van acompañados de un añejo grupo de cuates de la universidad (también HAPPY DADDIES) el cuál se terminará ampliando al paso de las copas. Los temas de conversación varían entre sus éxitos profesionales, el fútbol, el golf, sus inversiones y sus próximos viajes al exterior. Siempre están de buen humor y son por demás simpáticos. Sí, son ellos, los conoces y son el último grito de la moda.

Pero ojo, como buen artículo de moda, los HAPPY DADDIES tiene sus pro's y sus contra's. Los pro's: ellos son diversión garantizada. En su compañía siempre habrá buena comida, buena bebida, muchas risas y su trato hacia ti será como de reina. Son expertos en hacerte sentir como si fueras la última Coca-Cola del desierto así que tu ego se inflará 3mil kilómetros en todas direcciones. Los pro's son muchos pero tienen fecha de caducidad. Recuerda que ellos son los "don juanes contemporáneos" y para ellos es temporada de cacería, misma que termina con el fin de las vacaciones de sus hijos.

Los contra's: Los HAPPY DADDIES son como candidatos políticos en plena campaña: se les ve mucho, abrazan y besan mucho, prometen mucho y tienen compromisos que están antes de cualquiera de esas promesas. Utilizarán cualquier truco o recurso a su alcance para hacerte caer en sus redes. Y después de haber conseguido la curul no se acordarán de nada de lo prometido. De reina pasarás a ser “¿quién dices que eres? no recuerdo tu nombre”.

Algo que no puedes ni debes olvidar al hacerte de un HAPPY DADDY: está “disponible” sólo porque su pareja e hijos están fuera de la ciudad. En resumen, los HAPPY DADDIES están IN, enamorarse de ellos está OUT.

Recuerden chicas que ésta es temporada de HAPPY DADDIES, no son gratis pero están de oferta. Y como decía mi abuelita, “de la moda lo que te acomoda”. Cada quién sabe qué tendencia le va ¿no creen?

P.D.- Y chicos, no se preocupen que también existe la versión “HAPPY MOMMIES.” De las cuáles escribiré en mi próximo post.

--- por Ana Patricia Castañeda G. @GranComandante

Monday, July 26, 2010

"Al Centro Histórico, por favor." (2da parte)

Y como lo prometido es deuda, les compartimos la 2da parte del entretenido relato de la Chapis sobre sus vacaciones en la Ciudad de México:


Museo del Estanquillo - www.museodelestanquillo.com
Colección variada de Carlos Monsiváis (QEPD) que quiso compartir con nosotros, sus mexicanos. Seguramente desde donde nos observa, se sentirá muy halagado de ser visitado. Suban a la terraza abierta -último piso- para tomar algo, además de un bañito de sol o de lluvia.


Pasaje peatonal Regina
Disfruté mucho vagar por esta calle, hay algunos cafecitos y bares diminutos que atraen. También una vecindad –enfrente de un parque chiquito- que nos pareció muy fiestera pues las 2-3 veces que hemos pasado por ahí, el jolgorio está a todo lo que da. Con suerte y les toca presenciarlo.


Sobre el 1er callejón de Mesones #7, esquina con Regina, hay un pequeño bar muy a gusto -Hostería La Bota- que forma parte del Centro Cultural Casa Vecina. www.casavecina.com


Palacio de Bellas Artes – www.bellasartes.gob.mx
No hay de otra más que ir. La exposición temporal siempre es garantía, al igual que el resto de lo que ahí sucede. En nuestro caso, tuvimos el privilegio de conocer parte de la genialidad de Pedro Friedeberg. Cuando él se fue, llegó otro distinguido huésped que lamentablemente recién nos dejó (el pasado 11 de julio): el surrealista belga René Magritte. Los que pudieron verlo, segurito lo disfrutaron tanto como yo; los que no, imploren su regreso jaja. Ahora ese vacío que dejó Magritte seguramente será llenado -próximamente- con otra grandiosa exposición que hará suspirar, así que recomiendo estar pendientes de la página web para ser los primeritos en la cola del museo.

Gimnasio dominical - www.df.gob.mx/wb/gdf/muevete_en_bici
Para mis estándares, resulta infame abrir el ojo un poco antes de las 8:00 a.m. en domingo. ¡Y estando de vacaciones, pfff! Para otros, quizá será normal (y los envidio). Como sea, vale la pena abandonar la hueva dominguera y salir a caminar, trotar, correr, patinar o andar en bici. Todos los domingos cierran parte de Reforma y las principales calles del Primer Cuadro de 8am a 2pm. Claro que entre más temprano, menos gente, mejor. Por eso mi insistencia en la desmañanada. Tan pronto se siente ese friíto sabroso en los cachetes, la fiaca desaparece.

Y como todo buen viaje se engrandece comiendo y bebiendo rico, pues mi chaparrito y yo -como buenos comensales que somos- intimamos rebien con la gula y le entramos a todo lo que se veía y olía rico. Para lo que nos dio tiempo conocer… El Salón Corona donde una retacada torta o taco no puede rechazarse; El Danubio, perfecto para saborear langostinos y ser bien atendido; Café de Tacuba, si de antojitos se trae ganas; y el Casino Español, para comer como Dios manda. Rico y abundante.



Ya con la panza en todo su esplendor, no había de otra más que caminar y conocer y caminar y parar hasta que nos daba hambrita otra vez o las piernitas se rendían.


Pareciera que nos alcanzó para mucho. Pero estando allá y volteando a ver todo lo que hay, la perspectiva cambia. Y las ganas de planear la segunda parte, crecen. Habrá que volver. Pronto.

---por Irma López de Rivera (La Chapis)

Monday, July 19, 2010

Por qué no es recomendable hacerse pipí en la primera cita.

