Friday, August 27, 2010

"Correr es sorprendente. Córrele y verás."

Si hace un año alguien me hubiera dicho que sabía que lo mío era correr, no le hubiera creído. ¿Correr yo? Ni en drogas.


Nunca antes había pensado en correr. Nada me motivaba a hacerlo ¿Correr, cómo pa' qué? No sólo cansa, es aburrido, agarrar condición cuesta harrrto trabajo y tarda mucho en sentirse, y si piensas que te va a cambiar el cuerpo, mejor búscate un buen cirujano plástico. Eso del gusto por hacer ejercicio o ya se trae o se te inculca de chamaco - pensaba yo.


Más equivocada no podría haber estado. Que me tomó mis añitos descubrirlo, eso que ni qué. Pero ahora que correr se ha convertido en una de esas cosas que más disfruto hacer, me siento feliz de haberlo intentado.


¿Qué por qué lo intenté si ni siquiera se me antojaba? Dos buenas razones:


- Mi buen amigo Pepito, quien se clavó en esto de la corredera hace no tanto, empezó a venderme la idea para que pudiéramos ir juntos a las carreras domingueras de las que él ya era asiduo participante. Yo admiraba su fervor, pero mi férrea postura sobre correr seguía siendo la misma: Ni en drogas.

Fue tanta su insistencia y la emoción que destilaba cuando contaba lo excitante que era correr tempranito y el ambiente buena onda, revitalizante y saludable que se sentía por parte de los corredores, que después de escucharlo varias veces contar lo mismo, logró que lo pensara. En mi mente empezó a revolotear la idea "se me antojó estar ahí".


- La idea de imaginarme como alguien que disfrutaba correr empezó a gustarme. Lo malo es que era sólo la idea... Na' más de pensar lo que implicaría, me daba flojera, muuucha flojera. Además tenía gran amistad con el cigarrito. Fumar & correr no se llevan y, sin duda, el cigarro contaba con mi preferencia incondicional. Humito mataba ganitas de correr, hasta que...


Un buen día -¡buenísimo!- decidí hacerle caso a Pepito y a esa idea loca mía de verme corriendo. Total que me inscribí a una carrera de 5k con la consigna de trotar lo que mi cuerpito pudiera. Mi mente supo que no fue mucho lo andado, pero mis piernitas y pulmones opinaron muy diferente. ¡Pufff, pufff! En lo que sí coincidieron fue que lo habían disfrutado muchísimo. Sin embargo, si llegué a participar en unas dos carreras cortas más fue mucho. Era raro, aunque lo disfrutaba en el momento, no pensaba en entrenar pues todavía creía que correr era demasiado para mí. Trotar de vez -muuuy- en cuando estaba bien. Pero hasta ahí. Caminar es mejor, también es ejercicio y no te jode las rodillas - pensaba yo.


La prueba chingüengüenchona llegó sin chiflar siquiera. Era la carrera Human Race de Nike 10k. Por supuesto que Pepito empezó con su campaña para embaucarnos y decirnos lo chido que sería entrarle a esta carrera. Organizada por uno de los chonchos del negocio, el mero Nike. Miles de corredores simultáneos en todo el mundo. Hermosa ruta sobre Paseo de la Reforma y alrededores. No pues así sí. Me convenció. Esta vez mi meta sería llegar a los 5k y caminar el resto. Me cayó un veintesote. Si quería correr, tenía que dejar de fumar. La verdad es que ya había fumado de más, era más necedad que gusto. Lo mejor fue que dejar de hacerlo me costó mucho menos de lo que pensaba y descubrí por qué: ahora tenía algo mucho mejor que hacer con mi cuerpo y disfrutarlo sin culpa alguna.


La semana previa a la carrera me animé a "entrenar" (si así se le puede llamar a trotar en dos ocasiones); lo más que logré trotar fueron 2k seguidos. Acabé destruída pero eso sí, muy orgullosa y feliz.


Llegó el día tan temido y esperado al mismo tiempo. Octubre 24 de 2009. Me sentía emocionada y nerviosa. Hacía un poquito de frío y como soy friolenta me aterraba la idea de congelarme a media carrera y no poder seguir. Pero también pensé que asarme no estaría bueno y me arriesgué dejando mi chamarra. Buena decisión.

Balazo de inicio. Ahí iba yo a paso tortuga, convencida de que llegaría a los 5k, aunque fuera a rastras... Veía cómo me rebasaban, pero en lugar de sentirme mal por eso, respeté mi pasito tun tún segura de que así lograría mi objetivo y que muchos de esos que ahora me rebasaban a paso veloz, se quedarían en el camino. ¿Qué ojete, vea? jaja.


Me inventé una estrategia mientras trotaba. Consistió en ponerme metas chiquitas durante todo el trayecto. Un letrero, un árbol o una luz a lo lejos era mi meta y cuando la alcanzaba, venía la otra. Y me funcionó. Después de un buen rato y algo hecha pedazos, vi la señalización de los 5k. ¡Ya llegué, wórale! Me sentí harrrto feliz, había logrado mi meta y aunque cansadona, sabía que podía seguir un poco más. El pilón que le llaman... Por supuesto que le fui bajando a mi pasito tun tún y aunque hubo momentos en que quise dejar de trotar, preferí seguir haciéndolo porque me dolieron mucho más las rodillas cuando intenté frenar. Mejor le sigo, pensaba.


