Se me ocurre remontarnos a los comienzos de la humanidad cuando los grupos de individuos estaban reunidos alrededor de las mujeres, sí muchachos, como lo leyeron. Eran las mujeres las que no sólo recolectaban los frutos y cuidaban a los niños sino, que también daban las instrucciones necesarias para que la sociedad funcionara. Los hombres, en su papel de proveedor y explorador, salían a cazar al jabalí en turno para hacerlo carnitas.
Las mujeres tenían el rol más importante en la sociedad. Los hijos y todos los miembros de la familia vivían dentro de la comunidad de la familia de la madre. No existía el matrimonio, no se enojen chicas pero el bling-bling del anillo de compromiso no era necesario. Digamos que era un acuerdo verbal, así que en cuanto uno de los dos se cansaba del otro bastaba con hacerse una mala cara, hablarlo y no había necesidad de los buitres que son los abogados de divorcio. El hombre acompañaba a la mujer en sus labores y pasaba la noche con ella, haciendo lo que dos cuerpos suelen hacer al calor del fuego de una hoguera y al amanecer él se iba a casa de su madre. Bastante cool ¿no? Ella no tenía por qué lavarle los calzones ni coser sus trapitos, sólo estaban juntos porque les apetecía, porque eran amables uno con el otro, se hacían reír y apreciaban lo que el otro les daba.
En la educación de los hijos participaba la familia entera, hermanas, hermanos, tíos, tías y abuelos. Así, al niño nunca le faltaba con quién jugar a "patear la roca" o "lanzamiento por liana" por lo que no había ningún resentimiento debido a que la madre lo dejara solo por ir a trabajar. Los niños tenían un entorno familiar tan grande que crecían seguros, protegidos y no había necesidad de psicólogos que les dijeran que tenían "déficit de atención" por "falta de atención" en sus casas. Los hombres no se sentían ninguneados y su hombría no se veía "manchada" porque la mujer fuera la cabeza de la sociedad. Se vivía en paz y en armonía con la naturaleza, y al ser la mujer quien daba la vida, su figura se veneraba tanto como el de una diosa. Hombres y mujeres convivían de manera próspera y alegre, con un profundo respeto tanto de las relaciones emocionales como sexuales.
Esta forma de sociedad era tan equilibrada, armoniosa y funcional que hasta la fecha en China sigue existiendo un grupo así. Se llaman los Mosuo y han conseguido preservar por más de 1,000 años su sociedad matriarcal. Han llamado tanto la atención, su entorno es tan amoroso, tan bello y equilibrado que hasta se han convertido en una atracción turística. En la sociedad Mosuo, la igualdad y el respeto entre hombres y mujeres es absoluto. Ellas y ellos pueden en un momento dado dejar a su pareja y decirle “ya no quiero estar contigo, quiero estar con otro”, y su entorno ni las presiona ni las critica. Los niños crecen sin el trauma de la "separación" de su núcleo familiar pues éste siempre es sólido y muy amplio al incluir a los tíos, abuelitos, etc. En la sociedad Mosuo la madre se ocupa de la familia de una manera armónica pues en su cabeza no están ni la ambición ni el poder, simplemente la armonía familiar y social. Ahí no se discute para nada, los hombres son muy educados y delicados con las mujeres y están exentos de los prejuicios y las presiones sociales causadas por la superficialidad en que vivimos.
Los tiempos han cambiado muchísimo ¿no es así? ¿Por qué no rescatar algunas de las costumbres de nuestros ancestros? ¿Por qué no buscar que la mujer cuente con el respeto y la equidad que se merece y aprender de sus virtudes como líderes y amantes de la vida y la naturaleza?
Yo propongo que éste y todos los días sean días de la mujer, porque estoy segura que en reciprocidad haríamos que todos los días fueran días del niño, del hombre, de la familia y del amor. Todos y cada uno de los días.
--- por Ana Patricia Castañeda @GranComandante @estrogeno3
Fuente de los Mosuo: La Vanguardia, Barcelona, España.