Hay un hecho científico incontrovertido:
La vejiga es un órgano que tiene voluntad propia. Controlar sus urgencias no siempre es posible, pero hay pocos momentos más inoportunos para que esto ocurra como durante una primera cita.

Como diría el famoso locutor de 911:
“Sí, lo recuerdo bien”.

El incidente tuvo lugar hace varios años. En aquél entonces, yo practicaba un deporte que se suponía era tenis, aunque quizá lo que hacía se parecía más al baseball. En el club jugaba un príncipe de esos a los que les brilla el diente al sonreír. Yo suspiraba por él al igual que prácticamente todas las féminas en las instalaciones. Todas soñábamos con ser la niña a la que él iba a honrar con una invitación a salir.

Por fin, llegó mi día. El príncipe de príncipes se me acercó y profirió las ansiadas palabras:
“¿Qué vas a hacer en la noche?”.

Por supuesto, corrí a mi casa a iniciar la pre-producción y producción del evento:
Mascarilla de barro, exfoliación con zacate, consumo de té de tila para controlar la ansiedad y la posibilidad de balbuceos incomprensibles, selección de las prendas de vestir y varias horas para lograr el intento de peinado a la Farrah Fawcett.

A las 8 en punto apareció el galán en su flamante auto (así lo veía él, pobrecito). Yo, emperifollada y feliz, inicié lo que anticipaba como una larga y sólida relación. El muchacho se dirigió entonces a una fonda de mala muerte en la que cada platillo tenía su cucaracha incluida, cortesía de la casa. Tras varios vasos de agua de horchata, mi vejiga hizo su petición. Le pregunte al mesero dónde estaba el baño, y escuché estas terroríficas palabras:

-“Está descompuesto, señorita”.

-“Pero ¿cómo? ¿No jala? No importa tanto. Sólo es pipí.”

-“No señorita, lo están reparando. No hay ni escusado”.

Finísimo establecimiento.

En fin, regresé a la mesa y urgí al príncipe a pedir la cuenta, pero claro, él quería sus chongos zamoranos. Me atreví a decirle que tenía que ir al baño, así que si se apresuraba con el postrecito se lo iba a agradecer.

Para cuando salimos de la fonducha, yo ya estaba morada. Le supliqué que antes de ir a mi casa se detuviera en un Vips, Toks, Sanborn´s….cualquier lugar con un escusado en funciones.

Accedió, pero esa fue su primera (y última) falsa promesa. De pronto lo vi entrar al periférico y me dijo:

-“Llegamos rápido. Sí aguantas”.

Fue entonces que lo empecé a escuchar todo como en cámara lenta. Traté por todos los medios de hacer acopio de fuerza y voluntad:
“Mi mente es superior a mi vejiga, mi mente es superior a mi vejiga, mi mente es superior a mi vejiga….”, premisa que probó no ser cierta.

Todo estaba casi bajo control, pero de pronto, un coche se le cerró al príncipe, quien reaccionó frenando bruscamente…. Y ahí, en ese histórico momento, sentí el primer chorrito escapar.

Aquí va el segundo hecho científico incontrovertido: Una vez que sale el primer chorrito, no hay vuelta atrás.

Para que el hombre de mis sueños no se diera cuenta inmediata de lo que le estaba sucediendo a las vestiduras de su flamante coche, procedí a hacerme 20 litros de pipí chorrito a chorrito, como aspersor:

Chis…..chis….chischischischis……..chis……chis……chis…..chischischissssssss….chis….chis……

A pesar de mi maestría para disimular la inundación, sabía que tendría que confesarle lo sucedido antes de bajarme del coche, porque ya sentía a Nemo nadando en mis zapatos.

Para qué entrar en detalles de esa humillante conversación. Baste decir que esa fue mi primera y última cita con el príncipe, que debe haberse gastado en el auto-lavado lo que no se gastó en la cena.

En mi defensa, se lo advertí. Las mujeres no contamos con ese práctico accesorio que facilita hacer pipí en cualquier esquina, en cualquier arbusto, en cualquier rincón. Todo lo que el galán tenía de guapo, lo tenía de incomprensivo. No debió haber retado a mi vejiga. Big mistake. HUGE.

En fin, si tuviera que plantear una moraleja para esta tristísima historia, tendría dos cosas que recomendar:
1. Cuando salgan en una primera cita, lo primero que deben hacer es preguntar dónde está el baño y si funciona.
2. En caso negativo, por ningún motivo se beban 5 vasos de horchata.

Ahora los dejo. No sé por qué me dieron unas ganas tremendas de hacer pipí.

---por Martha Soler Mallet @cholechita @estrogeno3

Monday, July 12, 2010

"Cuando tu novio te pida ver el soccer con él, siéntate".

Sé que parecería que estoy pidiéndoles que se porten como mujeres abnegadas, obedientes y sumisas pero ¡no! No es por eso. Les pido que hagan acopio de su paciencia y deseo por aprender y les explico el por qué.

Pero antes de hacerlo, es importante que sepan que yo era "antifutbolista (soccer) recalcitrante, intolerante y de hueso colorado" hasta que comencé a salir con mi pareja actual. Él es de las personas que más conocen de soccer sin dedicarse a alguna actividad alrededor del mismo. Su padre jugó en las fuerzas básicas del Barca por lo que convirtió a dicho club catalán en su religión y desde que comenzó a caminar amó al balón. Todos y cada uno de los días que he pasado con él (y ya son varios años) lee las notas de los principales diarios deportivos pero particularmente 2 españoles (1 de Barcelona y 1 de Madrid) así que no sólo conoce mucho sino que está súper enterado de lo que ocurre a diario con el fútbol soccer español. Y así, comenzó un romance con una de las personas que más odiaba y menos conocía del fútbol soccer.