Todavía no sé cómo le hice para llegar a la meta trotando. ¡10k sin parar, plooop! Supongo que mis piernitas estaban mucho más absortas que yo y pa' pronto se manifestaron. Empecé a sentirlas tiesas, calientes, adoloridas y entumidas. Pero el golpe de adrenalina tampoco se hizo esperar y la emoción se impuso ante el dolor (al principio, claro). El éxtasis duró poco. Después del obligado baño con agua caliente, sentí el sablazo de los 10k recién conquistados. Y la venganza de los kilómetros recorridos comenzó. Los días siguientes fueron tortura pura para mis piernitas. Caminar se sentía gacho, bien gacho. Lo peor sin duda, sentarse en el WC y bajar escaleras. Ouch, ouch, ouch.


Ese día me quedó claro que correr era para mí. El cansancio y el dolor experimentados fueron una ganga con respecto a todo lo que correr me hizo sentir. Desde que lo hago me siento más fuerte, poderosa y chingona. Y me encanta esa trilogía. Hoy corro tres veces por semana pero en breve tendré que aumentar un día para lograr mi objetivo. Estoy entrenando para una nueva carrera. Me va a costar y harrrto, lo sé. Pero lo estoy disfrutando mucho y eso es lo que importa.


Correr, además de ser sorprendente, también es generosidad. Da muchísimo más de lo que pide. No sólo fortalece huesos, músculos y prácticamente todos los sistemas de nuestro cuerpo. También es un gran aliado y una excelente terapia para la mente. A cambio sólo pide constancia y nada más. Córrele y verás.


--- por Irma López de Rivera @deadeivis @estrogeno3

Sunday, August 22, 2010

A calzón quitado

No están ustedes para saberlo ni mucho menos yo para contarlo, pero el otro día tuve la necesidad imperiosa de ir en busca de ropa interior.

Y yo me pregunto:

¿Qué pasa en este país con la oferta de prendas íntimas? Por favor, que alguien me explique. Si no tienes la fortuna de ser talla 0 a 2, es prácticamente imposible conseguir algo que no te haga ver o como embutido toluqueño o como un enorme bebé envuelto en un pañal gigante.





Primero, está la sección que yo he bautizado como “Quiero guerra” . Aquí no existe el concepto de calzones normales. En su lugar, hay una gran variedad de pequeñísimos hilitos que una debe colocarse con gran maestría. El problema es que, por más intentos de visualización creativa que hice, nomás no me hallé con la idea de usar en el derriere algo que me quedaría mucho mejor como pañuelito, o como diadema.

En la sección de guerra abunda el encaje, las plumas, los ligueros, los estampados de leopardo y no venden látigos porque ya sería too much.




Discretamente, me pasé a la siguiente sección, a la que deberían ponerle “No importa porque nadie nunca, nunca, nunca me va a ver”. Aquí, la palabra operativa es “soporte”. En esta área, todo calzón te llega por lo menos 4 dedos arriba del ombligo, para contener la molesta pancita. Lo incómodo del asunto es que el calzón choca con el brassiere, dando la impresión de que te pusiste un traje de baño completo. El material más común es el spandex, que si bien logra un hermoso modelado de la figura, corta la respiración y necesita ser retirado con tijeras (cosa que sospecho sería un terrible mood killer).


Desesperada, le pregunté a la señorita:

-“¿Oiga, tiene algo para una mujer, digamos, normal?”

Se me quedó viendo con una expresión vacía.

Insistí.

-“Sí. Algo in between estas dos prendas, por ejemplo …..”.


-“Hum…este…hum….esteeeeeee”.

Me lleva Judas Iscariote. ¿Cómo puede ser tan complicado adquirir un calzón que no necesiten encontrar con una radiografía, o uno que no te recuerde el ropero de la abuelita?

Yo estoy segura de que el secreto de Victoria es que ella personalmente no usa g-stings. No todas nos vemos sexy´s cuando nuestra anatomía se desborda de nuestro calzón peor que río en temporada de huracán. Pero eso tampoco quiere decir que nos tengamos que conseguir una tienda de campaña.

Claro que tras varios tanques de gasolina y una exhaustiva búsqueda, encontré algo indecentemente decente. Pero el punto es que no debería ser tan difícil, sobre todo en un país en donde el promedio de la mujer no es talla 0 a 2, ni tiene de 80 a 100 años. Así que si alguna de ustedes, mis queridas lectoras (o lectores, ¿por qué no?) estaba pensando en una buena idea para emprender un negocio, pónganse en contacto conmigo a ver si podemos lanzar “Martha´s secret” aquí en México. Estoy segura de que sería un éxito total.

Tuesday, August 17, 2010

"Perritos sin mecate"

En días pasados circuló una especie de "convocatoria" por parte de una residente de la colonia Condesa para envenenar perros que no llevaran correa en los parques de dicha colonia. Escudándose detrás de la salud de sus hijos (sin dar ningún tipo de argumento que lo avale más allá de que "los espantan y ensucian") propuso llevar a cabo lo que llama "El Plan Albondigas de Exterminio" que consiste en colocar albóndigas envenenadas en los parques así como también envenenar el agua de las fuentes. Más allá de que su "propuesta" se me hace barbárica, imprudente y es hasta irresponsable (tanto niños como perros con correa pueden comer o tomar agua de la fuente), denota muy poca tolerancia y falta de cultura. Si bien es cierto que todos los dueños que pasean a sus perros DEBEN hacerse cargo tanto de los deshechos como del comportamiento de los mismos, no es posible que exista gente que considere a las albóndigas de exterminio como solución.

