La caballerosidad del hombre latino es maravillosa, pero tiene, como todo, sus desventajas. Una de ellas es que cortar con una mujer generalmente les parece una tarea desagradable y poco galante. En su lugar, muchos prefieren buscar estrategias alternativas cuyo objetivo final es hacer un fade- out más decoroso y políticamente correcto. Una conocida táctica es la de “necesito espacio”.
Necesito espacio es una frase brillante. No le pone punto final al asunto, pero le da permiso a quien la propone de desaparecer de la vida de su pareja sin recriminaciones ni demasiado llanto, porque deja abierta la truculenta puerta de la falsa esperanza. Las razones para necesitar espacio son verdaderamente infinitas y pueden incluir el estrés laboral, la crisis existencial de los 40, cursos de introspección y auto-descubrimiento, la recomendación profesional del psicoanalista, la oportunidad de tomarse unos años sabáticos y hasta la sospecha de una enfermedad infecciosa potencialmente mortal. Créanme cuando les digo, mis queridas estrógenas, que “necesito espacio” quiere decir, más literalmente, “necesito ser libre….de ti”.
Recuerdo la última vez que escuché esa frase. Mi ex novio (nótese especialmente lo de EX) tomó mi mano suavemente y con una expresión de consternación dijo estar preocupado porque me veía más clavada a mi de lo que estaba él. Después de mucha reflexión, consideraba que quizá para salvaguardar la integridad de mi corazón, sería recomendable darnos un espacio en el que se me pudiera bajar un poco el afecto, que ya lo tenía tan presionado, al pobre. Es de recalcar el twist que le dio a su planteamiento, porque a pesar de que lo que en realidad quería era huir presuroso, le dio el enfoque creativo de que lo que más le preocupaba era no acabar haciéndome sufrir. (Ay, qué lindo).
Afortunadamente para mi, esta era la vigésima octava vez que escuchaba semejante sarta de estupideces. Ya con las horas nalga invertidas esperando junto al teléfono una vez concluida la tregua para descubrir que el galán ya estaba comprometido con otra, sabía perfecto que esta negociación no era del todo favorable para mi.
En un arranque de claridad y sabiduría, le dije que de la puerta de mi casa para afuera, había una barbaridad de espacio y que podía tomárselo todito. Le dije que el punto de tener pareja es pasarla padre y no sentir el yugo de la presión. Le dije que tampoco estaba taaaaan clavada (aunque sí estaba, para qué les miento) y que pronosticaba una prontísima recuperación emocional. Le dije que lo acompañaba a la salida. Y ahí, para su descontrol, le cambié la jugada de tal forma que de repente, ya no quería tanto espacio, nomás poquito. Unas horas a lo más. Tal vez en lo que iba por un café y regresaba. Pero el daño estaba hecho. Ya habían salido de su boca las palabras que aprendí a decodificar como:
“No me llames tú (porque, invades MI espacio). Te llamo yo…..(ahí cuando tenga un espacio).
Mi punto es que las medias tintas son el caldo de cultivo de nuestra perdición. O estás, o no estás. Es mejor terminar que poner plazos para posponer nuestra vida, mientras ellos siguen con la suya.
Otras frases que significan “se acabó” son:
- No eres tú. Soy yo (que acabo de conocer a la Cuquis Garabatillo y se cae de buena).
- Voy a estar trabajando día y noche una larga temporada (en cosas de vital importancia, como mejorar mi juego de golf).
- Quiero ver si te extraño (porque no creo, chula).
- Voy a esperar hasta poder ofrecerte un futuro (porque el presente como que no me está divirtiendo).
Chicas, aprendamos a oler el bullshit. No es agradable pero eso sí, nos acaba impulsando a buscar el aroma del perfume. He dicho.
--- por Martha Soller Mallet @cholechita @estrogeno3