Como a muchas otras mujeres, mi novio me pidió un domingo que me sentara a ver jugar al Barca con él y con una infinita paciencia comenzó a explicarme los básicos y las reglas de lo que yo llamaba "deporte de panboleros". Honestamente, yo venía de un divorcio y sabía que si quería que durara nuestra relación tenía que poner de mi parte y hacer lo posible por entender el mayor amor en la vida de El Barón. Y así fui testigo, a lo largo de los años del crecimiento, fortalecimiento y conclusión de un equipo como ningún otro en la historia. Y no sólo lo digo por sus indiscutibles y sin precedentes logros, tampoco por ser la columna vertebral de los jugadores de la selección española, hoy campeones del mundo. No es por las lágrimas de Andrés Iniesta, el humilde y portentoso hombre que ganó el Mundial. Ni lo es por el virtuoso de Xavi Hernández o por la fuerza y temperamento de Pujol. No sólo es por el fair play con el que el Barcelona jugó cada vez que se paró en la cancha ni tampoco por las declaraciones de sus integrantes: siempre de caballeros, aludiendo y reconociendo no sólo las dotes y cualidades de sus compañeros sino también las de sus rivales. Lo digo simple y sencillamente porque es un placer verlos jugar. Para una amante del ballet clásico, es como ver al maravilloso Ballet Bolshoi. Es como ver Las Meninas de Picasso en vivo. Es como presenciar la fusión entre la pasión y la técnica. Es arte puro. He sido convertida.

Y al ver el arte del Barca no puedo dejar de pensar en lo que mi profesor de teatro, un ruso de unos 50 y tantos años, flaco, muy alto que fumaba como degenerado, me decía constantemente. "Práctica. Práctica. Práctica. Porque sólo a través de la práctica se domina la técnica. Y sólo a través del dominio de la técnica se logra la perfección. Lo difícil hacerlo fácil para después hacer lo fácil, hermoso." Esta es la base de los deslumbrantes e increíbles logros del equipo catalán, el dominio de la técnica les da la posibilidad de recargarse en ella, de contar con un cimiento fuerte sobre el cuál volcar su garra, su deseo, creatividad y pasión. Les da la libertad de surgir con la imaginación suficiente para sorprender a los adversarios, como en el caso de la selección española contra la alemana. Pueden molestarse con mi última oración pero deben reconocer que viéndolos jugar era indudable que se estaba viendo jugar al Barca.

Y con mi añorado recuerdo de mis clases de teatro y de las increíbles conversaciones con mi profesor ruso, reflexiono sobre las bases sobre las cuáles está montada nuestra selección. La selección mexicana de fútbol sóccer. El equipo que va a un evento mundial a mostrar lo que México es, el equipo que va como representante de todos nosotros. Y entonces me viene a la mente el presidente de la Federación Mexicana de Fútbol diciendo ante las cámaras de televisión "Bueno, yo no sé nada de fútbol." WTF!!!! Y esa fue la gota. Es es irreal. Vivimos en un país surrealista. ¡Es un cretino! ¿Qué demonios hace dirigiendo a la federación ¡SI NO TIENE IDEA DEL FÚTBOL!? Para eso... ¡nombro de manera oficial y con toda la seriedad posible a mi novio como candidato a presidente de la federación mexicana de fútbol!" Estoy convencida que este cabrón hará más por ella y por el fútbol de nuestro país, que el cretinazo cara-dura que se fue a pasear y a dar vergüenzas.


Y así puedo por fin revelar la razón por la que agradezco a mi novio el que me haya pedido ver jugar al Barca aquél domingo:
Hoy puedo decir con total convicción que he ido de Kaká al Surrealismo ida y vuelta.
Hoy puedo decir que vivo en una escena surrealista mexicana y por lo tanto quisiera su apoyo para ayudar a que El Barón ( @LeBaronice ) sea presidente de la federación, aunque sea la intergaláctica.

Al fin y al cabo en este país bizarro, tropical de a madres, todo es posible.


¡Súmate a la causa!
El barón y su grupo de expertos
@elbaron_causa

--- por Ana Patricia Castañeda G. @GranComandante @estrogeno3

Thursday, July 8, 2010

Al Centro Histórico, por favor.


Durante algunos meses del año pasado estuve recopilando datos sobre ciertos museos, calles, edificios y otros espacios de esta grandiosa y caótica Ciudad de México que no conocía o que tenía tantos años de haber estado ahí, que ni mi memoria se acordaba. Mis ganas de viajar por el D.F. y convertirme en la viajera más entusiasta fueron creciendo conforme aumentaba también mi listita de lugares visitables. Casualidad o no, la mayoría de esos espacios estaban ubicados en el Primer Cuadro de la Ciudad. El próximo destino viajero estaba decidido. Nos iríamos de viaje al Centro Histórico. ¡Eeeeee!

La emoción comenzó desde ese momento, saber que viajaríamos dentro de la ciudad le puso más ondita. Y esta extraña y mágica sensación se quedó en mí, antes, durante y varios días después del viajecito. Que tu casa está a pocos kilómetros, pero que no dormirás ahí. Que estás en un hotel. Que te conviertes en viajero y extranjero para los lugareños. Que estás ahí para conocer & disfrutar. Que estás de vacaciones, pues. Y que hay muchísimo por descubrir.