Los dueños de perros que gustan de salir a pasear a sus mascotas deben ir siempre acompañados de una o más bolsitas de papel o plástico para levantar los regalitos que pudieran dejar. También deben ser conscientes de que no a todo el mundo le gustan los animales y no deben permitir que se les acerquen y mucho menos se les suban; esto último es importante porque incluso pueden llegarle a tirar una mordida como reacción a algún tipo de provocación. Por tipo de provocación entiéndase una abeja que le pique o que un niño le jale la cola, entre muchas cosas que pueden suceder. Y es aquí que me parece oportuno presentarles a mis 4 perros:

Celia la negra (Labrador),


la Lola (Yorkshire),


Don Goyo
(Pomeranian)


y Penélope Glamour (Pomeranian):


Siempre que salgo a pasear con ellos lo hago CON correa por un sin fin de razones, la principal es para mantenerlos controlados pues sé que no hay nada que garantice al 100% que no van a salir corriendo atrás de una perrita en celo o que no van a ser atacados por otro perro; la correa me permite acercármelos y cargarlos de ser necesario. Cabe mencionar que son mi adoración y que me moriría si algo les pasara. Y no necesito de las amenazas de una loca desmecatada, psicópata y fascista para que me preocupe la seguridad de mis canes ¡ahora resulta que ni el agua de la fuente van a poder tomar sin el peligro de ser envenenados! Si de por sí me da miedo salir a la calle, ahora me da miedo salir a la calle con mis perros a caminar. No puede ser. México tiene muchos problemas como para que además entre la ciudadanía se den este tipo de acciones nacidas de la intolerancia. Y justo aquí es donde quería llegar: la intolerancia que estamos experimentando. Intolerancia a las mascotas de los unos, hacia los hijos de los demás, al coche de a lado, al policía del cruce, a la recepcionista, al valet parking, al viene-viene, a la cajera del banco, al ejecutivo de cuenta, al cerillo, a la señorita del call-center, a los del equipo contrario,... a todo y todos con los que nos topamos durante el día (y parte de la noche).

Otro ejemplo es el de los matrimonios gays. Pareciera que la gente que gusta del mismo sexo tiene "algún origen diferente y desconocido que el de los heterosexuales" (@lezorrillo dixit). Pareciera que una pareja de homosexuales no es capaz de ser gente honorable y decente, que no puede ser depositario de la confianza del estado para cuidar, alimentar, vestir, educar y, por sobre todas las cosas, amar a un pequeño sin familia. ¡Qué triste! Qué pequeño debe ser el corazón de aquel que no es capaz de entender que lo que un niño necesita y recibe no lo determina la preferencia sexual de una pareja. A esas personas les pregunto ¿cuántos padres heterosexuales maltratan a sus hijos a veces con golpes físicos, otras con verbales? Lo lamento, no podemos vivir en el medioevo, creyendo que sólo existe una verdad y que sólo nosotros somos dueños de ella.

Si seguimos en este camino bardeado por la intolerancia hacia los demás, no podremos ver la inmensa y diversa belleza de lo que nos rodea día a día.

Digamos y actuemos, no a la intolerancia.


--- por Ana Patricia Castañeda G. @GranComandante @estrogeno3

Monday, August 9, 2010

Estaría “De pelos”

Con todo el respeto que les tengo a las mujeres que vivieron en la época de las cavernas, no siento que haya mucho que envidiarles. Desollar al mamut, ser arrastrada a la cueva por la cabellera (bueno, eso tal vez), tratar de prender la fogata con dos palitos , recibir la noticia de que un Tiranosaurio Rex se merendó a tu cuarto marido (los primeros 3 fueron víctimas de un Ornitópodo, un Anquilosaurio y un Massospondylus, respectivamente), tener que llevar a los niños al colegio en liana…. No. No fueron tiempos fáciles. Sin embargo, hay algo que ellas disfrutaron que hoy sería un descanso para todas las chicas modernas:

La total y absoluta despreocupación por el vello facial y corporal.




Yo soy de la teoría de que la depilación podría ser utilizada con gran éxito como método de tortura para lograr cualquier confesión, falsa o verdadera. Pero claro, sólo funcionaría en hombres, porque las mujeres nos hemos acostumbrado estoicamente a que nos arranquen de raíz los excesos capilares indeseados y por segundos, las ganas de vivir. Y es que hoy, los vellitos no son considerados bellitos.

La industria de la remoción de vello ha amasado grandes fortunas, pero si no tienes un temple de acero, no es recomendable usar kits “Arránquelo usted misma”. Recuerdo una terrible ocasión en la que compré mi propia cera. Pensé, “¿Para qué pagar y perder tiempo si puedo hacerlo yo en casita?”. La respuesta me llegó en forma de un torrente de lágrimas de arrepentimiento y dolor.

Lo primero que hice mal fue ignorar el proceso normal, que consiste en aplicar tiritas de cera e irlas arrancando poco a poco. Para acabar antes, decidí ponerme el producto en toda la pierna, como una bota de los años sesentas.

Pero para mi infortunio, cuando llegó el momento de arrancarla, perdí la voluntad, el valor y la determinación que se necesitan para la heroica tarea. Como consecuencia, la cera se adhirió a mi como una segunda piel. Tanto, que pensé que ni Dios Padre Todopoderoso podría arrancarla jamás. Creí que quizá la única opción sería emparejar la otra pierna y aprender a vivir con esa cruz. Desesperada, tuve que ir a un salón para que me pusieran capas y capas de cera que derritiera la costra asesina. Después de varias horas, juré que nunca más subestimaría a los profesionales de la depilación.

