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Monday, March 14, 2011

"Inception o ¿Quién coño me sembró esa idea?"

La historia les puede resultar familiar. Te levantas una mañana de particular buen humor. Te ves al espejo y piensas :

“Ahhhh, pero qué chula de bonita amanecí”.

Sales de tu casa con tu familia rumbo al club España, para pasar un sábado feliz intentando jugar algo parecido al tennis y conviviendo con tu hermana y tus amigas. Y es entonces cuando sucede. Llega una perfecta desconocida y le dice a tu mamá, justo enfrente de tus narices:

“¡Ahhhhyyyyyyyy pero qué barbaridad! ¿Esta es la famosa Chiqui? Bueno, pero qué barbaridaaaaaaaad. Miss Universo. Es la próxima Miss Universo”.

De pronto, se da cuenta de que estoy ahí y me ve con una pena que daba pena.

“Bueno, mijita, tu también estás mona (¿MONA? SERIOUSLY?)…..pero Chiqui……¡Qué barbaridaaaaaaaaaaaaad”.

En efecto. ¡Qué barbaridad!

Juro que hasta la fecha no sé quién es esa señora ni de dónde salió, pero aunque nunca la volví a ver, este personaje no se ha borrado jamás de mi memoria. Quizá tuvo que ver con el hecho de que me agarró de 11 años y sin el escudo de la terapia y los libros de auto-ayuda y superación, pero ella fue la que me SEMBRÓ LA IDEA de que yo no era guapa y de que había una diferencia abismal entre mi hermana y yo. Hombre, cierta diferencia había, pero no abismal. ¿O sí? No. ¿O sí?

He de reconocer que mis 11 primaveras no fueron mi mejor momento. Lucía un corte de pelo aterrador a la “Tizoc”. Tenía un cuerpecito de boiler bien chistoso. Y recuerdo que mis pantalones favoritos, acampanados, de pana color azul claro, gritaban “fashion emergency” con desesperación. Aún así, yo digo….¿y la delicadeza? ¿y el tacto? ¿y la misericordia?

No se vale. Del shock, ni siquiera pude decirle a la señora que su verruga me recordaba mucho a la de Hermelinda Linda.



Este recuerdo me ha hecho reflexionar y darme cuenta de que todos somos una especie de agricultores de ideas. Vamos por la vida siembra que siembra, sin entender bien que la cosecha depende de la semilla.

Hay unas semillas de la variedad In you face, como:

“Ay Toñito, lo tuyo, lo tuyo, lo que se dice lo tuyo, no son los deportes, mijito”.
“Ay, Eduardito, menos mal que eres bueno para los deportes, criatura del señor”.
“ Mi pobrecita niña , te tocó la maldición familiar. Sacaste las caderas de tu tía la nena”.
“Por lo menos tienes bonita cara, chula…”

Y hay del tipo Te lo digo Juan para que lo escuches Pedro:

“Lástima que lo único que heredó del guapo de su papá es el apellido”.
“Él va a ser el atleta y el otro va a ser el intelectual”.
“Lo bueno es que la nariz se puede operar”.
“Cuando crezca se va a mejorar, vas a ver” (frase acompañada de una expresión parecida a la que sucede naturalmente en casos de severo estreñimiento).

Todos lo hacemos, todo el tiempo. Por eso, creo que tendríamos que hacer el experimento de sembrar semillas de más calidad (y calidez), para que los troncos crezcan más fuertes, las ramas lleguen más lejos, los frutos sean más abundantes y las flores mucho más bellas.

Es más difícil enderezar un arbolito que concentrarte en regarlo y ponerle fertilizante (analogía que no necesariamente es la más afortunada si consideramos que es mierda, pero ustedes me entienden).

Así que demosle una segunda pensada a nuestras palabras y a nuestros pensamientos antes de sembrarlos en alguien. Acuérdense que la cosecha nos la vamos a comer todos.

Y a la señora que mencioné anteriormente, solo le digo:
“Sí soy bonita”.
¿O no?
¿O sí?
¿O no?
¡CLARO QUE SÍ!

--- por Martha Soler @cholechita @estrogeno3