Después de una breve y divertida búsqueda de hoteles por internet, encontré el que nos latió:

El Boutique Hotel de Cortés – www.boutiquehoteldecortes.com (he puesto una foto tomada de noche de la fachada del hotel).
Además de chulo, bien ubicado, cuartos lindos y cómodos, encontré una tarifa buenísima que hasta desayuno de lujo incluía. Con reservación en mano, el ansiado viaje estaba listo. Sólo había que esperar a que el calendario nos trajera el día a la puerta. Bendito tiempo. Un buen día llegó el día. Era viernes de puente. Muy contenta salí de mi casa, sólo con las maletas y las llaves del coche. Ni boletos, ni pagos en casetas, ni credencial del IFE y mucho menos pasaporte eran necesarios. Sólo la reservación y los datos del hotel.

En el trayecto, una sola escala antes del destino final, la oficina de mi chaparrito. Y unos 40-50 minutos después… taraaán, llegamos a nuestra morada temporal que muy cortésmente nos acogió hasta el lunes siguiente. Oficialmente, la vacación se había inaugurado exitosamente. ¡Eeeeee!


El coche no lo volvimos a ver hasta el triste día de la partida. Todo fue a patita, en Metro y un taxi. ¿Habrá de otra? Supongo que sí, pero no se me antojaría. Al Centro hay que pisarlo (con albur jaja).
Ya estando allá, me cayó el veinte que 3 días en el Centro es mucho y poco. Mucho, por todo lo que acabas conociendo; pero también, mucho por todo lo que te hace sentir, de entrada, querer regresar pronto. Poco, pues apenitas alcanza para visitar algunos museos; caminar por ciertas calles principales y con suerte, descubrir una que otra callecita tímida de por ahí; comer delicias en algunos de los más emblemáticos restaurantes de la zona; encontrar por puro azar maravillosas exposiciones temporales al aire libre, que piden ser descubiertas; fotografiar lo que se te antoje: lo bonito, lo extraño, lo monumental, lo feo, lo nuevo, lo chistoso, lo viejo, en fin, todo. Y gastarte los ojos observando todo lo que se pueda o se deje, ya sea mientras caminas o sentad@ en alguna placita o de plano en el piso, si no hay complejo alguno.

Como pequeña muestra de lo que puede disfrutarse el Centro en 72 horas, les comparto nuestras andanzas:


Museo Franz Mayer - www.franzmayer.org.mx

Nada más por ver y recorrer el edificio, vale la pena. La visita guiada -duración aproximada 2 horas y muy barata- también lo vale. Si acaban amando este lugar, pregunten por la membresía individual y podrán disfrutar de todas las actividades que el museo realiza, durante todo un año. Gran regalo.


Show de luz y sonido en el zócalo

Descripción aburrida: proyección de luz y sonido sobre Palacio Nacional. Evento gratuito.
Pero me gusta más decir que es orgasmo visual de 25 minutos.
Hasta donde sé, el show no está disponible por el momento, posiblemente regrese como parte de los festejos del Bicentenario y Centenario del inicio de Independencia y Revolución, respectivamente. Crucemos dedos. De ser así, a ponerse buzos: reservar mesa en alguna terraza de hotel, con vista a Palacio Nacional; pero si el presupuesto o el gentío no lo permiten, el mirador de la Torre Latino es otra muy buena opción. Bara bara y poco concurrida.

Museo Interactivo de Economía (MIDE) – www.mide.org.mx

Hay que ir si se quiere entender un poquito más de economía y mercados. Es un museo ideal para chavit@s y púberes, pues varios juegos son interactivos. El Simulador de Mercado, divertido e ilustrativo.


La Lagunilla – para no complicarnos, agarramos taxi y llegamos de volada.
Tendré que regresar y regresar para practicar el regateo, pues en ese mercado infinito, nada como dominar ese lenguaje para obtener más con menos. Mis ojitos quedaron extasiados. Un verdadero deleite para los ojos; para donde miren, descubrirán cientos y cientos de objetos, ropa, muebles y cosas de todos tamaños, colores, formas y materiales.

Y próximamente les relataré sobre El Museo del Estanquillo, Pasaje Patronal Regina, el Palacio de Bellas Artes y mucho más.


--- por Irma López de Rivera (la Chapis)

Wednesday, June 30, 2010

La culpa es de la Oxitocina

¿Me quieres?

¿Entonces por qué nunca me lo dices?

¿Pero CÚANTO me quieres?

¿Mucho?

¿Más que a tu ex?

¿Me vas a querer para siempre?

De acuerdo. Estas son preguntas que hacemos las mujeres, no los hombres. Tradicionalmente, somos nosotras las que desplegamos esa necesidad de saber que nuestra relación va a durar, que no está amenazada por factores externos, que nuestra pareja suspira sin control al pensar en nosotras. Los hombres normalmente no entretienen estos pensamientos a menos que exista alguna buena razón.

Se han escrito libros sobre la forma en que las mujeres nos apegamos insensatamente a los hombres aún cuando las señales que nos mandan sean casi tan claras como si nos enviaran un telegrama con un mensaje corto y directo:

“Necesito (punto) mi (punto) espacio (y punto).

Todavía recuerdo cuando un novio que tuve hace varias vidas se atrevió a decirme que el problema era que yo estaba más enamorada que él. ¿Y qué hice? ¿Mandarlo al mismísimo demonio, como era de esperarse? ¿Acompañarlo a la puerta y cerrar con llave? ¿Reírme en su cara y preguntarle “estás seguro, mi amorrrrr”? No. Ojala, pero no.

Lo que hice fue entrar en un maratón desesperado por “emparejar” su nivel de amor con mi nivel de amor (cómo chingaos no se iba a poder). No quisiera ahondar mucho en los resultados de estos esfuerzos. Baste decir que mi corazón fue atropellado, estrujado, pisoteado, humillado, pulverizado, y desmantelado a pedazos. Se retorcía como almeja con limón. Después de mucho, mucho tiempo y varias sesiones de costoso psicoanálisis, llegué a la conclusión de que yo soy una reina encantadora y él un verdadero neanderthal, un macho misógino y patán de pie chiquito que jamás fue digno de mis múltiples (y cuando digo múltiples, quiero decir múltiples) atenciones.