Cuando te hagas el penoso procedimiento en el bigote y el área del bikini, es importante recordar que maldecir a la señorita ayuda sólo momentáneamente, pero después puede ser motivo de expulsión del spa. Puedes optar por caminos menos dolorosos, como las cremas depilatorias o el rastrillo, pero su efecto es de muy corta duración y cuando te empieza a salir el vello, corres el riesgo de parecer un chayote espinoso a la vista y al tacto.


Si tienes dinero y paciencia, lo más conveniente es la depilación láser, porque en cosa de 200 o 300 sesiones te dejan como bebé recién nacido, con el plus de que es para siempre.

Ahora que si prefieres evitar el dolor del todo, siempre existe la opción de teñirte los vellos, pero sinceramente, a mi siempre me parece que quedas como Chewbacca.


Yo me pregunto si no sería más factible razonar con los hombres y ver si podemos convencerlos de agarrarle el gusto al vello facial y corporal en las damas. En Rusia lo han logrado con gran éxito. Quizá si le ponen voluntad, si aprenden a compartir el honor de portar bigote y barba con las mujeres de su vida, la nuestra sería más fácil. Y en términos económicos, los maridos ahorrarían una barbaridad. Podrían viajar alrededor del mundo, comprar una isla privada, bañarse en champagne todos los días, o comprar todas las pantallas de plasma que quisieran. Y la verdad, no nos veríamos taaaaaan mal. Todavía guardaríamos esos rasgos femeninos que los han cautivado en todas las épocas.


¿O ustedes, qué piensan?

--- por Martha Soler Mallet @cholechita @estrogeno3

Sunday, August 1, 2010

Del piropo a la bofetada sólo hay un paso

A todas nos ha pasado. Vamos caminando por la calle y de repente, escuchamos una voz susurrante:

“SSSSSSSsssssssssss….en esa cola sí me formo…….”.

Claro que el hombre que nos lanzó esa flor seguramente tenía buenas intenciones. Probablemente sucumbió al encanto de nuestra retaguardia y lleno de admiración, nos lo quiso hacer saber. Lo que pasa es que en su entusiasmo cegador, no consideró que la palabra “cola” no es precisamente la elección más romántica para halagar a una mujer.

Claro que está mucho peor lo que le pasó a una amiga, que llegó indignadísima contando que un albañil desaliñado y sudoroso se atrevió a gritarle:

“Más merezco, pero contigo me conformo”.

¿Más merezco? Bueno, por lo menos, problemas de autoestima no tenía, el muchacho.

Hay algunos piropos que necesitan cierta explicación para saber si se van a agradecer o no. En cierta ocasión, un amable señor me dijo:

“Estássssssss plena, mamá”.

(Es muy importante el arrastre de la s).

Tuve que acercarme a él para preguntar si eso era bueno o malo, y él me aseguró, sarcástico, que era “bueníssssimo”. Le di las gracias y me fui tan confundida como antes, pero con la convicción de que yo era una fémina plenamente especial.

Personalmente, me gustan los piropos que exhiben cierta creatividad, como Quién fuera bizco para verte dos veces”, o si vas acompañada por una amiga, el clásico “¿Qué comen las ardillitas? ¡BELLOTAS!”. Nótese que aquí no hay referencia directa a alguna parte de tu anatomía, y no incluye la molesta descripción de lo que el individuo quisiera hacer con ella.

Esa, muchas veces, es la diferencia entre el halago y el insulto.

Algunos piropos NO RECOMENDADOS en caso de que lo que se busque sea lanzar un cumplido y no hacer reír al compadre de junto, son:

  • Chichocamos, nos matamos…
  • ¿En nalgota ocasión nos hemos visto?
  • Con esas tortas y una fanta, hasta mi pajarito canta.
  • ¿Jugamos a la basurita? Tú te tiras al suelo y yo te recojo.
  • Cómo me gustaría ser sol, para darte todo el día.
  • Qué bonitas piernas. ¿A qué hora abren?
  • Yo no quiero tu oro. Yo no quiero tu plata...sólo quiero el tesoro que tienes entre las patas.
  • Quisiera ser Tarzán para perderme en esa jungla.
  • Si como las mueves las bates, ¡ay que rico chocolate!
  • Me gustaría ser baldosa, para poder verte la cosa.
  • Dichoso el clavo que ponche esas llantitas. (Este, en especial, ni se les ocurra si la chica es rellenita, o habrá bofetón seguro).

Espero que capten el sentido general de las objeciones a estas frases, porque la auto-censura me impidió incluir otras joyas del vocabulario callejero.

En cambio, qué bonito que te digan algo como:

  • ¿De qué juguetería te escapaste, muñeca?
  • ¿Cuánto tiempo te tardas en cerrar esos ojazos?
  • ¿Qué comen los pajaritos? Macitaaaaa (Nacón, pero aceptable).
  • ¿Quién fuera reloj, para ser dueño de tu tiempo.

Asimismo, es mucho más apreciado un ¡Guapa! que un “zzzzzzzabrosa”, “jugoszzzzza”, “macizzzzza” o “gustozzzza”.

Se valen las felicitaciones a tu madre por haberte parido si no incluyen una invitación a pecar con ambas.

En fin, mis queridos lectores. Eviten las bofetadas y provoquen más sonrisas que ganas de irte a desinfectar con Clorox. No hay necesidad de ponerle mayonesa al camarón, ni de matar al oso a puñaladas. Usen su imaginación, sean creativos y si ya de plano les da la tentación de gritarle alguna vulgaridad a una mujer, piensen que otro cabrón puede estar a punto de hacerle lo mismo… ¡a su madre!

P.D. Les recomiendo mucho este corto que ejemplifica lo que no se debe hacer, pero qué divertido está, por Dios que me mira.

http://www.youtube.com/watch?v=q25310aVV_0

--- por Martha Soler Mallet @cholechita @estrogeno3

Wednesday, July 28, 2010

"El artículo más "IN" para esta temporada."

Todas las temporadas tienen un artículo a destacar. Artículos que a las mujeres nos encantan, tanto que hasta hay jalones de cabello por hacerse de uno de ellos. Sí, están de moda, son el hit del momento. Son... los "HAPPY DADDIES".

Las edades varían pero están cortados con la misma tijera tanto en el corte de pelo como en el corte del traje. Cinturón, corbata y zapatos de diseñador, un buen reloj en la muñeca izquierda, deslumbrante puesto impreso en su tarjeta de presentación, más de 1 teléfono móvil (por lo general BB y iPhone), mucho presupuesto y, lo más importante, tienen a la familia de vacaciones lejos de ellos. Así es, es época de vacaciones y durante el primer fin de semana los HAPPY DADDIES son vistos manejando de regreso en sus automóviles de lujo después de haber depositado a sus familias en Cuernavaca, Valle o Acapulco. Van felices con una radiante sonrisa en la boca preámbulo de la diversión y libertad que gozarán entre semana durante este periodo estival (desde luego los fines de semana pertenecen a la familia). Te los puedes encontrar en los restaurantes y antros de moda, por lo general van acompañados de un añejo grupo de cuates de la universidad (también HAPPY DADDIES) el cuál se terminará ampliando al paso de las copas. Los temas de conversación varían entre sus éxitos profesionales, el fútbol, el golf, sus inversiones y sus próximos viajes al exterior. Siempre están de buen humor y son por demás simpáticos. Sí, son ellos, los conoces y son el último grito de la moda.

Pero ojo, como buen artículo de moda, los HAPPY DADDIES tiene sus pro's y sus contra's. Los pro's: ellos son diversión garantizada. En su compañía siempre habrá buena comida, buena bebida, muchas risas y su trato hacia ti será como de reina. Son expertos en hacerte sentir como si fueras la última Coca-Cola del desierto así que tu ego se inflará 3mil kilómetros en todas direcciones. Los pro's son muchos pero tienen fecha de caducidad. Recuerda que ellos son los "don juanes contemporáneos" y para ellos es temporada de cacería, misma que termina con el fin de las vacaciones de sus hijos.

Los contra's: Los HAPPY DADDIES son como candidatos políticos en plena campaña: se les ve mucho, abrazan y besan mucho, prometen mucho y tienen compromisos que están antes de cualquiera de esas promesas. Utilizarán cualquier truco o recurso a su alcance para hacerte caer en sus redes. Y después de haber conseguido la curul no se acordarán de nada de lo prometido. De reina pasarás a ser “¿quién dices que eres? no recuerdo tu nombre”.

Algo que no puedes ni debes olvidar al hacerte de un HAPPY DADDY: está “disponible” sólo porque su pareja e hijos están fuera de la ciudad. En resumen, los HAPPY DADDIES están IN, enamorarse de ellos está OUT.

Recuerden chicas que ésta es temporada de HAPPY DADDIES, no son gratis pero están de oferta. Y como decía mi abuelita, “de la moda lo que te acomoda”. Cada quién sabe qué tendencia le va ¿no creen?

P.D.- Y chicos, no se preocupen que también existe la versión “HAPPY MOMMIES.” De las cuáles escribiré en mi próximo post.

--- por Ana Patricia Castañeda G. @GranComandante

Monday, July 26, 2010

"Al Centro Histórico, por favor." (2da parte)

Y como lo prometido es deuda, les compartimos la 2da parte del entretenido relato de la Chapis sobre sus vacaciones en la Ciudad de México:


Museo del Estanquillo - www.museodelestanquillo.com
Colección variada de Carlos Monsiváis (QEPD) que quiso compartir con nosotros, sus mexicanos. Seguramente desde donde nos observa, se sentirá muy halagado de ser visitado. Suban a la terraza abierta -último piso- para tomar algo, además de un bañito de sol o de lluvia.


Pasaje peatonal Regina
Disfruté mucho vagar por esta calle, hay algunos cafecitos y bares diminutos que atraen. También una vecindad –enfrente de un parque chiquito- que nos pareció muy fiestera pues las 2-3 veces que hemos pasado por ahí, el jolgorio está a todo lo que da. Con suerte y les toca presenciarlo.


Sobre el 1er callejón de Mesones #7, esquina con Regina, hay un pequeño bar muy a gusto -Hostería La Bota- que forma parte del Centro Cultural Casa Vecina. www.casavecina.com


Palacio de Bellas Artes – www.bellasartes.gob.mx
No hay de otra más que ir. La exposición temporal siempre es garantía, al igual que el resto de lo que ahí sucede. En nuestro caso, tuvimos el privilegio de conocer parte de la genialidad de Pedro Friedeberg. Cuando él se fue, llegó otro distinguido huésped que lamentablemente recién nos dejó (el pasado 11 de julio): el surrealista belga René Magritte. Los que pudieron verlo, segurito lo disfrutaron tanto como yo; los que no, imploren su regreso jaja. Ahora ese vacío que dejó Magritte seguramente será llenado -próximamente- con otra grandiosa exposición que hará suspirar, así que recomiendo estar pendientes de la página web para ser los primeritos en la cola del museo.