Durante años me atormentó haber sido tan estúpida. Me consolaba el hecho incontrovertible de que había varias amigas tan estúpidas como yo, que se habían intentado pegar a sus parejas con cola loca (el pegamento, no piensen mal). ¿Cuántos litros de café, tequila y helado habremos consumido juntas, pensando por qué no habíamos amarrado, concretado y firmado con el ser idolatrado? ¿Qué hicimos mal?

Para mayor desdicha, después de nuestras rupturas colectivas, nuestros ex novios parecían recuperarse sin el menor esfuerzo. A otra cosa, mariposa. En mi caso personal soy experta en dejarlos listos para el matrimonio…con otra. Es un verdadero don.

Una respuesta a estas eternas interrogantes me llegó una noche, cenando con un grupo de amigas después de ver “Sex and the ciy 2” (malísima, por cierto, pero hay que verla porque es sex and the city y ni modo).

Una de ellas acababa de terminar una relación algo tormentosa con su galán. Era quizá el quinto intento fallido que había hecho por hacerla funcionar. Cada vez, nos decía que esta era ya la ruptura definitiva, pero cada vez, el efecto resistol 5000 la hacía regresar no tanto a él, sino a la idea de él, a la que ella se había apegado fuertemente.

De pronto, la güera (así le decimos) exclamó una frase que cambiaría mi comprensión de la naturaleza femenina (y masculina) para siempre:

“Es culpa de la oxitocina”

Whadafuck?

Y aquí empieza la parte teórica.

La oxitocina es la sustancia química del enlace. Se conoce, ni más ni menos, como la hormona del apego y se le ha llamado “la molécula del amor”. Durante el parto, la mujer segrega altos niveles de oxitocina que cumple la función de fortalecer el vínculo de la mamá con el bebé. La oxitocina en la mujer favorece su capacidad de responder a las necesidades emocionales de otros y a ser más empática y menos agresiva. La oxitocina favorece también la confianza y la generosidad.

Durante la relación sexual, tanto los hombres como las mujeres segregan oxitocina. Por eso, ellos son más propensos a decirnos que nos quieren en medio de la maroma. Pero, ¡SORPRESA! Después del orgasmo, los niveles de oxitocina del hombre bajan inmediatamente, y los de la mujer no. De ahí nuestra necesidad de seguir abrazaditas, oyendo palabras bonitas susurradas al oído, y de ahí mismo, la necesidad de ellos de fumarse un cigarro, darse la vuelta y a dormir como osos.

NO ES JUSTO. No es justo. No es justo, no es justo, no es justo. No es justo. Ah, y no es justo.

A mi me parecería fantástica esta hormona si su producción estuviera un poco más equilibrada con la de los hombres. Me encantaría que algún laboratorio desarrollara un “shot” de oxitocina para aplicarlo al ser amado en momentos estratégicos. Y ya entradas en gastos, por qué no sugerimos desarrollar un antídoto, una especie de pastilla de amnesia que nos haga más fácil desapegarnos de una relación que ya murió y a la que no hemos querido darle cristiana sepultura.

Sin embargo, como hasta el momento esas drogas son sólo parte de mi imaginación, creo que es muy importante hacer las siguientes recomendaciones:

· Si él no te ha llamado en toda la semana y estás a punto de marcar el teléfono.....

· Si sus excusas te están sonando como música celestial y empiezas a preferir sus mentiras que sus verdades….

· Si “trabaja” todos los fines de semana y sólo te puede ver los martes de 8 a 9….

· Si siente que invades su espacio…

· Si resulta que no estaba jugando golf sino jugando con una golfa…

· Si es más experto en desaparecer que David Copperfield…

· Si cortó contigo pero estás segura de que te adora, va a volver y sólo fue por darte celos….

…repite 500 veces este poderoso mantra:

“Yo soy más fuerte que la oxitocina, yo soy más fuerte que la oxitocina, yo soy más fuerte que la oxitocina, yo soy más fuerte que la oxitocina, yo soy más fuerte que la oxitocina, yo soy más fuerte que la oxitocina, yo soy más fuerte que la oxitocina…”.

Ahora bien, si tu pareja te trata como reina, si te quiere aunque no sea tan demostrativo como nos gusta a las mujeres, si disfruta el tiempo que pasa contigo y si te hace feliz, deja que la oxitocina se apodere de todos tus sentidos, porque el apego no es malo en sí mismo. El problema, mis queridas estrógenas, es apegarnos al cabrón equivocado.

Si has pasado por una sobredosis de oxitocina, desahógate, escríbenos y cuéntanos tu historia. Una cosa te podemos asegurar. No estás sola.

--- por Martha Soler @cholechita @estrogeno3

Sunday, June 27, 2010

La vida no es como la cola de las tortillas.

Coraje, frustración, dolor, desilusión, tristeza. No son sentimientos que hubiéramos querido sentir después de la participación de la Selección Mexicana en el Mundial. Rafa Márquez tenía lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta. Guille Franco de plano lloró y planteó que le preguntaría a Dios por qué no nos dio la oportunidad de hacer historia. ¿Pero sí nos las dio o no? El Chicharito habló de madurez, habló de aprender de nuestros errores, de ver por el de al lado, habló de la tristeza que siente por la situación del país. Dando la cara al país.

¿Qué nos faltó?