Gimnasio dominical - www.df.gob.mx/wb/gdf/muevete_en_bici
Para mis estándares, resulta infame abrir el ojo un poco antes de las 8:00 a.m. en domingo. ¡Y estando de vacaciones, pfff! Para otros, quizá será normal (y los envidio). Como sea, vale la pena abandonar la hueva dominguera y salir a caminar, trotar, correr, patinar o andar en bici. Todos los domingos cierran parte de Reforma y las principales calles del Primer Cuadro de 8am a 2pm. Claro que entre más temprano, menos gente, mejor. Por eso mi insistencia en la desmañanada. Tan pronto se siente ese friíto sabroso en los cachetes, la fiaca desaparece.

Y como todo buen viaje se engrandece comiendo y bebiendo rico, pues mi chaparrito y yo -como buenos comensales que somos- intimamos rebien con la gula y le entramos a todo lo que se veía y olía rico. Para lo que nos dio tiempo conocer… El Salón Corona donde una retacada torta o taco no puede rechazarse; El Danubio, perfecto para saborear langostinos y ser bien atendido; Café de Tacuba, si de antojitos se trae ganas; y el Casino Español, para comer como Dios manda. Rico y abundante.



Ya con la panza en todo su esplendor, no había de otra más que caminar y conocer y caminar y parar hasta que nos daba hambrita otra vez o las piernitas se rendían.


Pareciera que nos alcanzó para mucho. Pero estando allá y volteando a ver todo lo que hay, la perspectiva cambia. Y las ganas de planear la segunda parte, crecen. Habrá que volver. Pronto.

---por Irma López de Rivera (La Chapis)

Monday, July 19, 2010

Por qué no es recomendable hacerse pipí en la primera cita.

Hay un hecho científico incontrovertido:
La vejiga es un órgano que tiene voluntad propia. Controlar sus urgencias no siempre es posible, pero hay pocos momentos más inoportunos para que esto ocurra como durante una primera cita.

Como diría el famoso locutor de 911:
“Sí, lo recuerdo bien”.

El incidente tuvo lugar hace varios años. En aquél entonces, yo practicaba un deporte que se suponía era tenis, aunque quizá lo que hacía se parecía más al baseball. En el club jugaba un príncipe de esos a los que les brilla el diente al sonreír. Yo suspiraba por él al igual que prácticamente todas las féminas en las instalaciones. Todas soñábamos con ser la niña a la que él iba a honrar con una invitación a salir.

Por fin, llegó mi día. El príncipe de príncipes se me acercó y profirió las ansiadas palabras:
“¿Qué vas a hacer en la noche?”.

Por supuesto, corrí a mi casa a iniciar la pre-producción y producción del evento:
Mascarilla de barro, exfoliación con zacate, consumo de té de tila para controlar la ansiedad y la posibilidad de balbuceos incomprensibles, selección de las prendas de vestir y varias horas para lograr el intento de peinado a la Farrah Fawcett.

A las 8 en punto apareció el galán en su flamante auto (así lo veía él, pobrecito). Yo, emperifollada y feliz, inicié lo que anticipaba como una larga y sólida relación. El muchacho se dirigió entonces a una fonda de mala muerte en la que cada platillo tenía su cucaracha incluida, cortesía de la casa. Tras varios vasos de agua de horchata, mi vejiga hizo su petición. Le pregunte al mesero dónde estaba el baño, y escuché estas terroríficas palabras:

-“Está descompuesto, señorita”.

-“Pero ¿cómo? ¿No jala? No importa tanto. Sólo es pipí.”

-“No señorita, lo están reparando. No hay ni escusado”.

Finísimo establecimiento.

En fin, regresé a la mesa y urgí al príncipe a pedir la cuenta, pero claro, él quería sus chongos zamoranos. Me atreví a decirle que tenía que ir al baño, así que si se apresuraba con el postrecito se lo iba a agradecer.

Para cuando salimos de la fonducha, yo ya estaba morada. Le supliqué que antes de ir a mi casa se detuviera en un Vips, Toks, Sanborn´s….cualquier lugar con un escusado en funciones.

Accedió, pero esa fue su primera (y última) falsa promesa. De pronto lo vi entrar al periférico y me dijo:

-“Llegamos rápido. Sí aguantas”.

Fue entonces que lo empecé a escuchar todo como en cámara lenta. Traté por todos los medios de hacer acopio de fuerza y voluntad:
“Mi mente es superior a mi vejiga, mi mente es superior a mi vejiga, mi mente es superior a mi vejiga….”, premisa que probó no ser cierta.

Todo estaba casi bajo control, pero de pronto, un coche se le cerró al príncipe, quien reaccionó frenando bruscamente…. Y ahí, en ese histórico momento, sentí el primer chorrito escapar.

Aquí va el segundo hecho científico incontrovertido: Una vez que sale el primer chorrito, no hay vuelta atrás.

Para que el hombre de mis sueños no se diera cuenta inmediata de lo que le estaba sucediendo a las vestiduras de su flamante coche, procedí a hacerme 20 litros de pipí chorrito a chorrito, como aspersor:

Chis…..chis….chischischischis……..chis……chis……chis…..chischischissssssss….chis….chis……

A pesar de mi maestría para disimular la inundación, sabía que tendría que confesarle lo sucedido antes de bajarme del coche, porque ya sentía a Nemo nadando en mis zapatos.

Para qué entrar en detalles de esa humillante conversación. Baste decir que esa fue mi primera y última cita con el príncipe, que debe haberse gastado en el auto-lavado lo que no se gastó en la cena.

En mi defensa, se lo advertí. Las mujeres no contamos con ese práctico accesorio que facilita hacer pipí en cualquier esquina, en cualquier arbusto, en cualquier rincón. Todo lo que el galán tenía de guapo, lo tenía de incomprensivo. No debió haber retado a mi vejiga. Big mistake. HUGE.

En fin, si tuviera que plantear una moraleja para esta tristísima historia, tendría dos cosas que recomendar:
1. Cuando salgan en una primera cita, lo primero que deben hacer es preguntar dónde está el baño y si funciona.
2. En caso negativo, por ningún motivo se beban 5 vasos de horchata.

Ahora los dejo. No sé por qué me dieron unas ganas tremendas de hacer pipí.

---por Martha Soler Mallet @cholechita @estrogeno3

Monday, July 12, 2010

"Cuando tu novio te pida ver el soccer con él, siéntate".

Sé que parecería que estoy pidiéndoles que se porten como mujeres abnegadas, obedientes y sumisas pero ¡no! No es por eso. Les pido que hagan acopio de su paciencia y deseo por aprender y les explico el por qué.

Pero antes de hacerlo, es importante que sepan que yo era "antifutbolista (soccer) recalcitrante, intolerante y de hueso colorado" hasta que comencé a salir con mi pareja actual. Él es de las personas que más conocen de soccer sin dedicarse a alguna actividad alrededor del mismo. Su padre jugó en las fuerzas básicas del Barca por lo que convirtió a dicho club catalán en su religión y desde que comenzó a caminar amó al balón. Todos y cada uno de los días que he pasado con él (y ya son varios años) lee las notas de los principales diarios deportivos pero particularmente 2 españoles (1 de Barcelona y 1 de Madrid) así que no sólo conoce mucho sino que está súper enterado de lo que ocurre a diario con el fútbol soccer español. Y así, comenzó un romance con una de las personas que más odiaba y menos conocía del fútbol soccer.

Como a muchas otras mujeres, mi novio me pidió un domingo que me sentara a ver jugar al Barca con él y con una infinita paciencia comenzó a explicarme los básicos y las reglas de lo que yo llamaba "deporte de panboleros". Honestamente, yo venía de un divorcio y sabía que si quería que durara nuestra relación tenía que poner de mi parte y hacer lo posible por entender el mayor amor en la vida de El Barón. Y así fui testigo, a lo largo de los años del crecimiento, fortalecimiento y conclusión de un equipo como ningún otro en la historia. Y no sólo lo digo por sus indiscutibles y sin precedentes logros, tampoco por ser la columna vertebral de los jugadores de la selección española, hoy campeones del mundo. No es por las lágrimas de Andrés Iniesta, el humilde y portentoso hombre que ganó el Mundial. Ni lo es por el virtuoso de Xavi Hernández o por la fuerza y temperamento de Pujol. No sólo es por el fair play con el que el Barcelona jugó cada vez que se paró en la cancha ni tampoco por las declaraciones de sus integrantes: siempre de caballeros, aludiendo y reconociendo no sólo las dotes y cualidades de sus compañeros sino también las de sus rivales. Lo digo simple y sencillamente porque es un placer verlos jugar. Para una amante del ballet clásico, es como ver al maravilloso Ballet Bolshoi. Es como ver Las Meninas de Picasso en vivo. Es como presenciar la fusión entre la pasión y la técnica. Es arte puro. He sido convertida.

Y al ver el arte del Barca no puedo dejar de pensar en lo que mi profesor de teatro, un ruso de unos 50 y tantos años, flaco, muy alto que fumaba como degenerado, me decía constantemente. "Práctica. Práctica. Práctica. Porque sólo a través de la práctica se domina la técnica. Y sólo a través del dominio de la técnica se logra la perfección. Lo difícil hacerlo fácil para después hacer lo fácil, hermoso." Esta es la base de los deslumbrantes e increíbles logros del equipo catalán, el dominio de la técnica les da la posibilidad de recargarse en ella, de contar con un cimiento fuerte sobre el cuál volcar su garra, su deseo, creatividad y pasión. Les da la libertad de surgir con la imaginación suficiente para sorprender a los adversarios, como en el caso de la selección española contra la alemana. Pueden molestarse con mi última oración pero deben reconocer que viéndolos jugar era indudable que se estaba viendo jugar al Barca.

Y con mi añorado recuerdo de mis clases de teatro y de las increíbles conversaciones con mi profesor ruso, reflexiono sobre las bases sobre las cuáles está montada nuestra selección. La selección mexicana de fútbol sóccer. El equipo que va a un evento mundial a mostrar lo que México es, el equipo que va como representante de todos nosotros. Y entonces me viene a la mente el presidente de la Federación Mexicana de Fútbol diciendo ante las cámaras de televisión "Bueno, yo no sé nada de fútbol." WTF!!!! Y esa fue la gota. Es es irreal. Vivimos en un país surrealista. ¡Es un cretino! ¿Qué demonios hace dirigiendo a la federación ¡SI NO TIENE IDEA DEL FÚTBOL!? Para eso... ¡nombro de manera oficial y con toda la seriedad posible a mi novio como candidato a presidente de la federación mexicana de fútbol!" Estoy convencida que este cabrón hará más por ella y por el fútbol de nuestro país, que el cretinazo cara-dura que se fue a pasear y a dar vergüenzas.


Y así puedo por fin revelar la razón por la que agradezco a mi novio el que me haya pedido ver jugar al Barca aquél domingo:
Hoy puedo decir con total convicción que he ido de Kaká al Surrealismo ida y vuelta.
Hoy puedo decir que vivo en una escena surrealista mexicana y por lo tanto quisiera su apoyo para ayudar a que El Barón ( @LeBaronice ) sea presidente de la federación, aunque sea la intergaláctica.

Al fin y al cabo en este país bizarro, tropical de a madres, todo es posible.