Dignidad, nada de llorar muchachos. Por dignidad, por nuestro país, por nuestra camiseta, por nuestra profesión, por nosotros mismos. Por dignidad debimos haberles ganado y no lo hicimos. Nuestros jugadores no hicieron todo lo posible. No jugaron con todas sus posibilidades, y sí tenían con qué, nos lo demostraron ante Francia. Nos duele y mucho ¿por qué? Porque ellos son reflejo de nosotros mismos, de lo que ocurre en nuestro país, son dignos representantes de los mexicanos. El IFE, el PAN, la Fé Católica, el Padre Massiel, la Suprema Corte de Justicia, SLIM, PEMEX, el IMSS (y específicamente la podredumbre alrededor de las guarderías), los Maestros (el tema entero), nunca estamos a la altura de las circunstancias.

“Y no lo dieron todo. No hicieron todo lo que pudieron” decía en la televisión El Chelis del Puebla. Y sí, siempre damos el paso, el paso hacia el éxito, hacia la victoria, hacia la consagración y después damos dos para atrás. Somos los campeones de las sub’s (la 23, etc., etc.) y nos encanta. Esa es la razón del por qué no damos el paso hacia delante. Y ni se enojen con Aguirre porque también es reflejo de nosotros mismos: la soberbia, la terquedad, porque creemos que somos mejor de lo que somos. También el mexicano cree que “nos lo merecemos”, que por llevar tanto tiempo hemos sacrificado lo suficiente para que “por justicia divina” nos toque ya. “Pero si la vida no es como la cola de las tortillas” me dijo mi novio. ¡Es un puto genio!

Memo Ochoa, ejemplo de la injusticia que se comete contra el talento por los “amiguismos”. El talento cándido, inocente, que se ve arrollado (en el momento de su vida donde puede lucir a nivel internacional, el Mundial es una plataforma de exhibición) y no es impulsado. Situación que se da al querer Aguirre apoyar a su amigo y padawan, El Conejo Pérez, quien después de ser seleccionado nacional no cuenta con equipo para jugar la próxima temporada. Así de descarado es ya el compadrazgo entre ellos y el abuso de poder de Aguirre en la Selección. Qué decepción. Qué dolor ver el reflejo del país en esta selección y al mismo tiempo me pregunto ¿y cómo no? ¿cómo podría ser de otra forma cuando ya hemos tocado fondo? Me duele en el alma, tengo ganas de llorar pero no debo. No debo porque perdimos contra Argentina como hemos perdido en muchas otras áreas, como por ejemplo la nuestra, la publicitaria, que en los últimos años se ha ido “yendo” a Argentina. No sólo en el football nos lleva años ganando Argentina. Me duele hasta el tuétano verlo con tanta claridad.

Tengo ganas de llorar pero no debo. No debo. Por dignidad.

--- por Ana Patricia Castañeda @GranComandante

Wednesday, June 23, 2010

"No linchemos a la Selección"

Después del resultado del partido del día de ayer contra Uruguay, donde la selección mexicana perdió 1 – 0, se tuvo el mismo tipo de reacción que cuando ganaron contra Francia. Una reacción magnificada y desmedida porque el jueves pasado ni jugaron de manera sublime ni ayer jugaron de forma ridícula (como así lo describiera una persona en WRadio). Como yo lo entiendo no es solamente que nuestra sangre latina y temperamento explosivo nos haga reaccionar de manera exagerada. Los mexicanos hemos decidido dejarle a la selección nacional y a su estratega el Vasco Aguirre la responsabilidad de demostrarle al mundo que somos capaces, que tenemos en nuestras manos la posibilidad de alcanzar el éxito, de alejarnos de nuestra realidad nacional, de sentirnos mejor con nosotros mismos. Lo cierto es que entre las notas de la sección “Nacional” de los periódicos donde se manifiesta día a día la cada vez más grande e insoportable ineptitud de nuestras autoridades (hoy tristemente incluyo a los 3 tipos de gobierno) aderezada con un increíble cinismo y la constante descomposición de nuestra confianza, paz y tranquilidad, entiendo por qué queremos dejar en manos de 11 jóvenes el frágil sueño de sentirnos orgullosos de ser mexicanos.

Notas como las 49 vidas perdidas por el incendio sin responsables directos de la guardería ABC, la increíble explicación de la muerte de Paullete, los miles de muertos por la ahora “lucha” sin fin contra el narcotráfico, los nuevos impuestos sacados de las mangas sólo para enriquecer a la clase política, las audaces grabaciones de gobernadores corruptos y sin escrúpulos, etc., etc., etc. sin que éstas generen en todos nosotros acción más allá de indignación son nuestros propios “penales” fallidos. No es justo cargarle la mano al Guille Franco, ni al Vasco ni al Cuau, debemos seguirlos apoyando mientras estén allá en Sudáfrica mientras nosotros debemos hacer lo nuestro y no callar, demandar, no solapar y terminar con lo que ocurre en nuestro país.

Así como les estamos pidiendo lograr lo que parece inalcanzable también debemos darles una razón para creer que no es imposible. A nosotros nos toca demostrar día a día nuestro amor por México, nos toca luchar por hacer de éste un mejor país. Uno por el cuál los 11 no puedan permitirse perder.

--- por Ana Patricia Castañeda @GranComandante

Monday, June 21, 2010

"Benigno Soler"

Los chequeos de rutina son universalmente temidos con buena razón. Tú te sientes como una rosa, saludable, fuerte y feliz. Desgraciadamente, nunca falta la tía que llega con un folletito comunicando que una prestigiada clínica ofrece un check-up de pies a cabeza con un muy buen descuento. ¿Por qué no?, piensas, sin imaginar siquiera las sorpresas que te esperan.