¡Súmate a la causa!
El barón y su grupo de expertos
@elbaron_causa

--- por Ana Patricia Castañeda G. @GranComandante @estrogeno3

Thursday, July 8, 2010

Al Centro Histórico, por favor.


Durante algunos meses del año pasado estuve recopilando datos sobre ciertos museos, calles, edificios y otros espacios de esta grandiosa y caótica Ciudad de México que no conocía o que tenía tantos años de haber estado ahí, que ni mi memoria se acordaba. Mis ganas de viajar por el D.F. y convertirme en la viajera más entusiasta fueron creciendo conforme aumentaba también mi listita de lugares visitables. Casualidad o no, la mayoría de esos espacios estaban ubicados en el Primer Cuadro de la Ciudad. El próximo destino viajero estaba decidido. Nos iríamos de viaje al Centro Histórico. ¡Eeeeee!

La emoción comenzó desde ese momento, saber que viajaríamos dentro de la ciudad le puso más ondita. Y esta extraña y mágica sensación se quedó en mí, antes, durante y varios días después del viajecito. Que tu casa está a pocos kilómetros, pero que no dormirás ahí. Que estás en un hotel. Que te conviertes en viajero y extranjero para los lugareños. Que estás ahí para conocer & disfrutar. Que estás de vacaciones, pues. Y que hay muchísimo por descubrir.


Después de una breve y divertida búsqueda de hoteles por internet, encontré el que nos latió:

El Boutique Hotel de Cortés – www.boutiquehoteldecortes.com (he puesto una foto tomada de noche de la fachada del hotel).
Además de chulo, bien ubicado, cuartos lindos y cómodos, encontré una tarifa buenísima que hasta desayuno de lujo incluía. Con reservación en mano, el ansiado viaje estaba listo. Sólo había que esperar a que el calendario nos trajera el día a la puerta. Bendito tiempo. Un buen día llegó el día. Era viernes de puente. Muy contenta salí de mi casa, sólo con las maletas y las llaves del coche. Ni boletos, ni pagos en casetas, ni credencial del IFE y mucho menos pasaporte eran necesarios. Sólo la reservación y los datos del hotel.

En el trayecto, una sola escala antes del destino final, la oficina de mi chaparrito. Y unos 40-50 minutos después… taraaán, llegamos a nuestra morada temporal que muy cortésmente nos acogió hasta el lunes siguiente. Oficialmente, la vacación se había inaugurado exitosamente. ¡Eeeeee!


El coche no lo volvimos a ver hasta el triste día de la partida. Todo fue a patita, en Metro y un taxi. ¿Habrá de otra? Supongo que sí, pero no se me antojaría. Al Centro hay que pisarlo (con albur jaja).
Ya estando allá, me cayó el veinte que 3 días en el Centro es mucho y poco. Mucho, por todo lo que acabas conociendo; pero también, mucho por todo lo que te hace sentir, de entrada, querer regresar pronto. Poco, pues apenitas alcanza para visitar algunos museos; caminar por ciertas calles principales y con suerte, descubrir una que otra callecita tímida de por ahí; comer delicias en algunos de los más emblemáticos restaurantes de la zona; encontrar por puro azar maravillosas exposiciones temporales al aire libre, que piden ser descubiertas; fotografiar lo que se te antoje: lo bonito, lo extraño, lo monumental, lo feo, lo nuevo, lo chistoso, lo viejo, en fin, todo. Y gastarte los ojos observando todo lo que se pueda o se deje, ya sea mientras caminas o sentad@ en alguna placita o de plano en el piso, si no hay complejo alguno.

Como pequeña muestra de lo que puede disfrutarse el Centro en 72 horas, les comparto nuestras andanzas:


Museo Franz Mayer - www.franzmayer.org.mx

Nada más por ver y recorrer el edificio, vale la pena. La visita guiada -duración aproximada 2 horas y muy barata- también lo vale. Si acaban amando este lugar, pregunten por la membresía individual y podrán disfrutar de todas las actividades que el museo realiza, durante todo un año. Gran regalo.


Show de luz y sonido en el zócalo

Descripción aburrida: proyección de luz y sonido sobre Palacio Nacional. Evento gratuito.
Pero me gusta más decir que es orgasmo visual de 25 minutos.
Hasta donde sé, el show no está disponible por el momento, posiblemente regrese como parte de los festejos del Bicentenario y Centenario del inicio de Independencia y Revolución, respectivamente. Crucemos dedos. De ser así, a ponerse buzos: reservar mesa en alguna terraza de hotel, con vista a Palacio Nacional; pero si el presupuesto o el gentío no lo permiten, el mirador de la Torre Latino es otra muy buena opción. Bara bara y poco concurrida.

Museo Interactivo de Economía (MIDE) – www.mide.org.mx

Hay que ir si se quiere entender un poquito más de economía y mercados. Es un museo ideal para chavit@s y púberes, pues varios juegos son interactivos. El Simulador de Mercado, divertido e ilustrativo.


La Lagunilla – para no complicarnos, agarramos taxi y llegamos de volada.
Tendré que regresar y regresar para practicar el regateo, pues en ese mercado infinito, nada como dominar ese lenguaje para obtener más con menos. Mis ojitos quedaron extasiados. Un verdadero deleite para los ojos; para donde miren, descubrirán cientos y cientos de objetos, ropa, muebles y cosas de todos tamaños, colores, formas y materiales.

Y próximamente les relataré sobre El Museo del Estanquillo, Pasaje Patronal Regina, el Palacio de Bellas Artes y mucho más.


--- por Irma López de Rivera (la Chapis)