En fin, hace un par de años, tomé el folletito, hice mi cita y partí canturreando hacia la clínica. El primer golpe que me asestaron fue en la sala de ultrasonidos, donde me enteré que dichas pruebas ya no se hacen como antes, por afuerita, como Dios manda. Qué va. Con los avances de la tecnología, ahora inventaron los “Ultrasonidos vaginales”.

Sin un besito ni música de Marvin Gaye, ni una copita de vino para entrar en el mood, sacaron lo que ellos te presentan como “la cámara”, que no es otra cosa que una descomunal macana a la que le ponen un condón (no sea que vayas a quedar encinta). El doctor muestra sus habilidades de espadachín, ahora a la derecha, ahora a la izquierda, arriba, abajo y alrededor. De pronto, su expresión se torna seria. Un momentito, me dice, y se va cerrando la puerta y dejándome en pleno idilio con la macana…perdón, la cámara. Al cabo de un rato regresa con una doctora y vuelve a las artes del esgrima. ¿Ves?, le pregunta. “Sería mejor que lo vea el doctor López”, responde. Ambos salen. Regresan con el doctor López, que procedió a examinar, evaluar y sopesar. Todas las batas blancas desaparecieron para un team-back. Yo no lo sabía entonces, pero habían encontrado a Benigno.

La buena noticia que me dieron fue que Benigno era benigno (lo que claramente inspiró su nombre) . La mala, es que era un mioma del tamaño de una toronja bien dada.

Benigno tenía que ser donado a la ciencia. ¿Pero por qué?, preguntaba yo, contrariada. Si ni molesta el pobrecito. Sin misericordia, el doctor declaró que Benigno iba a ser extraído con todo y mi matriz, porque al fin y al cabo, yo ya no la necesitaba para nada. Me sentí tentada a preguntarle si necesitaba mucho sus testículos o se los podía patear, pero la prudencia y las buenas costumbres me contuvieron. Es cierto que yo ya no estaba en edad para tener hijos, pero también es cierto que era MI matriz. Mía. Era la fábrica de mis posibles hijos, que si bien había pensado ya no llegarían jamás, seguían siendo posibles. No dije recomendables, Dr. López. Dije posibles. Si no, pregúntele a Kelly Preston, esposa de John Travolta, embarazada de gemelos a la tierna edad de 47 años.

Benigno Soler llegó al mundo sin mucha ceremonia. Los únicos que quisieron tomarse fotos con él fueron los doctores, que estaban emocionados, como si hubieran pescado un enorme pez vela. Nació por lo que yo llamo mi cesárea personal, que dejó su huella en mi panza y en mi ánimo. En mi panza, porque no le hice caso a mi madre, que me advirtió que pidiera que un cirujano plástico me cosiera. En el ánimo, porque sacó a la superficie algo que yo había enterrado muy en lo profundo de mi ser y que creo compartimos todas las mujeres:

La necesidad física, psicológica cultural y espiritual de ser mamás.

El reloj biológico es una amenaza constante que se cierne sobre nosotras sin piedad. El tren que se va, el galán que se resiste a casarse (contigo), la carrera que se interpone. ¡Dios, cuánta presión!

Quizá lo que podría compartir de mi experiencia es que tienes que estar flojita y cooperando. Mi vida me salió distinta a lo planeado. No se dio ni la persona, ni el momento, ni la circunstancia para tener bebés. Estoy en paz con eso, y de hecho, disfruto de la libertad que te da no tener una responsabilidad tan grande. Pero cualquiera que sea el camino, no hace daño pensar desde ya lo que una quiere antes de que se te atraviesen los años, o en mi caso, un cirujano blandiendo su bisturí. Yo pensaba que no me iba a dar el “Uterus Blues”. Me dio. Lo pasé. Se me quitó (todo menos la cicatriz).

En conclusión, tengo dos moralejas:

Una, aunque detesten los chequeos médicos, vayan. Vayan al ginecólogo, vayan a experimentar el desagradable ultrasonido vaginal, la mastógrafía, la densitometría y lo que toque.

Dos, a pesar del condicionamiento, de la expectativa cultural y social e incluso a pesar de nuestra misma naturaleza, sí se puede ser feliz sin tener hijos. Se los dice la tía más profesional de este planeta.

--- por Martha Soler Mallet @cholecita


Monday, June 14, 2010

"Sí se puede y otros vicios nacionales"

Estaba, al igual que muchísimos mexicanos, emocionada porque el Mundial Sudáfrica 2010 comenzaba al día siguiente y México jugaba en el partido inaugural. Habíamos organizado el desayuno-futborelo y vendrían mi cuñada y su novio a verlo con nosotros así que nos dimos a la labor de prepararlo todo desde la noche anterior. Después de haber comprado los víveres y dejar lista la salsa para los chilaquiles del día siguiente me puse a leer los status de mis amigos y conocidos en Facebook así como los diferentes tweets e emails recibidos, en los que encontré en repetidas ocasiones la ya bien conocida y mexicanísima frase "sí se puede" como muestra de apoyo a la selección nacional. Sin el deseo de ofender a nadie quiero aclarar que es una frase que nunca me ha convencido del todo pero ¡bueno! reconozco que es una frase aplicada a lo largo y ancho del país y entiendo que es un tipo de "grito de guerra".

A las 9 am comenzó el partido entre México y Sudáfrica. Honestamente no soy una ferviente seguidora del football soccer pero, como a muchos, me emocionan los triunfos de nuestro país en cualquiera de los deportes en los que participe. También me emocionan las justas deportivas pues considero que los deportistas son reflejo de lo mejor del ser humano, son ejemplo de disciplina, lucha, convicción, amor propio... y en México que no cuenta con una verdadera visión sobre la salud y el deporte ¡todavía son más admirables!

Así, mis ojitos y mi corazón estaban fijos en los 11 jugadores que salieron a la cancha, cantaron nuestro himno nacional y nos pusieron a sufrir las casi 2 horas que duró el partido. Y no lo digo porque México haya jugado mal, todo lo contrario. Fui testigo del dominio sobre el balón que tuvieron (principalmente en la primera parte) y el sin fin de ocasiones a gol que en las que les faltó contundencia, determinación, huevos. El resultado: una vez más la desilusión de los millones de mexicanos que se quedaron esperando el triunfo de México. Y entonces recordé el "sí se puede" y me hirvió la sangre.

Pareciera que estamos destinados al mismo resultado, al "ya merito" (frase que odio aún más que la anterior), al "casi", al "nos faltó tantito nomás". ¿Cómo revertir este dolorosamente familiar resultado? ¿Cómo es posible que siempre terminemos con la misma cantaleta? ¿Cómo es posible que siendo un país con una increíble y abundante riqueza natural, histórica, cultural, etc., etc. no salgamos adelante? ¿Cómo es posible que hayamos perdido el liderazgo que teníamos hace 10 años en América Latina? ¿Cómo cambiar los futuros marcadores de nuestras vidas? ¿Les dejaremos a nuestros niños esta condena maldita? ¿Cómo, entre tanta violencia, entre la desconfianza (bien ganada) a nuestras autoridades, entre la decadencia de nuestras instituciones, seríamos capaces de cambiar nuestra historia? Estas preguntas me tuvieron bastante intranquila el resto del fin de semana.

Durante viernes, sábado y domingo traté de encontrar las respuestas leyendo, discutiendo con nuestros familiares y amigos, buscando a través de diversos blogs y sitios en Internet sobre filosofías antiguas, yendo a misa, haciendo yoga... No tuve la tan anhelada iluminación divina. Finalmente llegó la noche del domingo por lo que nos dispusimos a ver una película para dar por terminado el fin de semana. Teníamos varias opciones, el ojiverde se inclinaba por una, yo por otra. Decidimos entrar a la "catafixia" y la película ganadora fue "Invitus" de Clint Eastwood. Y aunque ya la había visto cuando se proyectó en los cines y me había gustado muchísimo la primera vez, no imaginé el impacto que tendría en mi esta segunda ocasión.

Para quienes no la han visto, la película trata sobre Nelson Mandela, su visión de país e increíble sabiduría y sensibilidad. También trata sobre los "Springbooks" el equipo nacional de rugby de Sudáfrica en el momento que Mandela ganaba y ejercía la presidencia de su país (en las primeras elecciones verdaderamente democráticas de su historia). Después de luchar casi toda su vida contra un gobierno y una minoría racistas que controlaban al país, después de pasar 27 años en prisión en los que perdió a su familia y a muchos amigos, Nelson Mandela finalmente se encontraba en la posición donde podía llevar a su pueblo al éxito o al fracaso. Tenía el increíble reto de gobernar y "sacar adelante" un país sumamente dividido y lastimado por el Apartheid, con una mayoría sumergida en la pobreza, con terribles rezagos sociales, un país con el alma herida y con una historia que era suficiente justificación para odiarse los unos a otros. Sí, lo sé. Trata de mucho, muchísimo más que lo que acabo de describir pero ¿se pueden imaginar el tamaño de la responsabilidad? ¿Lo difícil y complicado del reto al que se enfrentaba?

Mandela decidió utilizar al equipo nacional de rugby como herramienta para unir e inspirar a su pueblo. ¿El gran reto? El equipo era malísimo, representaba al régimen anterior y no ganaba ni en la feria.

Así que llamó al capitán del equipo, Francois Pienaar, a tomar el té con él y le habló de un poema victoriano que lo acompañó y ayudó durante su larga estadía en prisión. Durante esa conversación (por lo menos en la película) Mandela le explica a Pienaar la importancia de que su país se sienta inspirado en aras de la tan necesitada unidad y la pronta recuperación como nación: "In order to build a country we need inspiration." Y entonces le dice una frase que me retumbó en la cabeza: "We should all allowed ourselves to exceed our own expectations (Todos debemos permitirnos exceder nuestras propias expectativas)." ¡Ahí estaba! ¡En esa frase estaba la respuesta a mis preguntas!

No es magia, ni avances tecnológicos del 1er mundo, no es ciencia nuclear. No es "echarle ganitas" ni trabajo duro y arduo (en eso de verdad que somos expertos). ES PERMITIRNOS SER MEJORES DE LO QUE CREEMOS SER.

No importa lo difícil que esté la situación en nuestro país o en el mundo. No importa si la palabra "crisis" pareciera marcar a mi generación. No importa si tenemos un bagaje de décadas en nuestra contra. Si queremos saborear la victoria, si queremos tener mejores condiciones de vida, si queremos sentir el orgullo del ser el mejor en lo que hagamos, si queremos cambiar el país que le heredaremos a nuestros hijos, DEBEMOS PERMITIRNOS EXCEDER NUESTRAS PROPIAS EXPECTATIVAS. Esta es mi promesa a partir de ahora. Ojala que para lo que queda del Mundial el TRI se permita ser mejor de lo que ha demostrado que cree ser hasta ahorita.

"Invictus" por William Ernest Henley.
Out of the night that covers me,
Black as the pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul.

In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed.

Beyond this place of wrath and tears
Looms but the Horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds and shall find me unafraid.

It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate:
I am the captain of my soul.

(Perdón que lo ponga en inglés pero me urgía compartirlo con ustedes y no encontré ninguna traducción lo suficientemente digna.)

--- por Ana Patricia Castañeda @GranComandante